lunes, 31 de diciembre de 2012

Horroróscopo 2013: Aries



Te encontrarás esa pluma abandonada sobre el banco del parque por donde sueles pasar a diario y a veces te sientas las mañanas con sol. Mirarás alrededor y cerciorándote de que nadie te mira, la tomarás entre tus dedos. Sentirás un impulso irrefrenable de apoderarte de esa pluma negra, nacarada, con incrustaciones de metal. La típica que se carga con tinta china. Es un objeto valioso. Pobre diablo el que la dejó allí olvidada, seguro la andará buscando; pero es que si no la tomas tú ya vendrá otro más vivo y se la apropiará, por lo menos tú le darás uso, con eso te consuelas. Antes de guardarla en el bolsillo interior de tu abrigo querrás probarla a ver si tiene tinta, y como no tienes papel a mano decidirás hacerte una raya en la mano. No, no funciona. Lo único que haces es lastimarte en una línea sanguinolenta la palma. Habrá que comprarle tinta china en el puestico que queda camino a casa.

Cuando llegues a casa, con el botecito de tinta ya comprado y a buen resguardo en el mismo bolsillo donde se halla la pluma, buscarás papel y te sentarás a escribir. Entonces sabrás que la pluma es mágica, que al entrar en contacto con tus dedos escribe exactamente lo que estás pensando. Una escritura cabal, perfecta, con buen pulso, donde se vacía hasta el mínimo detalle de todo eso que estás pensando y sintiendo. Todo lo que siempre has querido escribir -y exactamente cómo has querido escribirlo- por fin eres capaz de ponerlo en blanco y negro. No se queda nada por fuera, nada falta y nada sobra. Escribirás con esa pluma, sin que la tinta jamás se acabe, sin que haya necesidad de recargarla, tu obra perfecta. Esa que siempre has soñado. La misma que tantas veces quisiste contar pero nunca lograste. Una vez puesto el punto final querrás entonces transcribirla en tu computadora, pero será inútil. No hay manera de copiar palabra por palabra eso que has escrito con tu puño y letra y por medio de tu pluma mágica. De nuevo tu escritura, ahora que tecleas y la lees en la pantalla, vuelve a ser anodina. Le falta piel, le falta alma. Algo crucial se está perdiendo en el transvase del papel a la computadora, una pérdida que te resulta insoportable.

Dejarás una nota sobre el manuscrito. Son las instrucciones detalladas de cómo quemar esa obra. Deberán entregarla al fuego sin que nadie jamás llegue a leer ni una letra de su contenido. Tomarás tu pluma mágica, cerrarás la puerta de casa con doble cerrojo, tirarás la llave por un desagüe. Ya sabes que no volverás.

Te irás al parque y dejarás la pluma abandonada sobre un banquito. Ya aparecerá algún infeliz que la encuentre y se la lleve consigo. Pasará un perro callejero y decidirás seguirle los pasos, a donde sea que te lleve, ya qué importa. Una nueva vida te espera, en cualquier otra parte. Eres como Rimbaud, ya dijiste todo lo que venías a decir, aunque nadie jamás llegue a enterarse. 

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