viernes, 22 de julio de 2011

La maldición de lo políticamente correcto


Lo políticamente correcto es el mismo asco de siempre pero disfrazado con otro maquillaje. La misma miseria, el mismo mamarracho y el mismo rencor de toda la vida pero ahora con trajes entallados y bien planchados. Así, por ejemplo, se puede ser racista de corazón, exudar racismo desde los huesos, pero sentirse muy contento y con la conciencia tranquila por llamar a los negros “afrodescendientes”. De la misma forma en que se puede ser un misógino de primera categoría, un machista chauvinista deplorable, pero todo eso se borra o queda minimizado con apenas llenarse la boca hablando de “las féminas, el verdadero sexo fuerte” cada vez que se quiere nombrar a las mujeres que en el fondo tanto se desprecian.

Nosotros los narizones, por nuestra parte, deberíamos exigir que nos denominaran los sentido-olfativo-prominentes, a pesar de que eso no nos haga la rinoplastia ni signifique que a partir de ahora los demás no pensarán “qué tipo tan narizón éste” cada vez que nos miren a la cara. Eso sí, debemos hacer pancartas más anchas para que nos quepa el nuevo término y buscarnos a algún diputado descerebrado (diputado con minusvalía sináptica o diputado con capacidad de sinapsis restringida) que nos ayude a incorporar tan importante ley en la constitución y que de esa forma las exigencias de nuestro gremio de sentido-olfativo-prominentes sean por fin respetadas. Los chiquitos, los enanos, los retacos, los bajitos, los petizos y chaparritos tendrán que hacer lo propio para alcanzar el estatus más elevado de “individuos con constricción centimetral ascendente” (o algo así). Yo les prometo que primero me encargo del tema de los narizones -que me parece crucial- y luego les presto apoyo a los bajitos (gremio en el que tengo muchos afectos y al que perfectamente también me podría suscribir)

En este mundo hipócrita, sobrepoblado y maniatado por los habladores de pistoladas de profesión, lo políticamente correcto es el gran refugio, la trinchera donde cabemos todos para lanzar las mismas bombas de siempre pero envueltas en hermosísimo papel celofán multicolor y con lacitos.

Y como el fútbol se me antoja una metáfora prodigiosa para hablar de tantísimos temas más, sería bueno que nos detuviéramos a pensar en la sombra siniestra que proyecta lo políticamente correcto también sobre el fútbol. Un deporte donde, como en la vida que nos ha tocado, la provocación no es penalizada pero la reacción en contra del provocador sí lo es. Y con saña: con multas, suspensiones, tarjetas rojas, lecciones de dedo alzado que sienten precedente.

Así pues, hace unos años fuimos testigos de cómo el gran Zinedine Zidane fue expulsado de la final de la Copa Mundial del 2006 cuando, hastiado de ser insultado, provocado, amedrentado y fustigado verbal y físicamente por Materazzi decidió –acudiendo a su naturaleza más humana- responderle con un cabezazo al pecho. ¿Por qué el italiano no recibió la misma tarjeta roja? Pues porque vivimos en un mundo políticamente correcto. El mismo mundo signado por lo políticamente correcto donde se ampara a esos provocadores que hacen parrilla en las narices de unos estudiantes que llevan semanas en huelga de hambre y con las bocas cosidas. Responder con una merecida trompada directa a las narices de esos parrilleros de la provocación sería considerado “un acto de intolerancia, de violencia, de agresión, una cosa que exige todo nuestro repudio y el peso contundente de la ley". ¿Y los parrilleros? No, ellos no, ellos tienen derecho a hacer su parrillita donde quieran. Me perdonan pero no me vengan a joder. Tomen su cabezazo que se lo buscaron.

Lo mismo aplica a la sanción que acaba de recibir la Vinotinto luego de los incidentes al finalizar el partido contra Paraguay en las semifinales de la Copa América 2011. No hablaré de si los criollos merecieron ganar, el juego lo vimos todos y absolutamente todos, incluso el más apasionado de los hinchas albirrojos, sabemos lo que allí ocurrió. Paraguay, aun ganando la Copa América, está consciente de que tiene plomo en el ala. Sabe que la mediocridad sigue siendo mediocre por más baños de oro con la que se le pretenda barnizar. Y todos los que alguna vez hemos jugado al fútbol, así sea a nivel colegial, sabemos que en el fútbol hay una regla tácita: celebra tus triunfos pero no vayas jamás a burlarte del contrario. Porque el que se las da de gracioso y viene a echarle a uno en cara su burlita recibirá su merecido. Bien lo recibe en el campo de juego, bien en los vestuarios o se le aplica la clásica de “a la salida nos vemos, cabrón”.

¿Venezuela merece perder el fair play, la suspensión y la multa de 10 mil dólares que le han impuesto? Quizás sí. Pero los provocadores del equipo paraguayo se merecen exactamente pasar por la misma guillotina. Porque en el fútbol -y en muchas otras ocasiones de la vida- hay momentos en los que uno acude a su más profunda y esencial naturaleza humana para hacerse respetar. Primero por la buenas, por la vía del diálogo, por la vía de la conciliación, pero si el provocador insiste en regodearse en la provocación le sale su cabezazo. Y yo aplaudo los cabezazos bien dados. Aunque nos cuesten la roja directa. Nunca los Materazzis del mundo, aunque tengan la Copa Mundial en las vitrinas de sus casas, le llegarán a los talones a Zidane.

Y sí, a mucha honra, se nos sale –como dice una amiga- el Joe Pesci que llevamos por dentro. Sí, en mi caso personal se me alborota la herencia vasca mezclada con llanero, con gocho y con siciliano. Que lo sepan: no nos vengan a provocar porque repartimos coñazos, somos un país de repartidores de coñazos, de los metafóricos y de los que se dan con el puño cerrado también.

Así que muchas gracias a los muchachos de la Vinotinto no sólo por el regalazo que nos han hecho con su fútbol sino también por dejar claro que así respondemos a las agresiones y a las burlitas. Gracias por repartir patadas y coñazos cuando fueron provocados de esa manera tan vil por una pandilla de mediocres que deberían estar apenados por ganar a fuerza de mezquindades y de antifútbol. Hagamos una vaca -como sugiere mi amiga María Beatriz Medina- los fanáticos de Venezuela para pagar la multa. Con todo gusto. Si quieren ponemos algo extra también en el pote para el mentol, las pomadas y los desinflamatorios que la aporreada albirroja necesita.

Gracias, en fin, Vinotinto por acercanos –en el fútbol y en la vida- a Zidane. Se me antoja que inclusive así todo ha sido aún más hermoso.


27 comentarios:

ROBERTO ECHETO dijo...

Bróder, una auténtica belleza. Antes de los coñazos que repartió Fedor al mequetrefe ése que se le atravesó con mohines de gordo, yo nunca me había sentido mejor representado por deportista alguno de este país. Seguro saldrán las señoronas inteligentes de la literatura, del arte, del deporte y del periodismo a decir que eso no puede ser, pero váyanse todos a la mierda y qué vivan estas demostraciones de doble hidalguía tanto dentro como fuera de la cancha.

Anónimo dijo...

Que belleza! Una vez más paso por aquí y disfruto increíblemente todo lo que escribes!
Al igual que ti, me indigna, que en todos los ámbitos, la reacción a una provocación sea duramente sancionada, pero al provocador rara vez o nunca le pasa nada. Hace unos años aplaudí la reacción se Zidane y hoy me siento profundamente orgullosa de la vinotinto, dentro y fuera del terreno de juego.
Me uno a la propuesta de colaborar para pagar la multa. Entre todos reuniremos rápidamente los 10000 dólares y ese ejercicio nos servirá para prolongar ese rato de nacionalismo que nos ha regalado esta selección.

El Buruso dijo...

Ciertamente.
¿Qué Paraguay cometió todas las infracciones y provocaciones habidas y por haber en busca de un mezquino resultado en la cancha? Sí.

¿Qué Venezuela dejó de lado las reglas para defender su honor? Sí. Aunque suene cursi, así fue, A lo Homero, a lo Sófocles. A lo samurai.

Anónimo dijo...

yo no se absolutamente nada de futbol, tengo años tratando de entender que es una posicion adelantada y tengo que confesar que siempre digo "ahora si entendi", siendo mentira. solo se que en los juegos se ganan o se pierden, esta vez nos toco perder despues de 90 minutos de un hermoso juego. Y si, estoy de acuerdo con el Sr. Buruso y con usted Sr. Urriola,defendimos nuestro honor pero yo le agregaria, a lo maracucho, a coñazo limpio. Por favor, perdone usted mi frances.

Anónimo dijo...

Si vale, darle coñazos a la gente y ser impulsivo es un valor que todos deberíamos tener y promover. En especial Venezuela es un país que lo necesita.

Se logran cosas con eso, como mantener la "dignidad del país", "defender el honor de la familia" y otros eufemismos para ser malos perdedores.

Darle coñazos a la gente por la espalda es bien honrado también.
Y hablar de hipocresía de lo políticamente correcto cuando lo que tu artículo esconde es una xenofobia latente también.

Qué lindo debe ser provenir de vascos, llaneros y qué otra cultura que resolvía sus problemas a coñazos? Qué orgullo, no joda, es ser como en las películas de Rambo.

Me cansé de esa estúpida glorificación de lo contrario al deporte.

Y si no te convence, te agarro en la salida mamagüevo. Eso si, cuando estés de espaldas.

Jose Urriola dijo...

Anónimo Moralista:
Te acepto el comentario, también tu indignación y la moralina. Ahora bien, no me vengas a decir xenófobo ni mucho menos a darme lecciones de "no dar golpes por la espalda" cuando tu cobardía te esconde detrás de una anonimato. No seas descarado (o descarada, de verdad no sé cómo tratarte). Por lo menos dime tu nombre para aceptarte la pelea o ignorártela pero de tú a tú. Me gustaría leer tu post sobre lo criticable y poco glorificable que fue el incidente entre paraguayos y venezolanos. Yo me llamo José Urriola y con ese nombre te comentaré (sólo si lo amerita, claro).

Anónimo dijo...

Que fastidio con la gente resentida con el mundo y con la vida. Leer un blog no es obligatorio. Somos libres de leer lo que nos parezca, somos libres de que las cosas nos gusten o no, de decir y pensar etc, pero definitivamente nadie tiene derecho a insultar anónimamente o escondiéndose tras un pseudónimo.
Urriola estoy plenamente de acuerdo con lo que escribes. La gente debe defenderse. Aguantar burlas y maltratos será políticamente correcto pero hipócrita y estúpido. Celebro a los valientes que demuestran con su cara y su nombre, el sentimiento absolutamente humano de conmigo no te metas!
Sigue compartiendo con nosotros tus ideas por que el mundo es de las personas libres y valientes. Quienes estemos interesados en leerte y disfrutarte pasamos por esta, tu casa, y para comentarte con el respeto que te mereces.

Anónimo dijo...

José Urriola Corazón de León:
Gracias por concederme que soy un cobarde por golpear desde una situación privilegiada.

Si bien todos conocen la imagen de Fedor, buenmozo y heróico, cuyo golpe fue un honrable acto de defensa, me acabas de dar la razón, pues quien empezó los puños lo hizo suciamente por la espalda, cosa que nos gusta olvidar para justificar nuestra rabia.

El acto entero es condenable, te lo concedo, pero por muy bonito que sean los golpes y mucho que nos recuerden al heroísmo de los cowboys, como dicen los gringos, "two wrongs don't make a right".

Jose Urriola dijo...

Por cierto, gracias a mis amigos que dan la cara y a los otros anónimos (a quienes ya de alguna manera conozco porque nos hemos hecho amigos) por sus lecturas, comentarios y hasta defensas.

Un abrazo

SERGIO MÁRQUEZ dijo...

La única manera de apuñalar al cobarde que huye es por la espalda. Dejémonos ya de tonterías y cuchi-candidaturas al nobel de la paz anónima.

Julieta Buitrago dijo...

Sólo una cosa que me gusta del nuestro polémico anónimo: el apodo que te dio José, el de Corazón de León (como dicen los gringos: It serves you right). A él, sería muy difícil apodarlo, ya que los cobardes no hacen historia.
Me gustan más los dichos criollos, como aquel que reza: ¿Preso por mil? ¡Preso por mil quinientos! Por eso pienso que a los paraguayos les faltó recibir quinientos… (Valga la metáfora)
J

Anónimo dijo...

Urriola,
No te ensucies las manos con el Anónimo moralista y mamagüevo ese. Déjamelo a mí. Esto es un peo de anonimatos jajajaja.
Está de pinga eso que escribiste, por cierto. Lástima los pajúos que no se enteran de nada y tienen un discursito grabado para todo.
Otro anónimo (de los de pinga)

Anónimo dijo...

Jose Urriola no le pares al anónimo atacante que trata de herirte ,ja,ja, eso no lo consigue a punto de groserías, y baja calidad literaria, cuenta los comentarios positivos que te llegan y el único negativo. Estamos acostumbrados a los primeros,y cuéntalos aqui mismo, esa es una evaluación muy triste en porcentaje, para el que te va golpear por detrás.Ya de antemano perdió la pelea, como decia Luis Herera, "no somos monedita de oro para que todos nos quieran", pero la estadistica te sigue favoreciendo, C. Casano

Anónimo dijo...

Yo no se... yo quiero ver una foto del pana que recibio el golpe! debe tener la cara vuelta nada... y por cierto, quien era?

Y al soez... perdiste todo tu argumento por la forma, tonto.

un beso desde Miami Jose...

Andry.

Angel Rivero dijo...

Esté blog post a post es una joya y los comentarios ni se diga, incluso el del anónimo golpeador de espaldas porque cuando hablamos de hidalguía la cobardía se decanta cómo la mierda en agua clara e incapaz de saber de dignidad se explayan en alardes integracionistas.
Estemos claros es VINOTINTO el color de la dignidad y cómo bien dijo Echeto que se vayan a la mierda los políticamente correctos.

Anónimo dijo...

Si, seguro Ghandi fué un gran cobarde...

Jose Urriola dijo...

Respiremos aliviados... habemus un Gandhi entre nosotros

José M. Ramírez dijo...

Del carajo tocayo, del carajo!

Zulma dijo...

Me encantó el artículo, y claro que me identifico con todo lo que escribes. Y yo también hubiera actuado como Fedor y con Zidane, porque uno no tiene por que tolerar ofensas sin ningún motivo. La Vino Tinto se portó a la altura, quienes jugaron sucios fueron los Paraguayos, así como juega sucio el "valiente anónimo" que te escribe insultándote! Gracias por compartir tus escritos, que a todos nos sacan una sonrisa siempre.

Zulma dijo...

Mil gracias por compartir este escrito, que está genial y con el cual me identifico totalmente! La Vino Tinto se defendió no sólo de las ofensas que los paraguayos les hicieron al salir, sino también de todas las ofensas, insultos y codazos que les dieron durante el juego. Disfruto muchísimo tus escritos y yo también le hubiera dado su buen golpe a ese paraguayo acomplejado. Bravo José!

Anónimo dijo...

jjajaja, creo que ghandi no tiene nada que ver con esto y quiza el comentario tampoco, pero, la india es uno de los paises mas pobres de la tierra, gracias a Ghandi.

Jose Urriola dijo...

Se les recuerda a los visitantes de este blog, por si no lo tienen claro, que este es mi espacio. Mi casa. Aquí digo y publico lo que me da la real gana. Incluso sus comentarios a favor o en contra, me reservo ese derecho. Así que bienvenidos pero se comportan como es debido o se van largo al carajo. Punto, no me la calo más. Y no vengan a preguntar que qué pasó con sus comentarios y sus necedades, ni las leo, la borro de un teclazo y sigo pa´lante. Si tienen demasiadas ganas de insultar, de dar lecciones o de opinar sus basuritas se van a un portal de noticias o se arman su propio blog, les juro que tampoco ahí los leeré.
Gracias.
Me perdonan los amigos que sí se comportan pero ya está bueno.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho tu blog, no lo conocía y estoy encantada con lo que he leido.

Con respecto a este post, no estoy de acuerdo con la violencia en el deporte, pero las palabras a veces no bastan para zanjar diferencias. No he visto las repeticiones de la tángana y sin embargo recuerdo la reacción de Miku perfectamente: el hombre defendía su honor y los colores que representó en cancha durante más de hora y media.

¡En esos casos sí se justifican unos puños bien dados al que traspasa los límites del fair-play!

Rocío.

RP dijo...

JAJAJAAAJAJAJA

Supongo, José S., que tienes razón en censurar lo que te venga en real gana, pues es tu casa... como tu mismo dices...
Creo que en Futbol, Football, baseball, tenis, squash, natación, boxeo, judo, ping pong y hasta en gimnasia, la violencia física será siempre la respuesta a la violencia gestual, verbal y evidentemente a la misma física.
No sólo hoy en día el deporte es meramente una actividad de esparcimiento, sino de confrontación. Se utilizan técnicas competitivas que incluyen la disuasión.
Cuando el deporte aparació como deporte hace cientos y miles de años, se jugaba el pundonor en la arena. La magnificiencia de los publos se demostraba allí. El vencer tiene un valor esencial en el deporte, y el honor pasa a un segundo plano. La victoria tiene el propósito de demostrar quien es mejor. hace siglos, valía el poder de un pueblo, de un gobierno.
Me parece DE PINGA que la vinotinto se haya defendido como lo hizo. Quien le manda a los guaraníes a burlarse como lo hicieron ?
Tristemente el honor casi siempre se defiende a coñazo limpio, muy pocas veces la racionalidad, la búsqueda de congruencia de ideas es la herramienta útil para ello. Menos cuando la adrenalina fluye enérgicamente por la punta de los puños...
Pero el pana discordante, a quien le das cabida para que opine, no creo que haya sido violento. Pienso que quiso hacer un (mal) chiste, como cuando salíamos del colegio a enfrentarnos a nuestros rivales.
En fín, ese pana no entendió u idea general sobre el asunto del deporte - violencia - estímulo - reacción.... digo yo....

Saludos, y como siempre, es un placer leerte Jose S.

RP

La Perfecta dijo...

Yo estoy tratando de justificarme la satisfacción "patriótica" que me generaron los carajazos repartidos desde esa misma noche.
Por eso siempre digo que uno tiene que leer a la gente correcta para que ellos logren explicar, siempre mejor y más bonito, lo que nosotros no podemos.
Me quedé callada ante la gente que me dijo que "eso no se hace" simplemente porque no sabía como argumentar que la salvajada me pareció del carajo, que respiré tranquila porque toda la arrechera que yo tenía contenida dese este lado del mundo se distendió un poco cuando vi que "los mios" estaban ejecutando el taquequieto que yo me moría por dar.
Me sentí una salvaje, asumí que era porque yo no sabía nada de fútbol, me refugié también en mi ancestros (una bisabuela Caribe, y dos abuelas gochas bien atrincas). Pero ya! está solucionado, al próximo que no me entienda cuando le diga que sentí defendido mi honor (?) lo mando para acá :) Gracias otra vez, por decir lo que yo quería, pero mejor.
Un beso.

Adrian Naya dijo...

Excelente Jose! Yo creo en la ley Universal de Causa y Efecto, y las agresiones hay que responderlas para que haya un equilibrio. Y sí, yo también soy un Zidane pero Vinotinto.

Un abrazo!

Adrián Naya
(firmo porque mis palabras tienen cara)

the goddamn devil dijo...

yo de verdad Jose, no estuve para nada de acuerdo con eso... no me preguntes porqué, pero no estuve de acuerdo...
pero no joda, los gritos de "metele una mano a ese becerro coño" se me salieron de lo mas basico y sencillo de mi ser... ese que le gusta la comida sencilla y la cerveza ademas de darle ladilla las finuras...
y si, detesto lo politicamente correcto, sencillamente apesta y hace que la gente se crea mas que los demas, cosa que es peor..
muy buen post mister, se lo suscribo palabra por palabra, aunque si estar de acuerdo de lo que paso... nah que coño... lets get dirty...
saludos compañero, sencillamente sublime