<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669</id><updated>2012-01-27T05:27:48.080-04:30</updated><title type='text'>Rostros de viento</title><subtitle type='html'>Literatura, cine, cómics, música.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>295</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-342189638900844349</id><published>2012-01-20T12:49:00.002-04:30</published><updated>2012-01-20T12:52:29.243-04:30</updated><title type='text'>Del Cyberpunk y la SOPA</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-L2z7tEL3N8M/TxmiupYYeII/AAAAAAAABBQ/w-VmhuwErYk/s1600/l_etat_des_stocks2_ecran_16.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 395px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-L2z7tEL3N8M/TxmiupYYeII/AAAAAAAABBQ/w-VmhuwErYk/s400/l_etat_des_stocks2_ecran_16.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699765725679876226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;i&gt;“The future is already here — it's just not very evenly distributed”&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;b&gt;William Gibson&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;“El futuro ya está aquí - sólo que no está equitativamente repartido” es una de las máximas de William Gibson, autor que fungiera como punta de lanza de ese subgénero de la ciencia ficción denominado cyberpunk. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El cyberpunk funcionó –y lo sigue haciendo- como una tendencia de la ficción especulativa que intentaba adentrarse en un futuro cercano. ¿Qué pasará con nuestras sociedades a la vuelta de unos pocos años? La respuesta consistía en extrapolar lo que preocupaba hoy para ver dónde nos podría dejar parados mañana cuando la situación se hiciera aún más crítica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gibson desde los años 80, en obras como Neuromante, Monalisa Acelerada y en sus cuentos compilados en Quemando Cromo, nos viene advirtiendo (entre otras cosas) del fortalecimiento de un estado paranoico, la simultánea formación de grupúsculos guerrilleros informáticos (mezclas de mercenarios con Robin Hoods), la incorporación de la tecnología a todos los ámbitos de la existencia (incluyendo, por supuesto, al propio organismo humano) y la batalla por el acceso a los contenidos (especialmente en los campos de la información mediática, la industria farmacéutica y los secretos de estado). Todo ello sumergido en una atmósfera asfixiante de contaminación, sobrepoblación, drogas químicas e injusticia social. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gibson, así como muchos otros autores embarcados dentro del portaaviones del cyberpunk, se mostraron un tanto escépticos ante el fenómeno de la Red. Lo consideraron (y tal vez lo sigan pensando hoy día) como una falsa promesa de libertad y anarquía, pero que en el fondo no era más que otra herramienta tecnológica para que el Estado y los magnates de la Industria ejercieran sus mecanismos de control sobre los ciudadanos de a pie. Sólo la presencia de los &lt;i&gt;altruistas guerrilleros cibernéticos&lt;/i&gt; sería capaz de cambiar las reglas del juego para “repartir el futuro de una manera equitativa”. La información y el acceso a la data se convierten así en la nueva moneda, hay que filtrarse entre los sistemas de seguridad de quienes ostentan pública y privadamente el poder, robarles el “tesoro” y repartirlo entre los “pobres”. Obviamente, dentro de ese panorama de guerrilleros cibernéticos hibridados con neomercenarios, surgirán nuevas mafias, nuevos negocios, se radicalizará por una parte la paranoia de los poderosos y por otra la anarquía de quienes se les oponen. Y la tecnología, como siempre pasa, pero ahora más aún, al tiempo que resuelve algunos problemas indefectiblemente creará otros nuevos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los años dieron entonces la vuelta que debían dar y los vaticinios del cyberpunk, en muchos casos, se cumplieron. Para ejemplo la guerra por el control de la data que ahora mismo se está librando entre los partidarios de la SOPA (Stop Online Piracy Act) y colectivos de hackers que abogan por una &lt;i&gt;Red libre&lt;/i&gt; como es el caso de Anonymous. La Industria y el Estado se enfrentan entonces contra los Johnny Mnemonics del orbe. En otras palabras, el sistema que ha estado acostumbrado a regir el mundo con sus leyes y para su propio provecho saca las garras y da sus últimas pataletas de ahogado ante la proliferación de individuos y colectivos que les quieren robar su tesoro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hay un caso que se me antoja especialmente significativo: en el año 2007 la banda inglesa Radiohead dio un golpe en la mesa que hizo tambalear a la industria discográfica mundial. Radiohead decidió, el 10 de octubre de 2007, colgar su séptimo álbum, “In Rainbows”, en su portal web dándoles a los visitantes la opción de descargarlo de manera totalmente gratuita o pagando por él lo que consideraran justo. Millares de aficionados al grupo optaron por descargarse el In Rainbows sin pagar un céntimo, muchos se inclinaron por pagar el equivalente a 5 libras esterlinas y no fueron pocos los que depositaron 12 libras (precio promedio en el que se vendía un disco nuevo en una discotienda inglesa para la época). Y todo el dinero, cada centavo que se pagó por medio de ese sistema online, fue a parar directamente al bolsillo de los músicos sin que ningún intermediario se llevara las arcas. En los anteriores 6 discos de Radiohead, Thom Yorke y compañía se llevaron apenas el 5% de las ganancias mientras que la disquera se quedó con el 95% restante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los partidarios de la dichosa SOPA se escudan detrás de una supuesta defensa que aboga por los derechos intelectuales y por el respeto al copyright de los “dueños” de la obra. No seamos ingenuos, esos señores lo que quieren es que el mundo les siga garantizando su 95% de ganancias y que todos nos quedemos contentos con la repartición del otro 5% (que generosamente están dispuestos a cedernos). Una vez más, el futuro que ya llegó hace rato pero se empeña en no ser repartido de manera equitativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ayer el FBI, a pesar de que SOPA aún no ha sido aprobado ni mucho menos entra en vigencia, cerró el portal de intercambio y descarga de archivos de Megaupload y puso bajo arresto a varios de sus trabajadores. Inmediatamente Anonymous contraatacó y se encargó de hackear varios portales del gobierno de los Estados Unidos y de Francia, así como de la industria cinematográfica y discográfica. Es como si un elefante hubiera embestido contra un panal de abejas africanas, y en su soberbia y descomunal torpeza no calculó jamás la dimensión de la revancha que se tomarían los pequeños. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El elefante, ahora más que nunca, parece estar encerrado en una cristalería al tiempo que es atacado por un enjambre de abejas mutantes que le asestan por todos los flancos sus aguijonazos metálicos que inoculan toxinas químicas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Esperemos a ver si el mastodonte recula y se reinventa en nuevos negocios, que se dé cuenta de una vez por todas que el mundo cambió y que el 95% de papilla al que ha estado acostumbrado no es posible ya, de lo contrario le van a salir hackers hasta en la sopa y su proceso de fosilización se verá drásticamente acelerado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-342189638900844349?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/342189638900844349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=342189638900844349' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/342189638900844349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/342189638900844349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2012/01/del-cyberpunk-y-la-sopa.html' title='Del Cyberpunk y la SOPA'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-L2z7tEL3N8M/TxmiupYYeII/AAAAAAAABBQ/w-VmhuwErYk/s72-c/l_etat_des_stocks2_ecran_16.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4593589186869777260</id><published>2012-01-02T13:52:00.016-04:30</published><updated>2012-01-11T12:52:50.686-04:30</updated><title type='text'>Horroróscopo 2012</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; font-family:trebuchet ms;"&gt;Aries &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: trebuchet ms;" href="http://1.bp.blogspot.com/-rhwDn0pD2rM/TwH2XBolXsI/AAAAAAAAA-w/nepMIC9y3iw/s1600/aries.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-rhwDn0pD2rM/TwH2XBolXsI/AAAAAAAAA-w/nepMIC9y3iw/s400/aries.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693102279409098434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:'trebuchet ms';" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://germanh.blogspot.com/"&gt;Esta y todas las ilustraciones son obra de German Herrera&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:'trebuchet ms';font-size:100%;"&gt;Todo comenzará el día en que te decidas a comprar unos lentes de sol nuevos. Al principio pensarás que, a pesar de que te gastaste más de lo que tenías presupuestado, hay algún problema con los cristales pues en el borde inferior ves siempre tu propia sombra pero tornasolada. Una niña en el parque será la primera en hacértelo notar: “mira, tienes la sombra de colores”. Te quitarás los anteojos y verás, sí, que la chiquita no miente. Tu sombra es verde, luego azul, luego rosa, a veces naranja o amarilla. Será también blanca (algunos lunes con poco sol), pero oscura nunca más.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Crearás tendencias y la gente querrá imitarte, se someterán a crueles tratamientos cosméticos y a cirugías estéticas; sin embargo, nadie será capaz jamás de proyectar una sombra de colores tan radiante y auténtica como la tuya. Gozarás de fama pero será fugaz. Hacia finales de año te irás haciendo transparente, progresivamente te irás difuminando hasta hacerte invisible. Lo mismo con tu sombra. Palidecerá poco a poco la pobre hasta desaparecer. Tranquilo, tu salud no sufrirá en lo más mínimo. Gozarás de larga vida, pero nadie lo notará porque no te van a ver ni en sombra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=";font-family:'trebuchet ms';" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-family:'trebuchet ms';font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Tauro&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-rmzhni7jIMQ/TwH22PituQI/AAAAAAAAA-8/0N0Mwi_MEco/s1600/tauro.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 262px; height: 264px; " src="http://1.bp.blogspot.com/-rmzhni7jIMQ/TwH22PituQI/AAAAAAAAA-8/0N0Mwi_MEco/s400/tauro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693102815718521090" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD;font-family:'trebuchet ms';" lang="ES-TRAD"&gt;Es hora de levantar la cabeza y mirar alto. No, no es al cielo ni a las nubes ni al sol donde fijarás la mirada… es en los cables de alta tensión. Y sobre ellos, anudados por los cordones, los zapatos flotantes que nadie sabe cómo fueron a parar allí. Te irás obsesionando con los zapatos colgantes, comprarás una cámara para fotografiarlos, imprimirás las imágenes y las irás clavando sin ningún orden específico en una pared forrada de corcho de tu habitación. Una mañana te despertarán unos golpes a tu puerta. Abrirás y no encontrarás a nadie, excepto a un par de zapatos viejos y gastados cuyas trenzas están anudadas entre sí. Reconocerás esos zapatos. Son los que corresponden a la tercera fotografía clavada en la esquina izquierda de tu corcho. Te calzarás esos zapatos y saldrás a la calle. Ese día vivirás una vida que no es la tuya, es la que correspondía al dueño de los zapatos que ahora calzas. Te ocurrirán un sinfín de cosas insólitas y al final de la jornada, presa del pánico y del hartazgo, te quitarás los zapatos, anudarás sus cordones y los lanzarás al aire. Sabrá Dios dónde irán a parar. Volverás descalzo a casa. Pero al abrir la puerta de tu cuarto te estarán esperando otro par de zapatos viejos, allí reposando, inexplicablemente, junto a tu cama. Esta vez son los que corresponden a la primera foto que tomaste cuando se inició esta nueva obsesión por los zapatos colgantes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:'trebuchet ms';" lang="ES-TRAD"&gt;Será un año de cambios y aventuras. Cada día serás partícipe una nueva vida, una prestada. Y aprenderás, literalmente, lo que significa ponerse en los zapatos de otro y tropezar con sus huellas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Géminis&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Vq2GNHzT2lE/TwH3dWFH1eI/AAAAAAAAA_I/8XX4NKFbumo/s1600/geminis.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Vq2GNHzT2lE/TwH3dWFH1eI/AAAAAAAAA_I/8XX4NKFbumo/s400/geminis.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693103487488349666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Siempre has querido un telescopio y estas navidades, finalmente, te lo vas a regalar. Pasarás noches enteras mirando por el visor y encontrarás, cerca del cinturón de Orión, un planeta que nunca antes habías visto. Cada noche lo verás crecer, una bola azul que se acerca a la Tierra. Buscarás en los periódicos y en Internet información sobre ese planeta, pero te extrañará no encontrar absolutamente ninguna referencia en ninguna parte. Cuando la verdad sea ya del tamaño de la Luna y ya no la puedan tapar ni siquiera cerrando un ojo y cubriéndola con el dedo, la comunidad científica y los líderes políticos y religiosos del mundo romperán el silencio. Se trata de un planeta gemelo, idéntico a la Tierra, que se acerca a nuestra atmósfera. El contacto ya ha sido establecido. La otra Tierra es un planeta espejo del nuestro, un reflejo idéntico pero invertido, nuestro mismo mundo sólo que al revés. Le bautizarán como Contratierra y advertirán que en ella habitan hombres y mujeres iguales a nosotros sólo que han tomado todas las decisiones que nosotros no hemos tomado en esta vida y han desechado todas las experiencias que cada uno de nosotros ha escogido vivir. En Contratierra la humanidad ha construido el paraíso que nosotros nos hemos dado a la tarea de destruir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Te enrolarás como voluntario en un programa para viajar a Contratierra. Lo harás, sí, porque no tienes nada qué perder en este mundo, pero sobre todo para asomarte en la vida de tu otro yo, para así sentir en carne propia todo lo que te has perdido. Aterrizará&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;tu nave en Contratierra a finales de año y entonces posarás tus pies en un mundo desierto. Nadie espera, nadie ha querido conocernos, nadie nos va a extrañar. ¿Qué parte de exactamente iguales a nosotros pero al contrario no habías entendido? Esa gente se fue hace rato, a buscarse otra casa antes de que invadiéramos la suya y se las destrozáramos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Contratierra y la Tierra chocarán en diciembre de 2012. Y tú serás uno de los pocos que presenciará el fin del mundo, igual que todos los demás, sólo que desde otro punto de vista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Cáncer &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-3GXacy_zAFw/TwH3qgJYYJI/AAAAAAAAA_U/wDgFXJeA42s/s1600/cancer.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-3GXacy_zAFw/TwH3qgJYYJI/AAAAAAAAA_U/wDgFXJeA42s/s400/cancer.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693103713528864914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Saldrás de casa una mañana con intención de comprar pan y en el camino te cruzarás con una venta de cachorros de una raza de perro que no conoces. Más por inercia que por curiosidad, te acercarás a la jaula donde los perritos juegan. Te antojarás del único que no juega con el resto de la camada, el del fondo, ése que mira el mundo pasar detrás de los barrotes. Pagarás un precio insólito por el cachorro pero no te importará, la sensación de tenerlo dormido sobre la horma de tu zapato (sobrando centímetros en punta y tacón) se te antojará inmensamente parecida a la felicidad y valdrá para ti más que todo lo que tienes en la cuenta bancaria. Volverás a casa sin pan pero con el cachorro y lo dejarás en el jardín del frente para que reconozca su nuevo territorio. Lo verás cavar un hoyo con sus patitas delanteras y lo dejarás hacer, aunque te arruine la hierba y las flores recién sembradas. Con el paso de los días tu jardín se convertirá en una tronera, como un cráter de esos que deja un meteorito al caer en tierra; pero quieres tanto a ese cachorro y te hace tan feliz su compañía que, una vez más, lo dejarás hacer. A mediados de año saldrás a tu jardín bordeando con cautela el enorme agujero que el cachorrito ha hecho y te extrañará descubrir que tu perro no está ni responde a tu llamado. Bajarás la pendiente del cráter decidido a rescatarlo y te internarás en las galerías y túneles de la profundidad de la Tierra que tu perro ha excavado con sus propias patas. Perderás la noción de las noches y los días, porque cada vez que acaricias la idea de volver y dar al perro por perdido te parecerá ver sus cuartos traseros al fondo de la caverna y decidirás avanzar unos metros más.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Una tarde, finalmente, saldrás a la luz por un boquete. Allí está tu perro esperándote, muerto de la felicidad, moviendo la cola como aspas de un helicóptero peludo. Irrumpirás lleno de tierra en un lugar cuyas gentes, lenguas y comidas desconoces rotundamente. Y, cosa curiosa, por primera vez en tu vida, en ese mundo aún más extraño que el que conocías al otro lado del hueco, te sentirás en casa. Tu perro allí tendrá un día cachorros, tú también (con una pareja a la que no entiendes ni ella a ti, ¿pero quién lo hace?). Y a medida en que crecen, cánidos y humanos, los verás excavar juntos un hoyo enorme en el jardín.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Leo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mTeC1Ny8L1g/TwH34O9yNaI/AAAAAAAAA_g/OjdRawl193o/s1600/leo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-mTeC1Ny8L1g/TwH34O9yNaI/AAAAAAAAA_g/OjdRawl193o/s400/leo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693103949434992034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Una noche en la que la Vinotinto se juega un partido crucial en las eliminatorias para ir por primera vez al Mundial, justo en el minuto 80 y con el marcador 3 a 0 en contra, vas a sufrir un síncope. Sentirás que un rayo te atraviesa el cerebro, por un instante todo será blanco y luego sobrevendrá el apagón. La más profunda, absoluta y vacía nada, allí justamente vas a ir a parar. Sin embargo, volverás a este mundo justo cuando el árbitro da los tres silbatazos finales. Mirarás el marcador y pensarás que has muerto (y sí, esto tiene que ser el cielo): 4 a 3 a favor de Venezuela. Ha sido la remontada más hermosa y gloriosa de la historia del fútbol. Y tú te la has perdido. Pero lo que te preocupa no es haberte perdido el momento, sino tener la certeza de que todo eso maravilloso ocurrió precisamente porque tú no estabas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ahora lo sabes, cada vez que juegue la Vinotinto tú tienes que autoinducirte el coma. Un coma profundo y fugaz. No existe mejor cábala ni amuleto más portentoso para que ganen los nuestros. Iremos al mundial y probablemente lo ganemos, gracias a ti. Pero si nos fallas, cabrón, volveremos a ser la Cenicienta del fútbol mundial, por tu culpa. Y te juro que te vamos a ir a buscar y que el coma no será fugaz esta vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Virgo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-hxBzxRHi9bI/TwH4agSyCOI/AAAAAAAAA_s/B3NnpR0pAcg/s1600/virgo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-hxBzxRHi9bI/TwH4agSyCOI/AAAAAAAAA_s/B3NnpR0pAcg/s400/virgo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693104538202015970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Finalmente este año escucharás un disco perfecto. Un artista que hoy desconoces compondrá la música que siempre quisiste oír y que jamás pensaste que alguien lograría hacer sonar en este mundo. Será tal tu euforia, tu tristeza, tu sensibilidad y tu vértigo al enfrentar semejante materia acústica que te dará miedo. Apagarás el aparato y decidirás darle una segunda oída más tarde, a solas, en tu habitación, con audífonos. Esperarás ansiosamente la ocasión. Una vez llegada, con calma y ya a solas, te pondrás a gusto, cerrarás los ojos, pondrás la mente en blanco y pulsarás la tecla de play para volver a escuchar esa música que –aún sin saberlo- un alma noble ha compuesto exclusivamente para ti. Las notas de esa melodía te harán vibrar como un diapasón en una frecuencia insospechada. Te sentirás en un viaje astral o un ritual iniciático, quizá un ascenso apacible hacia una dimensión más elevada. Cuando abras los ojos, justo después del último sonido que culmina la última pieza de ese álbum perfecto, tu mirada sobre el mundo habrá cambiado definitivamente. Ahora eres capaz de ver solamente el espectro de los infrarrojos y de los ultravioletas, mientras que el resto de los colores te resultan invisibles. Así como eres capaz, exclusivamente, de apreciar los ultrasonidos y los infrasonidos, pero nunca más tus oídos podrán percibir lo que escuchamos el resto de los mortales. Y vivirás de ahora en adelante en el mañana o en el ayer. Pero nunca más estarás hoy, aquí y ahora. Siempre vivirás un día más adelante o te habrás quedado rezagado uno detrás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;En tu habitación desierta, en un loop eterno, estará sonando tu disco como un murmullo hermoso casi inaudible. Es el soundtrack de tu ausencia. Y aquí nos vamos a quedar echándote de menos un montón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Libra &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-4DOlbg37GGg/TwH4oB8HzqI/AAAAAAAAA_4/TQhzr5dMA5Y/s1600/libra.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-4DOlbg37GGg/TwH4oB8HzqI/AAAAAAAAA_4/TQhzr5dMA5Y/s400/libra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693104770572078754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Finalmente la tecnología llegará a un punto este año en el que será posible descongelar a Walt Disney para traerlo de vuelta a esta vida. Sin embargo, la noticia será resguardada con un silencio hermético. Un amigo de la infancia que trabaja como Ratón Mickey en los desfiles del Magic Kingdom te llamará después de muchos años para avisarte, en un mensaje codificado, que Disney estará presente el 5 de diciembre en el parque para celebrarle por todo lo alto -y en festejo sorpresa- la fecha de su natalicio. Que bien valdría la pena que te compraras tu sombrerito con orejas de Mickey y te echaras el viaje a Orlando para vivir en carne propia el evento. Ahorrarás durante todo el año, comprarás tu boleto aéreo y tu entrada al parque y no dirás una palabra a nadie, tal como te ha exigido tu amigo. El sombrerito te quedará un poco ridículo, pero la ocasión lo merece y ya te gastaste esa plata.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Llegarás a Florida el 1 de diciembre, te irás directo al parque temático de DisneyWorld y esperarás con ansias el momento en que Disney será presentado al público justo a la hora del tradicional desfile. Se apagarán todas las luces, gigantescos seguidores alumbrarán hacia el castillo y en una de sus torres aparecerá Walt Disney. El tipo está francamente horrorizado. Lo que ve le parece un espanto. Se librará de los guardaespaldas, saldrá por uno de los boquetes de la torre, se trepará como King Kong hasta la punta más alta del edificio. “¡Por favor, congélenme otra vez!” gritará. “Nooooooooo” responderá la masa enardecida. “Se los ruego, vuélvanme a congelar”. “Noooooooo” contestará de nuevo la multitud (incluyéndote tú). Entonces Disney soltará las manos y se estrellará contra el pavimento. Será su último y más personal dibujo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Regresarás a casa y contarás por todos los medios posibles la historia. Nadie te creerá. La versión oficial sostendrá que se trataba de un loco, un suicida del montón, alguien que se quería pasar por Disney. Acabarás el año en un cuarto forrado de almohadas, con una camisa de fuerza, murmurando en loop eterno: “Disney fue resucitado y luego se suicidó”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Escorpio&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-aymKdyATTxw/TwH4-jPNSiI/AAAAAAAABAE/twp_JGIY6tU/s1600/escorpio.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-aymKdyATTxw/TwH4-jPNSiI/AAAAAAAABAE/twp_JGIY6tU/s400/escorpio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693105157467621922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Te ha llegado la hora. Tienes que asumirlo. Este año tampoco tendrás opción alguna de crecimiento. Así que tendrás que decidir por la única opción de crecimiento real que tienes y siempre has tenido: vas a engordar. De esa manera, lo has decretado, vas a reclamar a volumen limpio un espacio más amplio en este universo, el que siempre has pensado que mereces. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Por si fuera poco -luego de tanto confabular, de tanto complotar y perpetrar fallidamente- te vas también a autoproclamar presidente. Pero presidente de los estados de ánimo. Ejercerás tu gobierno con tiranía, serás un modelo de nueva dictadura; pero aparecerá alguien en el horizonte y te va a derrocar. Justo cuando más pensabas tener dominio sobre tus sentimientos te vas a ver envuelto en un juicio popular y te van a dar una revolcada tal que al final sentirás que una bomba atómica a escala te ha estallado por dentro y que tu alma ha sido pateada como al cadáver de Mussolini. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Antes de que llegue el 2013 volverás a ser una persona de a pie. Y tu corazón, que es un ciego optimista, cicatrizará y se dará vuelta. Entonces estarás listo para volverte a inventar otro plan, otra confabulación, una nueva película entera armada con las notas al pie de página de tu agenda más oculta. Esta vez, lo juras, el golpe no fallará… pero por si acaso redacta el epitafio que pondrán sobre tu lápida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Sagitario&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-SBmPjYmctMk/TwH5iX84TaI/AAAAAAAABAc/4RVpRlFYYpE/s1600/sagitario.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-SBmPjYmctMk/TwH5iX84TaI/AAAAAAAABAc/4RVpRlFYYpE/s400/sagitario.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693105772913249698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Presenciarás un hecho curioso relacionado con una piñata. Una vez la pobre ha sido rota a palazos y sus entrañas queden expuestas al aire luego de vaciarle los juguetes, te darás cuenta de que el interior de la piñata está hecho con documentos viejos. Entre ellos, debajo de las cintas de colores y los restos de pegamento, adivinarás un pasaporte de un ciudadano haitiano de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;nombre Jean-Jacques Do… (el resto del apellido ha sido recortado). Y justo debajo del número del pasaporte –el 301212-, verás la foto de Jean-Jacques luciendo bigote y afro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Durante semanas pensarás ver en cada esquina a Jean Jacques y cada vez que algún tipo moreno con bigote y afro se te acerca pensarás que será para hacerte alguna revelación. Al mismo tiempo un extraño lunar te crecerá en una zona olvidada de tu cuerpo. Una mancha que, estás seguro, nunca antes no estuvo allí y que dibuja en tu epidermis la inconfundible forma de un número 9 (que es el resultado de sumar los números del pasaporte del haitiano). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Hacia mediados de año irás al banco a pagar una deuda y el número que te asignará la máquina para ser atendido en ventanilla será el 301212. El cajero del banco, por cierto, se te parecerá un montón al de la foto del pasaporte encerrado en la piñata. A los pocos te verás envuelto en una transacción comercial cuya cuenta a pagar será del 3.012, 12. Y cuando estemos por el último trimestre del año comprarás una leche o un jugo en envase de larga duración y notarás que la fecha de vencimiento es 30 de diciembre de 2012. Te jugarás todo el dinero que tienes (más el que pidas prestado) al 301212. Y luego a todas las combinaciones posibles de 301212. Para el día 29 de diciembre te encontrarás en la más absoluta y lamentable ruina. Y entonces, en medio de tu miseria, una luz se encenderá dentro de ti. Será mañana, el 30 de diciembre de 2012 cuando todo cobre sentido. Cuando por fin entenderás el misterio de Jean Jacques y su 301212.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Te sentarás la mañana del 30 de diciembre a esperar que ocurra lo que tenga que ocurrir. Será un día largo, denso, lento, aburrido, mediocre. El más largo y estéril de tus días jamás. Un día absolutamente nulo en el que no te pasará nada, no sentirás nada, no te dejará ni un miserable detalle para pensar, hablar o recordar. Amanecerás sentado en tu misma sillita en la madrugada del 31 de diciembre y entonces te darás cuenta de que te has pasado el año entero, un año más, pendiente de idioteces y jurando que cada pendejada que te pasa se debe a un plan superior, un sincronismo jungiano, una carta reveladora jugada por los dioses para avisarte sobre tu futuro. Un año entero, otro más, desperdiciado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;En ese momento, en medio de tu reflexión, alguien te tocará al hombro y te entregará el palo de la piñata. Es tu turno, te toca a ti… dale duro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Capricornio&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-KwEkePvF7O0/TwH5u9xvxrI/AAAAAAAABAo/2PW2IAlwhOg/s1600/capricornio.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-KwEkePvF7O0/TwH5u9xvxrI/AAAAAAAABAo/2PW2IAlwhOg/s400/capricornio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693105989225531058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Una noche –tu última en la Tierra, pero eso aún no lo sabes- mientras conduces por una carretera infinita y desolada, un platillo volador descenderá hasta aterrizarte enfrente bloqueándote el camino. Se bajará de la nave un tipo con sombrero de copa alta con pinta de presentador de circo y te invitará cortésmente a formar parte de su zoológico de contacto intergaláctico. Le responderás que no, no te interesa, que preferirías no hacerlo. “Ah, bueno, entonces te vienes por las malas” dirá el hombre del sombrero y acto seguido te meterá en la base del cuello una descarga eléctrica suficiente como para que te despiertes 28 días después. Abrirás los ojos en una celda de cristal con los barrotes suficientemente separados como para que puedas sacar la cabeza. Te aburrirás mortalmente y tu única diversión será caminar en espirales por un caminito de tierra que irás abriendo en el pasto artificial paso a paso. Eso y la comida, tres veces al día, compuesta exclusivamente por una fruta afrodisíaca con forma de melón violeta pero con gusto a frutos del bosque.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Te portarás bien -excepto cuando una enorme señora arcturiana de más de 2 toneladas te toque las partes porque así se saludan allá y tú le responderás con un mordisco en la trompa- hasta que un día te pongan una pareja de tu misma especie en la jaula. Culparás a la dieta de fruta, pero el&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;hecho es que te vas a portar malísimo y no dejarás en paz a tu pobre pareja a pesar de que el universo entero te está mirando. A los 9 meses se convertirán en la máxima atracción del zoológico pues tu pareja y tú serán considerados los primeros terrícolas en reproducirse en cautiverio. Tendrás dos cachorros. Uno de cada sexo. El chico será un pan y tomará el biberón en brazos (y tentáculos) de cuando visitante del hiperespacio se asome por el zoo. Pero la niña –Dios mío, la niña- será como un agujero negro mezclado con supernova en el cuerpo de una muñequita. Van a tener que resucitar a George Orwell, haciendo uso de todos los fondos de la galaxia,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;para que escriba la segunda parte de Rebelión en la Granja, y la gente se la leerá como si fuera ficción pero realmente será una crónica ajustadísima a los hechos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Acuario&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-h59QoVGQf6Q/TwH55v7rqTI/AAAAAAAABA0/cNPrhCnSt_s/s1600/acuario.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-h59QoVGQf6Q/TwH55v7rqTI/AAAAAAAABA0/cNPrhCnSt_s/s400/acuario.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693106174487669042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;A alguien se le va a ocurrir la genial idea de regalarte un kit de magia. Y a ti se te va a ocurrir la idea aún más genial de tomártelo en serio. Comenzarás a hacerles truquitos sencillos a la familia, los sobrinitos, los primos y los amigos; pero con el tiempo irás tomando confianza y la gente (incluyéndote) pensará que tienes madera. Te aventurarás un día con el truco del conejo que sacas de la chistera. Lo tomarás por las orejas y te parecerán especialmente duras, rugosas, pesadas. No será un conejo lo que saldrá de tu sombrero sino un rinoceronte negro (declarado oficialmente extinto en el 2011). Te harás famoso y recorrerás el mundo con tus actos de magia. Ten especial cuidado en Berlín, de tu sombrero sacarás un Tiranosaurio Rex que se comerá a la audiencia entera. Igual en Moscú, donde tu pareja de mamuts acabará con el Kremlin y la mitad de la Plaza Roja en menos de dos horas. Llenarás Toronto de dragones de Komodo y a Siria de ositos koala. En Australia se te acusará de crímenes de lesa humanidad por llenarles la isla de osos frontinos, elefantes y guacamayas. Y en el Tíbet los cuerpos de los monjes budistas empezarán a ser devorados por pterodáctilos en vez de buitres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Las imágenes de los bisontes y los tigres siberianos embistiendo los autos atrapados en el tráfico de la Cota Mil caraqueña darán la vuelta al mundo. Hacia finales de año la cadena alimenticia mundial estará absolutamente desquiciada y el inesperado impacto de los osos polares en el Amazonas habrá logrado separar a Brasil del resto del continente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hay una fotografía, una especie de memoria del futuro, que saldrá publicada a ocho columnas en el New York Times del 31 de diciembre de 2012: una manada de rinocerontes vietnamitas dando cacería a los últimos marines (los últimos de la historia) indefensos en las cercanías del Empire State. Al fondo de la imagen, a la izquierda -un poco fuera de foco pero con evidente cara de horror- apareces tú.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Piscis&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-n-_ekwi4RoA/TwH6EuCV4jI/AAAAAAAABBA/mDWz3pv8bgE/s1600/piscis.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 262px; height: 264px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-n-_ekwi4RoA/TwH6EuCV4jI/AAAAAAAABBA/mDWz3pv8bgE/s400/piscis.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5693106362957292082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Un conjunto de presencias del más allá irrumpirán en tu vida durante el 2012. Pasarás el año entero rondado por fantasmas. Te tenemos una noticia buena y una mala: la buena es que no son fantasmas comunes y corrientes los que te harán cuadritos la existencia… y la mala es precisamente la misma: que no son fantasmas normales y corrientes. Se trata de fantasmas digitales. Son los espectros insepultos que tienes por montones entre tus amistades olvidadas del Facebook, en tus contactos del Blackberry a los que no escribes jamás, los iconitos chatarra que te inflan el listado de “amigos” en el chat del Messenger o en tus listados de contactos en el correo electrónico de esa gente a la que no le escribes jamás, a la que no saludaste nunca más, a la que bloqueaste, borraste, olvidaste o simplemente ignoraste de por vida. Siguen allí, a veces tu mirada se pasea por sus nombres, sus fotos, sus iconitos, pero es como si no estuvieran. Fueron importantes alguna vez, quizá, pero allí se quedaron congelados, como estatuas virtuales, como sombras de un pasado que a veces se asoma en la pantalla pero que tú has preferido ignorar porque ahora tu vida es otra y estás en otra. Tus fantasmas digitales resurgirán para enviarte mensajes que nadie ha escrito pero que te inundarán el correo, el buzón de mensajes de voz y de texto, las pantallas emergentes de tu computadora. Se empecinarán en saludarte cada vez que enciendas algún aparato. Te preguntarán por tu vida, te reclamarán por lo que has hecho y por lo que has dejado de hacer, te harán preguntas incómodas sobre tu pasado, los ciclos que no cerraste, te harán rendir cuentas por tanto abandono y te presagiarán un futuro nefasto. Te llenarán la cabeza y el alma de una cantidad de preocupaciones que no tenías, montañas de millones de terabytes de spam emocional y mental que jamás consideraste digno de atención pero que te atormentan igualito.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Te irás convirtiendo en un tecnófobo paranoide. Temblarás y sudarás ante la simple presencia de una pantalla, ya sea de computadora, de televisión, de teléfono móvil o de cajero automático. Tus fantasmas digitales no te desampararán sin importarles momento o lugar, te estarán esperando en cada artefacto tecnológico que se te cruce en el camino para brincarte encima.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Acabarás el año integrado a una comunidad Amish, conduciendo una carreta y predicando fervorosamente todas las tardes en la iglesia. Advirtiéndole a los jóvenes sobre los peligros de ese mundo allá afuera donde lo único que se acumulan son deudas y fantasmas digitales que algún día se volverán contra nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4593589186869777260?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4593589186869777260/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4593589186869777260' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4593589186869777260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4593589186869777260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2012/01/horroroscopo-2012.html' title='Horroróscopo 2012'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-rhwDn0pD2rM/TwH2XBolXsI/AAAAAAAAA-w/nepMIC9y3iw/s72-c/aries.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-5660310407410150228</id><published>2011-12-13T14:43:00.002-04:30</published><updated>2011-12-13T14:50:05.245-04:30</updated><title type='text'>NeoDargüinismo (o la supervivencia del más acto)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ool5NdEDd1E/TuelKJiBDqI/AAAAAAAAA-Y/Mkrjpsl3CtA/s1600/burns_killo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 304px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ool5NdEDd1E/TuelKJiBDqI/AAAAAAAAA-Y/Mkrjpsl3CtA/s400/burns_killo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5685694648354410146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;Epstracto del tomo 3, Volumen 2 de las Memorias recordadas por sí mismo del Imperator Yaksonbil I (e único).&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;En lo relativo y concerniente a los oríjenes del NeoDargüinismo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Sírvome de la presente carta epistolar para efectuar un ejercicio de rememoración de la memoria autobiográfica de mi propia vida. Encontrábanos en aquellos días aciagos de finales del 2011 mi amada Leydisrrum (Imperatrice Primera y Madre Progenitora del NeoDargüinismo) y mi excelsa persona ambos supremamente consternados por la injusta y inmerecida expulsión del Partido, hecho que aconteció cuando una mala tarde de infelice recordación nos presentamos a una concentración convocada en aquel entonces por quien fuera el dictador de turno y a la cuya cual debíamos ir debidamente investidos de ropajes rojos y demás símbolos que nos identificasen como adectos al régimen. Sucediósenos pues la desdicha de que para la susodicha y anteriormente mencionada concentración partidista, nadie tomose la molestia de avisarnos que los colores e insignias del régimen habían cambiádolas recientemente del rojo al amarillo. Acusósenos por tal despiste, humillantemente y públicamente, de opositores y apto seguido expulsósenos del Partido con todas las lamentables repercusiones que acarrearía dicha expulsión, tanto para nuestras vidas personales como para nuestras economías personales también. Excúseseme la expresión disonante, pero nos habíamos quedado Leydisrrum y yo con una mano adelante y la otra atrás, como simples mortales, sin el apoyo del Partido y sin el subsidio carapterístico de la membrecía correspondiente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Presa de la desesperación, ocurrióseme en esos instantes un apto indigno de la personalidad que hoy conllevo conmigo mismo, proferí en voz alta: “¿¡Leydisrrum y ahora qué vamos a hacer!?”. A lo que ella contestome tajantemente: “No tengo idea, Yaksonbil, pero ya una está acostumbrada a la buena vida y yo no pienso dejar que me saquen de esta mansión, ni voy a vender la camioneta y olvídate de que vas a recuperar los reales perdidos vendiéndome las joyitas. Así que tú verás qué haces”. Fue en ese momento que expresé, sin ser consciente en ese instante de la grandeza profética de mis palabras: “Pues para seguir en este estatus habrá que inventarse algo con ratas y con mierda que es lo único que hay de sobra en esta vaina”. Y, dicho y hecho, así fue.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Leydisrrum quedose durante días royendo mis palabras, pues algo acabaría por ocurrírsenos que tuviera que ver con el negocio de las ratas y la mierda. La ventaja, me había dicho mi estimada cónyugue, era que había muchísimo de ambas materias primas y ambas dos eran de gratuita naturaleza. Más sin embargo no pudimos evitar la hipotecación de la casa ni la embargación por falta de pago de la camioneta Land Rover de 300 mil dólares y con asientos forrados en cuero de testículo de canario que le había comprado a mi mujer a manera de ogsequio en nuestro quinto aniversario de bodas. Estábanos ya acariciando la idea de un suicidio simultáneo de ambos dos (pastillas para ella y un disparo en la vóbeda bucal de la boca para mí, lo que implicaba una dificultosa sincronicidad a la hora de la muerte, pero eso ya lo veríamos llegado el momento del autohomicidio) cuando por fin Leydisrrum exclamó, sosteniendo el frasco letal con la mano siniestra: “¡Yaksonbil, tengo una idea infalivle!”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Resúltame imposible, en mi calidad de Imperator, confesárosles la fórmula secreta de la línea cosmetológica que ideamos en aquellos áljidos instante mi amada cónyugue y mi excelsa persona de yo. Tan sólo declararé a mis súbditos, como gesto elocuente de mi generosidad carapterística, que durante un tiempo nos abocamos a la ardua tarea de cazar ratas preñadas, epstraerles la placenta a los embriones, macerarlas en aguas servidas vertidas desde una de las cloacas afluentes del otrora gran río citadino, licuar esa masa pestilente hasta convertirla en pasta huntable y perfumarla como correspondía a nuestros dotes de alquimistas. La mápsima que nos guiaba en tal titánica labor había sido enunciada por Leydisrrum: “Las mujeres aquí son muy coquetas, independientemente de la crisis una siempre encontrará de dónde sacar para ir a la peluquería, hacerse las manos y ponerse sus cremitas”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Arrivose entonces el decembrino mes de diciembre y logramos con magno esfuerzo alquilar un tarantín en un bazar navideño organizado por unos mafiosos chinos que se autodenominaban a sí mismos como Los hermanos Chang. Desplegamos por todos los anaqueles del estand nuestra exclusiva línea de jabones, cremas hidratantes para el baño y la cara, aguas termales embasadas, maquillajes, champuses, acondicionadores y tónicos capilares para el cabello. Vendimos, con fortuna y buena suerte, toda la epsistencia y hasta nos comprometimos con la distinguida clientela en hacerles futuras entregas a domicilio, a sus propias casas, a lo largo del transcurso del año en curso próximo siguiente del 2012.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Fuele bien al negocio cosmetológico. Lo suficientemente bien como para recuperar la mansión y también la Land Rover, e inclusive incluso como para retapizarle los asientos a la camioneta con el cuero testicular de canarios albinos. Más sin embargo siempre hemos sido, y lo seguimos siendo hasta la fecha actual de hoy, una pareja ambiciosa y aspirasionista. Queríamos y merecíamos más. Mucho más. Y en esta oportunidad ocurrióseme a mí la genial idea (valga la rebundancia) de cómo hacer crecer el negocio: “Leydis (apodo cariñoso con el que sólo yo entre todos los humanos tiene derecho a llamar a la Imperatrice), mi amor, tú podrás saber mucho de lo que buscan las mujeres; pero yo creo que deberíamos ampliar el negocio hacia un destino más unisex para tener el doble de oportunidades”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y fuese de esa forma como originose Ratorade (que se pronuncia Rreitorei), la más prodigeosa jamás de las bebidas ipsotónicas. Me resultará, una vez más, como comprenderéis, imposible confesárosles a vosotros y a todos ustedes cuál es la fórmula secreta (aún más secreta que la de la Coca Cola) de Ratorade, a pesar de que mi generosidad superlativa me impulsa a reconocérosle: que sí, tiene algo de Coca Cola, que tiene mucho de las mismas aguas y las mismas placentas de embriones de rata que ya susodichamente mencioné más arriba para la línea cosmetológica y que tuvimos que ponerle también las mismas 4 mil y tantas sustancias adictivas que todos sabéis que posee el tabaco y que igualito todo el mundo se fuma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La bebida ipsotónica en cuestión resultó un éxito absoluto, rotundo, masivo. Millones de personas optáronle por ingerir Ratorade (pronúnciese Rreitorei) como sustituto del agua misma, de jugos fructíferos epstraídos de las mismas frutas o incluso de cualquier refresco. Inclusive propúsose en Asamblea Nacional surtir a todas las casas, negocios, viviendas e instituciones de la región con Ratorade (lo cual se aceptó por voto unánime de todos). Y la gente empezó a adelgazar, a estar en la línea y luego en una línea progresivamente cada vez más y más delgada hasta desaparecer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); clear: both; text-align: center; "&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-UycGzF173C0/TtOX-YmYX6I/AAAAAAAACRk/cI24MZaEGjU/s1600/NeoDarwin+JOSE+URRIOLA.png" imageanchor="1" style="text-decoration: none; color: rgb(204, 102, 17); margin-left: 1em; margin-right: 1em; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Sólo dos grupos sobrevivimos al impacto de Ratorade, lo que derivase más tarde en el subsiguiente desprendimiento del NeoDargüinismo o la supervivencia del más acto: el grupo de los que jamás consumimos ni una gota del líquido elemento (mi Leydis y yo) y el grupo de los hijos engendrados durante el período de cosumición de la bebida ipsotónica. Ya lo sabemos, las ratas son capaces de inmunizar genéticamente a sus crías para que no mueran víptimas del veneno que ha matado a sus progenitores. Habíamos forjado el sueño de toda Gran Nación, el florecimiento de una raza más fuerte de suidadanos e suidadanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Fuese así, queridos súbditos, como se dio origen a la nueva teoría dargüiniana de la supervivencia del más acto cuya paternidad y maternidad asumimos con hidalguía, respectivamente mi Leydis y yo. En los capítulos consiguientes de esta magna obra que son mis memorias autobiográficas de mi propia vida contadas por mí mismo os narraré cómo llegamos a eregirnos como Imperatores, pero eso será en otra oportunidad. El trabajo intelectual del que soy gozoso víptima y mápsimo avanderado viene siempre acompañado de la agotación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Publicado en el &lt;a href="http://hermanoschang.blogspot.com/"&gt;Bazar Navideño Los  hermanos Chang&lt;/a&gt;, diciembre 2011.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: rgb(34, 34, 34); font-size: 13px; line-height: 18px; background-color: rgb(255, 255, 255); text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-5660310407410150228?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/5660310407410150228/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=5660310407410150228' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5660310407410150228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5660310407410150228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/12/neodarguinismo-o-la-supervivencia-del.html' title='NeoDargüinismo (o la supervivencia del más acto)'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ool5NdEDd1E/TuelKJiBDqI/AAAAAAAAA-Y/Mkrjpsl3CtA/s72-c/burns_killo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-3164332932595031145</id><published>2011-11-30T19:44:00.005-04:30</published><updated>2011-11-30T19:47:40.906-04:30</updated><title type='text'>Don Peter Gabriel</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-EVP20V_FzaU/TtbHN4TgeFI/AAAAAAAAA-M/Nk6DARUudRQ/s1600/genesis_petergabriel_live%25281%2529.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 397px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-EVP20V_FzaU/TtbHN4TgeFI/AAAAAAAAA-M/Nk6DARUudRQ/s400/genesis_petergabriel_live%25281%2529.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5680947021240891474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Creo que la primera vez que tuve noticia de Peter Gabriel fue una tarde en la que, siendo un niño de ocho años, mi primo José Agustín me pasó un libro de fotos de su banda favorita: Génesis en concierto. Y allí vi a un tipo, al cantante, vestido de cubo. También de zorro, de visitante del espacio, de León (con colmillos y todo encima de la frente); pero sobre todo de cubo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A pesar de las fotos que sí, me parecieron un alucine, la música de Génesis no me gustó. Hay una etapa decisiva en la vida de todos en la que o asumimos como propia la música de nuestros padres, hermanos, primos, amigos u optamos por revelarnos contra ella hasta encontrar algo que de verdad nos haga mella. Pasé un buen rato escuchando la música de otros sin mayores pasiones hasta que cierta noche mi primo Eduardo me puso en el extinto VHS un cassette lleno de drops donde tenía grabados dos conciertos: uno de Kraftwerk y el otro de Depeche Mode. Y en ese momento yo sentí que la música del futuro había llegado, que esa sí que era &lt;i&gt;mi música&lt;/i&gt;, que ojalá se hubieran disfrazado también estos locos de cubo, pero ya era pedir demasiado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Algunos años más tarde, en esos tiempos rarísimos en los que en mala hora se me ocurrió que yo era bueno para estudiar ingeniería, mi grandísimo amigo y hermano de vida, Diego Melchert, me invitó a la Colonia Tovar a bordo de su escarabajo Volks Wagen gris, modelo 67. Celebraríamos que él había se había sacado un 16 en el primer parcial de Análisis Matemático I (mientras que yo me iba a comer la frustración con fresas con crema después del más redondo y escandaloso 02 de mi vida). Íbamos entonces en el escarabajo VW por aquella carretera mojada llena de curvas, bajadas, subidas, escuchando a todo vatio el disco en vivo de Peter Gabriel –ahora sin Génesis, gracias a Dios-, parecíamos dos náufragos a bordo de una barca de hojalata en medio de una tempestad oceánica, y yo venía pensando en ese momento que “San Jacinto” de Peter Gabriel era un excelente soundtrack para despedirse joven de este mundo cruel, cuando entonces Diego, con su calma característica, me dijo: “Me están fallando los frenos así que al final de esta bajada, cuando yo te diga, abre la puerta”. Y así lo hicimos, llegamos hasta la Colonia Tovar frenando con las puertas abiertas, en simultáneo, cada vez que Diego decía “ahora”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ese detalle evidenció dos cosas: la primera, que Diego realmente sería un ingeniero excepcional porque sabía perfectamente cómo contrarrestar las leyes de la aerodinámica, y la segunda, que yo, por mi parte, me estaba obligando a convertirme en el más nefasto de los ingenieros jamás, porque lo que quería realmente en mi vida era echar cuentos absurdos al estilo  de cómo Peter Gabriel sirve de banda sonora para no morir a los 19 y así seguir lanzándose –aunque fuera sin frenos- por las rutas de este mundo un rato más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero, sobre todo, lo que saqué en claro ese día era que Peter Gabriel había llegado para quedarse. Que pasarían los años y las décadas y ese señor seguiría formando parte del soundtrack de mi vida. Y que cada tanto yo volvería a escucharlo para así obligarme de buena gana a volver a ese momento, con el pavimento húmedo, casi sin frenos, abriendo las puertas del carro en las bajadas, en compañía de ese amigo que la vida me había puesto en el pupitre de al lado a los 4 años. Y que sea entonces la música la encargada de recordarme que llevamos 36 años de amistad inquebrantable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace una semana justamente se presentó Peter Gabriel a pocas cuadras de la que hoy es mi casa. No tengo palabras para describir lo que vimos. La palabra concierto se queda corta para nombrar el espectáculo que Gabriel y la New Blood Orchestra han montado para esta gira sinfónica del Don Peter. Ciertamente hay música en vivo, pero combinada con un espectáculo operático y cinematográfico. Una puesta en escena que nos habla de un artista integral a quien le importa no sólo lo que vamos a escuchar sino también lo que quiere que veamos y sintamos cuando estamos ante su presencia. Peter Gabriel, ahora con los años, se ha convertido en una especie de monje sabio. Un abuelo entrañable cuya grandeza y profundidad se han agigantado con el añejamiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Antes de tocar “San Jacinto”, esa misma canción que tanto ha significado para mí a lo largo de los años, Peter Gabriel leyó -en un hermoso español y con fuerte acento británico que en nada opacó el sentimiento- la siguiente anécdota: “Hace muchos años conocí a un muchacho piel roja que trabajaba en unas caballerizas. Él acababa de superar su ritual iniciático. Me contó que hacía pocas semanas había ido de tarde a visitar al maestro hechicero de su tribu quien lo estaba esperando en un punto del desierto. El maestro tenía una serpiente de cascabel en su bolso, la sacó y dejó que la culebra mordiera el brazo del joven, inyectando su veneno. Le dijo que tenía que pasar la noche allí, con el veneno haciendo su efecto, solo, bajo las estrellas. Si al amanecer seguía con vida, entonces podría regresar pero convertido ahora en un hombre”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Peter Gabriel había sido obsequiado con aquella anécdota por ese joven indio y en agradecimiento decidió convertir su regalo en obsequio musical para nosotros. Fue entonces cuando sentí que algo había hecho clic, que el círculo se había cerrado. Todo cobraba sentido por un instante. La música tiene esos gestos mágicos, nos gusta especialmente porque, aun sin saberlo, nos está hablando de algo fundamental para nosotros pero que podemos pasarnos la vida entera para lograr comprender.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No sé exactamente qué fue lo que vimos ese día con Peter Gabriel y su New Blood Orchestra, insisto en que el término concierto sería mezquino. Fue más parecido a un acto de magia, a un ritual, una ceremonia mística y multimedia. Dos horas de regalo y agradecimiento donde uno se debatía internamente –lo digo sin tapujos- entre las ganas de llorar, de cantar, aplaudir; pero, sobre todo, de levitar entre todas esas miles de cabezas hasta llegar a la tarima para abrazar a ese caballero y decirle: “Coño, viejito, gracias. Gracias por absolutamente todo”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;iframe width="540" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/55fxUIQjoO0" frameborder="0" allowfullscreen=""&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;"San Jacinto" de Peter Gabriel&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-3164332932595031145?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/3164332932595031145/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=3164332932595031145' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/3164332932595031145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/3164332932595031145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/11/don-peter-gabriel.html' title='Don Peter Gabriel'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-EVP20V_FzaU/TtbHN4TgeFI/AAAAAAAAA-M/Nk6DARUudRQ/s72-c/genesis_petergabriel_live%25281%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-847555560889182415</id><published>2011-11-15T14:26:00.002-04:30</published><updated>2011-11-15T14:29:18.666-04:30</updated><title type='text'>Todos con Cacareco</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-KZQNNoCkzWc/TsK2OjqChtI/AAAAAAAAA98/hkp9qeccKQY/s1600/cacareco.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 241px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-KZQNNoCkzWc/TsK2OjqChtI/AAAAAAAAA98/hkp9qeccKQY/s400/cacareco.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5675298841646237394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Las elecciones para la Alcaldía de Sao Paulo celebradas el 4 de octubre de 1958 las ganó un candidato que por razones de peso nunca pudo ocupar su despacho: se trataba de Cacareco, el rinoceronte del zoológico de Sao Paulo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cacareco recibió en las urnas el apoyo de 100 mil paulistas que decidieron de esa manera manifestar su voto protesta, un voto en contra de la corrupción, la incapacidad gubernamental y la poquísima confiabilidad que les inspiraba el sistema electoral brasileño. Con el tiempo ese voto protesta pasó a denominarse el &lt;i&gt;Voto Cacareco&lt;/i&gt;.  Y algunos años más tarde, en 1963, ese mismo espíritu detrás del voto al rinoceronte alimentó a un grupo de bromistas canadienses que fundaron el Parti Rhinoceros (Partido Rinoceronte), entre cuyas propuestas de gobierno se contaban banderas como: revestir las aceras de goma para que los borrachos no se golpearan tan duro al caer, anexarse a los Estados Unidos como un estado más del territorio canadiense para así aumentar en un grado centígrado la temperatura promedio de Canadá y declarar la guerra a Bélgica porque en uno de los cómics de Tintín se asesinaba a un rinoceronte (cese de las hostilidades que se garantizaba a cambio de una caja de cerveza belga, condición que fue aceptada por la Embajada de Bélgica que envió las birras de la paz a la sede del Partido Rinoceronte). Cosa curiosa, esta especie de proyecto gubernamental de los Monty Python durante 30 años estuvo ocupando los segundos y terceros lugares en múltiples elecciones canadienses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Anoche muchos venezolanos estuvimos pendientes del debate sostenido por los precandidatos de la MUD llevado a cabo en el Aula Magna de la UCAB. El saldo del evento es variopinto: esperanzador para algunos (entre quienes me incluyo), decepcionante para otros, risible para los demás. En lo personal, viendo las reacciones que por las redes sociales detonó la jornada, puedo sacar dos conclusiones: la primera es que este tipo de debates son de una necesidad imperiosa para los venezolanos en los tiempos que corren, y la segunda es que me temo que muchos compatriotas no parecieran estar entendiendo (una vez más) la situación por la que realmente estamos atravesando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ciertamente a muchos de nosotros nos gustaría, en un plano hipotético y de un romanticismo idealizado pero inviable, construirnos un candidato Frankenstein: que tenga un poco del discurso Martin Luther King, el corazón de Mahatma Gandhi, la pinta de Kennedy o de George Clooney, el carisma de Pelé, que toque los timbales como Tito Puente, que goce de la humildad genial de Messi junto con el  carácter de un Winston Churchill y el cerebro de Jorge Luis Borges. Pero,  por favor, seamos bienvenidos al mundo real: ese candidato no existe y no va a existir nunca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me perdonarán la metáfora futbolística pero si yo a usted le pregunto a quién le va en la final de la Copa América entre Uruguay y Paraguay, no me puede responder que a la Vinotinto. La Vinotinto no está, no juega, no llegó a la final. Tampoco se vale decir que su equipo ideal para ese partido culminante de la Copa América está conformado por Casillas en la arquería, Nesta y Cannavaro en la defensa, Xavi, Iniesta y Özil en el mediocampo, y la dupla Rooney-Ronaldo en la delantera. Lo siento, señores, esos panas no juegan, no están ni van a estar jamás en la Copa América. Es el momento de escoger entre Uruguay y Paraguay y si no le gusta ninguno de los dos pues no vea el partido pero tampoco lo sabotee. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Noto con preocupación un empeño proliferante en eso que los españoles llaman “querer cagar por encima del culo”. Una especie de &lt;i&gt;hipersoberbia cool&lt;/i&gt;, una nueva moda entre los elegantes y los sabihondos en la que la máxima es “nada me convence, ninguno está a mi altura, antes de votar por alguno de estos bolsas preferiría que las cosas siguieran tal y como están”.  En fin, el nuevo uniforme del inconformismo a ultranza que en tanto se parece (si no es acaso idéntico) al de la resignación. Como si no termináramos de una buena vez de darnos cuenta que llegó el momento de la verdad -hace rato- y que lo que está en juego es continuar con el modelo actual (casi tres lustros de gobierno nefasto que se pretende proyectar hasta el dosmilsiempre, de violencia y delincuencia desatadas, de incapacidad, injusticia, resentimiento y corrupción) contra otro modelo de gobierno con el que podemos tener las mil y una diferencia, las mil y una críticas, pero que asegura –al menos- la alternabilidad del poder. Porque sea quien sea que resulte el candidato de entre esos 5 que vimos anoche, ese caballero o esa señorita, saldrá del poder una vez que se acabe su período para garantizar así la continuación del juego democrático. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A lo mejor decidimos que no será ninguno de los 5 de anoche, que nuestro candidato para el 2012 será nuestro propio y personal Cacareco, que vamos a fundar el Partido Panthera y que el candidato será entonces el león del Pinar (que ojalá siga existiendo y no lo hayan sacrificado a estas horas para un ritual de esos que tristemente sabemos). Sea quien sea ese candidato que resulte electo para enfrentar a Chávez, tendremos que ponernos todos al lado de él, dejando la soberbia, los excesos de &lt;i&gt;inteliJencia&lt;/i&gt; y los romanticismos inviables a un lado. Es la hora de cuadrarnos todos con nuestro león del Pinar y a votar por él masivamente. No nos queda otra, señores. La hora de las medias tintas se nos fue, no aplica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Eso sí, al día siguiente de las elecciones, querido león (o leona, si es el caso), ten la seguridad que la mayoría de nosotros volveremos a las filas de la oposición (dignos militantes del POP: Partido de Oposición Permanente) y te vamos a estar vigilando de cerca, te vamos a estar criticando y presionando para que lo hagas bien y para garantizarnos que una vez se te acabe el quinquenio (sí, 5 nada más; porque 7 años es un exabrupto) tú vas a salir de Miraflores para volver a tu jaula del Pinar. Y si lo haces muy bien durante tu ejercicio, podrás entonces volver a candidatearte cuando al rinoceronte del parque de Caricuao se le haya acabado su período presidencial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-847555560889182415?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/847555560889182415/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=847555560889182415' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/847555560889182415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/847555560889182415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/11/todos-con-cacareco.html' title='Todos con Cacareco'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-KZQNNoCkzWc/TsK2OjqChtI/AAAAAAAAA98/hkp9qeccKQY/s72-c/cacareco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-396628051228431688</id><published>2011-11-08T15:25:00.015-04:30</published><updated>2011-11-09T09:22:37.343-04:30</updated><title type='text'>De Ron Mueck a La otra Tierra</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-aQ_idYTuvWM/TrmJn_L-CDI/AAAAAAAAA8Q/cGIFmdby6g4/s1600/swimming%2Bpool1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-aQ_idYTuvWM/TrmJn_L-CDI/AAAAAAAAA8Q/cGIFmdby6g4/s400/swimming%2Bpool1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672716525719390258" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://marieclairekushfe.blogspot.com/"&gt;Fotos de la exposición por Marie Claire Kushfe&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hace pocas semanas tuve el placer de ir con mi esposa y mi cuñada a ver la exposición –breve pero suculenta- del artista australiano Ron Mueck. Y hace dos días, en idéntica compañía, tuvimos el gusto de asomarnos en esa gema humilde del cine de ciencia ficción independiente llamada &lt;i&gt;Another Earth&lt;/i&gt; de Mike Cahill.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Intentaré con esta entrada construir una sonda espacial que conecte ambas obras, que intente trazar un vaso comunicante entre estos dos universos aparentemente tan distantes y disímiles pero que ahora mismo se me antojan tan vinculados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Comencemos con Ron Mueck, un artista plástico proveniente del mundo de los efectos especiales cinematográficos a quien le debemos el imaginario fantástico de películas como &lt;i&gt;The Dark Crystal&lt;/i&gt;  (1982) y &lt;i&gt;Laberinto&lt;/i&gt; (1986). La obra plástica de Mueck se inscribe dentro de la propuesta del hiperrealismo, una meticulosa representación de la realidad donde los objetos artísticos se nos hacen perturbadoramente similares a aquellos originales que han servido de modelos. Ron Mueck, a partir de silicona y otros polímeros que utiliza como materia prima, hace un calco tridimensional de figuras humanas y animales. El chiste no tendría gracia alguna (mejor sería irse directamente a un museo de cera) si los objetos de Mueck no estuvieran tocados por ese efecto de reflejo especular distorsionado. Sus figuras son exageradamente pequeñas o abrumadoramente grandes. Como si fueran evidencias de la existencia de un mundo paralelo idéntico al nuestro pero donde las personas y los animales son víctimas de otros juegos de la escala y la proporción. Son iguales a los que conocemos pero pequeñísimos o son idénticos pero gigantescos. Y eso produce una risa nerviosa que se parece  un montón al vértigo o al susto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ron Mueck parte de la similitud exagerada para devolvernos, curiosamente, una mirada extrañada sobre la realidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-5rPOhV6z02k/TrmKuTFawDI/AAAAAAAAA80/uJ97qDHZbSU/s1600/ron%2Bmueck.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-5rPOhV6z02k/TrmKuTFawDI/AAAAAAAAA80/uJ97qDHZbSU/s400/ron%2Bmueck.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672717733651464242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mueck tiene la valentía –no encuento otra palabra para describirlo- de construirse un autorretrato de su propia cabeza dormida pero en un tamaño que supera al metro de diámetro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-HwzA7vwC6IM/TrmLEWR0QsI/AAAAAAAAA9A/UlfXGDWv7xE/s1600/swimming%2Bpool%2B2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-HwzA7vwC6IM/TrmLEWR0QsI/AAAAAAAAA9A/UlfXGDWv7xE/s400/swimming%2Bpool%2B2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672718112465896130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;También lo podemos ver flotando sobre el eje vertical, en una cama inflable, como un muñeco veraniego a escala, perfecto en cada detalle, de apenas 1,20 metros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-gAVHL65Uzgo/TrmLWalaMbI/AAAAAAAAA9M/0twa5Hw9Z1A/s1600/bote.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-gAVHL65Uzgo/TrmLWalaMbI/AAAAAAAAA9M/0twa5Hw9Z1A/s400/bote.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672718422859461042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En “Man on a Boat” nos ofrece un hombrecito desnudo que navega en medio de la sala de exposiciones a bordo de un bote de tamaño natural. Al hombrecito de Mueck, con esa cara de náufrago a la deriva, el bote le queda grande. Y &lt;/span&gt;cuando&lt;span class="Apple-style-span" style="text-align: left; "&gt; &lt;/span&gt;lo encaramos es inevitable pensar que a todos, alguna vez, el mundo nos ha quedado enorme también. (Bueno, habrá más de un soberbio que se negará a aceptarlo)&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UVpzpdlH7q0/TrmKVS64TMI/AAAAAAAAA8o/oXXMZc4rSJM/s1600/pollo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-UVpzpdlH7q0/TrmKVS64TMI/AAAAAAAAA8o/oXXMZc4rSJM/s400/pollo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672717304110533826" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hay un pollo desplumado, colgando del techo por las patas, que debe tener el tamaño de un caballo. Ese pollo asusta al tiempo que, hasta en el más carnívoro de los mortales, despierta un deseo prodigioso de convertirse en vegetariano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-kFKpg3bNakM/TrmJ1WyWBXI/AAAAAAAAA8c/BQZx5eahL1k/s1600/mujer%2Bgigante%2B1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-kFKpg3bNakM/TrmJ1WyWBXI/AAAAAAAAA8c/BQZx5eahL1k/s400/mujer%2Bgigante%2B1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672716755392660850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La mujer en la cama de Ron Mueck es una cosa descomunal de más de 4 metros. Uno cabría acostado perfectamente entre su regazo y su frente, y los brazos no nos alcanzarían para abrazarle completamente la cabeza. Me imagino a la modelo de carne y hueso asistiendo a la exposición, viéndose a sí misma en versión gigante. Seguramente pediría a los guardias –y a todos los presentes- unos minutos para quedarse a solas consigo misma. Y seguramente se los concederían, pues son muy pocos en el mundo los dignos de ese favor tan incuestionablemente merecido. Entonces, ya a solas frente a esa imagen tan idéntica y tan perturbadoramente exagerada de sí misma, la mujer le susurraría en la orejota a la gigante: “Tú siempre serás más grande que yo y no envejecerás nunca… pero no me queda claro quién sale ganando entre las dos”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-MzsirhHdiuA/TrmLsDFd2GI/AAAAAAAAA9Y/DJ2mrAZn-VA/s1600/Another-Earth%2Bplaya.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 220px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-MzsirhHdiuA/TrmLsDFd2GI/AAAAAAAAA9Y/DJ2mrAZn-VA/s400/Another-Earth%2Bplaya.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672718794508589154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y, tal vez, esta imagen de la mujer hablándose a sí misma (o hablándole a esa que se le parece tantísimo al tiempo que le hace verse desde afuera con una extrañeza que nadie más lograría provocarle jamás) es lo que me permitiría conectar con &lt;i&gt;Another Earth&lt;/i&gt;, la película de Mike Cahill. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No contaré el argumento del film para no arruinarles la experiencia que bien vale la pena. Lo vale y muchísimo, primero porque hacer una película de ciencia ficción tan sólida, tan conmovedora y con tan poco presupuesto no es otra cosa que un canto a la esperanza; y segundo: porque &lt;i&gt;Another Earth&lt;/i&gt; (La otra Tierra) es una película que se vale de los pretextos y los argumentos de la ciencia ficción pero para hablarnos de la ntimidad más humana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Resumo fugazmente la historia: un buen día aparece sobre la bóveda celeste un planeta azul que se aproxima a la Tierra. Y a medida en que &lt;/span&gt;ese otro planeta se aproxima progresivamente al nuestro, los humanos nos damos cuenta de que no se trata de otra cosa que un mundo gemelo, idéntico a este, un planeta espejo donde todos y cada uno de nosotros está siendo reflejado milímetro a milímetro y acto por acto. La protagonista (una hermosa rubia que en la &lt;i&gt;vida real&lt;/i&gt; también resulta ser coguionista de la película) decide participar en un certamen para viajar a la Tierra 2 y así buscarse a sí misma en el otro mundo. Surge entonces una reflexión profunda y estremecedora: ¿Qué nos diríamos a nosotros mismos de encontrarnos un día cara a cara vistos desde afuera? ¿Qué tan igual sería a nosotros ese extraterrestre tan a nuestra imagen y semejanza que ha vivido exactamente lo mismo que nosotros segundo a segundo pero un mundo alterno?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ni más ni menos, el juego del hiperrealismo puesto a funcionar dentro de la realidad para hacérnosla más extraña, perturbadora y extraordinaria que nunca. El mundo, en fin, acaba asumiéndose como el más extraño de los lugares. Y la gente es rarísima, especialmente cuando nos descubrimos a nosotros mismos pero vistos desde fuera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-sIif-jdcuqs/TrmMAYpXS5I/AAAAAAAAA9k/e_iGB3PZbuo/s1600/another_earth%2Bcables.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 264px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-sIif-jdcuqs/TrmMAYpXS5I/AAAAAAAAA9k/e_iGB3PZbuo/s400/another_earth%2Bcables.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672719143893683090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace unos años conocí a alguien que había sido adicto a los ácidos. Me contó que los había dejado por propia voluntad, sin ayuda de ningún tipo. Ocurrió que en los últimos &lt;i&gt;viajes &lt;/i&gt;que había tenido, justo cuando estaba por entrar a su casa después de una noche lisérgica en el inframundo (o el supramundo, quién sabe) se veía a sí mismo caminando por la acera y a punto de sacar las llaves del bolsillo para entrar a casa. Durante un tiempo –mientras aún se negaba a dejar los ácidos- decidió correr, apurarse como un poseso que necesita volver al hogar, no fuera cosa que el otro llegara antes y se lo encontrara durmiendo en su propia cama, hasta que un día optó por no meterse más ácidos y así garantizarse no ser alcanzado o superado por sí mismo. Nunca más volvió a verlo (verse). Aunque, una vez más… quién sabe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-OtF-D8kioCo/TrmMP8Uoh9I/AAAAAAAAA9w/8g0bEQatEkQ/s1600/Another-Earth-PM.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 226px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-OtF-D8kioCo/TrmMP8Uoh9I/AAAAAAAAA9w/8g0bEQatEkQ/s400/Another-Earth-PM.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672719411168446418" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-396628051228431688?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/396628051228431688/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=396628051228431688' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/396628051228431688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/396628051228431688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/11/de-ron-mueck-la-otra-tierra.html' title='De Ron Mueck a La otra Tierra'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-aQ_idYTuvWM/TrmJn_L-CDI/AAAAAAAAA8Q/cGIFmdby6g4/s72-c/swimming%2Bpool1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6118402004878266961</id><published>2011-11-03T11:33:00.003-04:30</published><updated>2011-11-03T11:38:14.140-04:30</updated><title type='text'>Las vacunas del cómic y la ciencia ficción</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--vKRveIePas/TrK7_mm-zAI/AAAAAAAAA8A/C3iSA2kekF0/s1600/bilalovic-enki-enki-bilal-1951-animal-z-17-c-2427455.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/--vKRveIePas/TrK7_mm-zAI/AAAAAAAAA8A/C3iSA2kekF0/s400/bilalovic-enki-enki-bilal-1951-animal-z-17-c-2427455.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5670801582183074818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="text-align: justify; "&gt;Comparto esta entrevista que me hizo mi amigo, el escritor &lt;a href="http://robertoecheto.blogspot.com/"&gt;Roberto Echeto&lt;/a&gt;, para la sección Lectores y Libreros de la web de Santillana de Venezuela: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.prisaediciones.com/ve/" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;http://www.prisaediciones.com/ve/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Por qué se escribe tan poca ciencia ficción en español? ¿Acaso la literatura sobre guerras civiles, dictadores, guerrilleros, narcotraficantes y maripositas amarillas, inhibe el florecimiento de otros temas y de otras ambiciones? ¿En esa inhibición no hay un complejo o un creer que «en español no se puede escribir nada más que sobre esos asuntos»?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pienso que los hispanoparlantes en gran medida somos herederos de un legado —confío que cada vez más débil y menos vigente— que sugiere que la gente seria y la literatura seria no debería ocuparse de los temas de la ciencia ficción. Hay como una vergüenza (tan hermanada siempre con el complejo) que parece sugerirnos que la ciencia ficción es un nicho para niños, jóvenes y para adultos freaks negados a crecer. Lo mismo aplicaría a quienes hacen y gustan de los cómics. Creo que esa es también la razón que ha impulsado en nuestros países por tantísimo tiempo la idea de que el verdadero cine es aquel que está comprometido con la realidad social y con los cuadros costumbristas, y, a la luz de este panorama, quienes se empeñen en otras búsquedas estarían «traicionando» su esencia y su verdadera responsabilidad como artistas. Los autores de ciencia ficción, de cómics y aquellos artistas que se nutren de un imaginario fantástico estarían pues condenados a ser considerados menores, poco serios, material de relleno para los anaqueles relegados al último rincón, el de las cosas raras para gente rara. Sin embargo, los abanderados de esta tendencia realista dominante parecen olvidar que la verdadera misión de un artista debería ser la de ofrecer una mirada particular sobre el mundo, una perspectiva extrañada donde la realidad debería ser siempre pasada por el filtro de la ficción. La verdadera ciencia ficción, o al menos a la que yo soy devoto, consiste en eso: una mirada curiosa, ingeniosa, extraña, que logra extrapolar las angustias del presente y las coloca por medio de la ficción en un futuro posible dentro de los límites que determina el propio juego que plantea la obra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Escribir exclusivamente sobre nuestras guerras civiles, nuestros dictadores, nuestros próceres y nuestra cotidianidad nos obliga a permanecer atrapados permanentemente en el pasado y en el presente, al tiempo que nos difumina y nos aleja el futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A una sociedad sin ciencia ficción el futuro le queda lejos y cuando por fin le llega —que le llega siempre tarde y magullado— no está curada ni vacunada para recibirlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Qué tan cercano es este mundo en que vivimos (lleno de bótox, tuiteros y exhibicionistas de facebook) al mundo que imaginaron H.G. Wells, Ray Bradbury, J.G. Ballard, Philip K. Dick, Douglas Adams, Stanislaw Lem y tantos otros maestros de la ciencia ficción?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El futuro que nos llegó se parece al que habían prefigurado los grandes maestros de la ciencia ficción pero al mismo tiempo es distintísimo. Es como si nos hubiera llegado el hermanito del que estábamos esperando y el tipo se parece, tiene un aire de familia, pero es bastante más patético, mucho más frívolo y con inteligencia limítrofe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pienso que la ciencia ficción de maestros del siglo XX como Bradbury, Aldiss, Philip K. Dick, Lem, Ballard, Huxley, Orwell o William Gibson (y por favor no olvidemos las gemas extrañas que nos dejó en nuestro propio idioma Bioy Casares) estaba profundamente signada por una angustia existencial: «por el camino que vamos me parece que vamos a acabar más o menos así». Estoy convencido de que fue gracias a ellos que se logró, en cierta medida, dar un golpe de timón al porvenir. Sus obras sirvieron como bálsamos y como vacunas para que esas distopías que nos amenazaban no llegaran a consumarse exactamente así como las vislumbraron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sin embargo, el destino nos ha ido alcanzando y algunos de sus temores se han confirmado: nos adentramos en el siglo XXI y continúan las guerras, el mundo sigue siendo azotado por las hambrunas, la insalubridad, las epidemias y las pandemias, existen aún los regímenes totalitarios (independientemente de sus matices hacia el rojo o hacia el negro), el Gran Hermano sí que nos vigila pero ahora por medio del Facebook, del Twitter y a través de los millones de ojos guardianes que tienen los organismos de «seguridad» y las grandes corporaciones que manejan la información de los ciudadanos del mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Se pareció el mundo al de Orwell en 1984 o al de Huxley en Un mundo feliz? Sí, un poco, como se parece al poder paranoico del que tanto nos habló Philip K. Dick. Pero también se parece un montón al mundo de Idiocracy, esa película protagonizada por Luke Wilson donde el personaje despierta en un futuro donde el presidente de los Estados Unidos es un luchador de lucha libre, donde toda conversación se arma a punta de sinsentidos, groserías y frases hechas, y donde la gente se está muriendo de hambre porque los sembradíos son regados con Gatorade «porque es mejor que el agua al tener electrolitos». El imperio de la idiotez llevado a su extremo más patético y lamentable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Se parece también este mundo que nos tocó a esa ciencia ficción tragicómica y desencantada de Douglas Adams, donde a humanos y a extraterrestres les da todo exactamente igual y el único que parece sentir angustia, depresión, amor, desamor e instintos suicidas es el robot. La máquina es la única capaz de sentir y transmitir los sentimientos humanos en un universo deshumanizado. Un poco lo que hacen Facebook y Twitter con las personas, lo mismo pero distinto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me temo que hubo una variable que los grandes maestros de la ciencia ficción no tomaron muy en cuenta al concebir sus obras: la profunda e inconmensurable estupidez humana. Este mundo, si sigue como vamos, será aniquilado por su propia estupidez. Y a nosotros nos tocará escribir sobre ella a ver si así logramos inmunizarlo antes de que sea demasiado tarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Desde el punto de vista de las artes, uno sabe que vive un momento interesante cuando encuentra correspondencias entre las artes visuales, la música y la literatura. ¿Desde cuándo no te topas con un momento así? En Venezuela, ¿viviste alguna vez uno de esos instantes fugaces y «perfectos» o te cansaste de esperarlos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Creo que una de las características que más definen a este mundo en el que vivimos es la confrontación de dos tendencias simultáneas que tiran con idéntica fuerza: por un lado esa sensación de vivir en la dichosa aldea global donde estamos todos conectados y enterados de todo como ciudadanos universales, pero por otro lado estamos cada vez más sometidos a la disgregación, la atomización, la tendencia a mirarnos el ombligo para que el mundo nos quede cada vez más lejos. En muchos casos vivimos en sociedades que, fieles a ese destino tarado que heredamos y nos empeñamos en cultivar, no ofrecieron posibilidades reales para apoyar a los autores de ciencia ficción, de cómics, de un cine distinto y digno ni a los artistas que estaban tras las búsquedas de un arte distinto al cobijado por las tendencias dominantes o por aquello que nuestros estados o entes de poder consideran «arte» (vaya usted a saber lo que sea eso que tienen en la cabeza los dueños del canon).&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Difícilmente viviremos en nuestros países un proceso similar a lo que ocurrió y sigue ocurriendo en Berlín, en la Italia que acunó al neorrealismo italiano, a la Francia de la Nouvelle Vague o a eso que parece estar ocurriendo con las bandas y los cineastas canadienses ahora mismo. Esa confluencia de genialidades de diversa índole que son apoyadas por organismos públicos y privados para hacerlas más grandes, más fuertes, prolíferas y diversas. Sin embargo, hay un fenómeno que me reconforta y me llena de ilusión, la gente ha dejado de esperar que el Gran Hermano se apiade de ellos para tocarlos con su dedo todopoderoso y han salido al ruedo por medio de la autogestión. El que no tiene dinero para hacer la revista que siempre soñó ahora la hace en Internet. La gente se está agrupando por propia cuenta para hacer películas, festivales, colectivos creativos, propuestas artísticas que aprovechan los nuevos formatos y las nuevas posibilidades de distribución para concebir y difundir sus obras. Y eso es lo que veo ahora mismo en Venezuela, ese florecimiento producto del me cansé de esperar y tengo mucho qué ofrecer así que lo haré a mi modo y por mi cuenta y riesgo. Es un poco guerrillero, un poco la rebelión silenciosa pero pujante de los orilleros, un poco como los héroes (tan antihéroes) del cyberpunk. Y eso me parece, me perdonan el romanticismo, una verdadera belleza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Qué les dirías a aquellos que ahora es que están reconociendo al cómic como una forma de arte mayor con el que se pueden contar las historias más poderosas y exponer las ideas más complejas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pues a quienes están descubriendo ahora mismo al prodigio que es el cómic les diría que están llegando tarde a la fiesta y sin embargo son bienvenidos. Qué bueno que llegaron, finalmente, aquí cabemos todos y de todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El cómic es un discurso maravilloso, absoluto, en mi opinión personal el más completo y complejo de todos los medios expresivos. Suele decirse que el cine es el arte que logra hacer confluir a todas las demás formas artísticas, pero creo que el cómic hace lo mismo con idéntica dignidad y con aún mayor creatividad. Precisamente porque el cómic lo logra a pesar de sus carencias. El cómic se mueve a pesar de que su soporte es estático, de la misma manera en que suena, habla, piensa, juega con los ritmos y los tiempos. Todo está simulado y sugerido y lo único que le pide al lector es «ponte a funcionar para que yo funcione». No creo que haya un medio expresivo que ponga a funcionar las competencias lectoras de su receptor como lo hace el cómic. El cómic es heredero de la literatura, del teatro, de la poesía, de la escultura, de la fotografía, la pintura, del diseño, del cine, de la arquitectura, de la música pero al mismo tiempo es el gran maestro de todas las artes de las que se nutre. Es el hijo extraño que le enseña a sus padres a crecer y a moverse hacia adelante para evitar el anquilosamiento y la comodidad infeliz. Y quien no se ha dado cuenta de eso es porque realmente no se ha asomado al universo del cómic, porque siempre habrá un cómic para cada quien, uno que de verdad te llega a la médula y te proporciona alimento para el pensamiento y para el espíritu.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mucho nos quejamos hoy día de que la gente no lee, especialmente los niños, denle cómics y verán que la magia ocurre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Roberto Echeto ®&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6118402004878266961?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6118402004878266961/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6118402004878266961' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6118402004878266961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6118402004878266961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/11/las-vacunas-del-comic-y-la-ciencia.html' title='Las vacunas del cómic y la ciencia ficción'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/--vKRveIePas/TrK7_mm-zAI/AAAAAAAAA8A/C3iSA2kekF0/s72-c/bilalovic-enki-enki-bilal-1951-animal-z-17-c-2427455.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-5406749944500390888</id><published>2011-10-25T15:17:00.003-04:30</published><updated>2011-10-25T16:27:53.523-04:30</updated><title type='text'>Breve manual para reconocer Mediocres con Ínfulas</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-bkAkRqNmbcY/TqcSuW9rIsI/AAAAAAAAA7w/-DipxGcXBdI/s1600/mediocridad2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 225px; height: 225px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-bkAkRqNmbcY/TqcSuW9rIsI/AAAAAAAAA7w/-DipxGcXBdI/s400/mediocridad2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667519243716600514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'trebuchet ms'; "&gt;Está Usted sentado en una reunión, rodeado de desconocidos, nadie habla, hay sonrisas nerviosas, la gente comienza a mirarse compulsivamente las uñas, los mensajes del celular, las puntas de los zapatos. Se le ocurre, para romper el hielo, hacer un comentario absolutamente absurdo e intrascendental: “Estoy contento porque hoy me enteré de que un amigo de la infancia, que es astronauta, fue escogido para tripular la próxima expedición del trasbordador espacial y se va a pasar tres días en órbita alrededor de la Tierra…”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Entonces, ineludiblemente romperá el silencio uno de sus interlocutores: “Ah, ¿pero tú quieres que te diga una vaina? Yo tengo un primo que se montó en ese aparato y me cuenta que es exactamente igual a un avión pero que vuela un pelo más alto”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Listo, ya está, lo ha encontrado, se trata de un Mediocre con Ínfulas (MCI).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El mediocre con ínfulas es un sujeto que está convencido de que las genialidades y las ideas (independientemente de su calibre, ya que suelen ser tan mediocres como su mismo autor) sólo se le pueden ocurrir a él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El MCI no se ríe de los chistes ni disfruta ni celebra las ocurrencias ajenas. El único que tiene derecho a ser gracioso o salir con alguna ocurrencia digna de admiración es él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El MCI se reconoce porque su naturaleza es paranoide. Está convencido de que todo el mundo está empeñado en robarle. Es el primero que grita ¡Plagio! cuando alguien sale con una idea similar a alguna de las suyas. Independientemente de que ésta sea una auténtica mamarrachada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- Sin embargo, el MCI es un grandísimo dementor de las ideas y la energía vital ajena. Envidia desde los huesos aquello que a los demás se les da con toda naturalidad y que a él no le sale ni con el mayor de sus esfuerzos. Permanentemente tiene los radares encendidos para ver qué se roba de los demás y jamás dará crédito al verdadero autor. “Ya lo sabes, son estas genialidades que se me ocurren solamente a mí”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El mediocre con ínfulas suele encontrarse rodeado de otros mediocres con ínfulas. O de aspirantes a mediocres con ínfulas (MCIs en pleno desarrollo). O de mediocres de medio pelo (MCI homogéneos y absolutos). Lo importante es que lo adulen, porque tiene la necesidad inclemente de sentirse alabado más que respetado o querido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El MCI necesita –es el motor que mueve su vida y lo único que realmente anhela- ser exitoso. Padece de una sed desquiciante por el reconocimiento. “Es importantísimo que todos se den cuenta de lo genial que soy”; pero sobre todas las cosas: “es importantísimo que nadie se dé cuenta de lo mediocre que soy”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- Los mediocres con ínfulas suelen ser animales corporativos perfectamente adaptados al medio. La jefatura y el liderazgo son conceptos con los que desean estar permanentemente asociados. Sin embargo, no se dejen engañar, los MCIs pululan también en los ambientes académicos, políticos e intelectuales. El mediocre con ínfulas, a la hora de la chiquita, cuando se siente amenazado, se comporta exactamente igual que una verdulera o un azote de barrio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- Al MCI le molesta la inteligencia ajena. Porque los verdaderamente talentosos le hacen sombra. El mediocre con ínfulas no dudará en buscar aliados y en soltar a diestra y siniestra apelativos descalificativos contra el no-mediocre para que los demás no lleguen a darse cuenta de que hay alguien realmente más digno de atención que él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- Sin embargo, no son pocos los MCIs que buscarán congraciarse con talentosos, intentarán integrarlos a como dé lugar a su círculo de adeptos. Es una manera de darse brillo con escapulario ajeno y también una forma de pordebajearlo (“Recuerda siempre que tú eres quien eres gracias a mí que soy tu padrino protector. Sin mí no serías, ni serás, nadie”).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El mediocre con ínfulas es un individuo que sabe tres o cuatro cositas. Si lo sacas de su zona de confort hará lo imposible por devolver la conversación a su territorio. O desestimará la charla: “es que a mí las estupideces me aburren mortalmente”. Sin embargo, si rasguñas un poquito sobre su superficie aparentemente blindada te podrás percatar de que, en el fondo, estás lidiando con un recién vestido que se encandila todavía con los flashes de las fotos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;- El MCI, borracho de su propia soberbia, no respeta los oficios ni es capaz de asumir “yo no puedo hacer eso porque no tengo la menor idea o porque requiere de un talento del que yo carezco”. Para él, por ejemplo, hacer una película es una cosa sencillísima que él pudiera hacer perfectamente pero que no la ha hecho porque todavía no se lo ha planteado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Ahora levante Usted la cabeza y mire a su alrededor. Allí está el mediocre con ínfulas queriendo ser protagonista una vez más y como siempre. Sí, es probable que sea su jefe, que sea un colega del trabajo, que sea un supuesto amigo (de esos que realmente no es amigo de nadie), que sea su profesor, su vecino o hasta un pariente (pobrecitos aquellos que tengan un familiar MCI, eso tiene que ser una verdadera tragedia). No cometa el error de ponerse a discutir con él ni a intentar desenmascararle. No tiene sentido, estos tipos se matan solitos sin ayuda externa. Simplemente vire los ojos con hastío imperceptible o ayúdese con un movimiento de cejas de esos que significan “pero qué carajo tan pajúo, por favor”. Nadie más se dará cuenta del gesto excepto él. O aproveche el instante en el que mediocre con ínfulas está en el clímax de su propia verborrea y levántese a ver si el perico se comió todo el alpiste. Nada le dolerá tantísimo en la médula ósea ni le resquebrajará la máscara como esos pequeños detalles en los que se percata: “Mierda, éste se dio cuenta ya de lo mediocre que soy”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-5406749944500390888?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/5406749944500390888/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=5406749944500390888' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5406749944500390888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5406749944500390888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/10/breve-manual-para-reconocer-mediocres.html' title='Breve manual para reconocer Mediocres con Ínfulas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-bkAkRqNmbcY/TqcSuW9rIsI/AAAAAAAAA7w/-DipxGcXBdI/s72-c/mediocridad2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6782506694261965951</id><published>2011-10-12T11:22:00.003-04:30</published><updated>2011-10-12T11:23:41.423-04:30</updated><title type='text'>El Deus ex machina del patetismo</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Zh1sD81ng0c/TpW3y8-gPEI/AAAAAAAAA7g/MYqeWJEzATs/s1600/propaganda.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 248px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Zh1sD81ng0c/TpW3y8-gPEI/AAAAAAAAA7g/MYqeWJEzATs/s400/propaganda.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5662634192477895746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Siempre he pensado que alguien debería tomarse la molestia de documentar, archivar y catalogar las imágenes más elocuentes que den testimonio del momento agudo de patetismo al que hemos sido condenados los venezolanos en los últimos años. Una especie de memoria audiovisual que guarde el registro (en fotografías, propagandas, carteles, videos y documentos radiofónicos) de este proceso crónico, prolongado y altamente esteticida que desde el gobierno chavista se ha dado a la tarea de promulgar el pésimo gusto por el peor gusto. Que quede documentado todo el espanto en audio y video, a manera de vacuna colectiva que nos cree anticuerpos y nos prohíba olvidar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hemos visto a Epifanio (este iluminado en permanente trance, víctima de una epifanía inagotable que se empeña en revelarle puras cosas chimbas) disfrazado de cholito, de pelotero, de santero, de bandera nacional, de comandante en jefe de un ejército tan glorioso como ficticio, también de futbolista (pero de la canarinha brasileña), de obrero, de hombre de negocios y, sobre todo, de anfitrión de un teletón nauseabundo donde se asume como un híbrido de Amador Bendayán mezclado con Mussolini, con el Chunior de Radio Rochela, con Gilberto Correa y con Fidel Castro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ah, y recientemente, muy importante, también lo vemos de muñecote. Imaginamos que porque algún asesor de imagen le recomendó, luego de un viaje a Disney World, que trasladar la idea del muñeco del Ratón Mickey a los códigos estéticos de la revolución quedaba bien fino y les iba a funcionar de maravilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En estos tiempos signados por eso que Lipovetsky llama la hiperpantalla global, la ventana al mundo de Venezuela se reduce cada vez más a la proyección abrumadora de una especie de saudade por unos años 60 que realmente no vivimos. Hemos heredado (y nos los pretenden inocular como si fuéramos personajes de La naranja mecánica sometidos a un método Ludovico aún más lamentable) una serie de códigos formales, discursivos y estéticos que son el perfecto legado de esa URSS que realmente siempre nos quedó bastante lejos. Una melancolía ficticia e impostada que añora el pasado cubano que jamás tuvimos. La hiperpantalla chavista se empecina en obligarnos a los venezolanos a asumir como propios y normales métodos propagandísticos que parecen clonados de la China Popular, de Corea del Norte o de Irán. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Bien sabemos que la construcción de eso que llamamos identidad –ya sea la personal o la colectiva- se caracteriza por un proceso de autoconstrucción en el que vamos constantemente absorbiendo retazos y referentes de aquello que nos va sirviendo de influencia. Todos somos, como personas y como sociedades, una suerte de Frankenstein que en cierto punto de madurez -gracias al criterio y al buen gusto que todos deberíamos cultivar- decide minimizar o rechazar algunos de sus fragmentos constitutivos (aquellos no enorgullecen) al tiempo que nos vamos apoderando o reconciliando con otros pedazos que sí queremos o aceptamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El punto es que quien se alimenta de basura acaba por convertirse en ella. Llegar a las puertas del 2012 identificándose con un modelo obsoleto, mustio y anacrónico dice mucho de la pobreza nutricional de los alimentos (&lt;i&gt;food for thought&lt;/i&gt; pero también &lt;i&gt;food for soul&lt;/i&gt;) con los que nos hemos atiborrado a lo largo de los años. Anhelar que el futuro se parezca a la ciudad ruina que hoy es La Habana es un acto de necedad, un ejercicio extremo de estupidez y una evidencia del mal gusto en su faceta más desmadrada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El pecado de la soberbia que se traduce en patetismo debería ser castigado. El Deus ex machina, tarde o temprano, tal como ocurría en el teatro griego, aparece para poner las cosas en su lugar. El Doctor Frankenstein -una vez más y como siempre- es castigado por su propia criatura, víctima de su muñeco hecho a su imagen y semejanza. Y así se quedará congelado en la memoria, en transmisión en vivo y directo, ridiculizado por su propio patetismo, con los pantalanes arremangados a los tobillos y los interiorcitos al aire.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por favor, respiren hondo, soporten estoicamente el bochornoso video y véanlo hasta el final para que comprueben que el Deus ex machina se asoma incluso en estos detalles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;object style="height: 390px; width: 640px" width="640" height="360"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MP_u4IgJ2X8?version=3"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MP_u4IgJ2X8?version=3" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="540" height="360"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6782506694261965951?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6782506694261965951/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6782506694261965951' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6782506694261965951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6782506694261965951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/10/el-deus-ex-machina-del-patetismo.html' title='El Deus ex machina del patetismo'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Zh1sD81ng0c/TpW3y8-gPEI/AAAAAAAAA7g/MYqeWJEzATs/s72-c/propaganda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-7914589992357190503</id><published>2011-10-04T13:29:00.004-04:30</published><updated>2011-10-04T20:13:22.850-04:30</updated><title type='text'>Historia de (casi) muerte</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-NAMpKvDTBkM/TotJ_Ijm5YI/AAAAAAAAA7Y/CjoJ4P0FFu8/s1600/varadero%2Bplataforma.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 263px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-NAMpKvDTBkM/TotJ_Ijm5YI/AAAAAAAAA7Y/CjoJ4P0FFu8/s400/varadero%2Bplataforma.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659698705698579842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Era el último día de aquellas vacaciones en Chichiriviche y resulta que no teníamos plata para el peñero. O sí, pero entonces no nos quedaba para las cervezas y había que establecer prioridades. La madurez consiste en eso, en aprender a jerarquizar las cosas según su importancia. Lo bueno era que Nacho tenía un sunfish, una especie de velerito a escala con capacidad para un solo tripulante (y forzados dos) así que decidimos que bien acomodados cabíamos los cinco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Nacho, ¿tú crees que podemos llegar en tu sunfish hasta Varadero?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nacho sacó cuentas, un cálculo similar al que se plantea irse en monopatín desde Manzanares hasta Montalbán, se sopló la nariz con el pañuelo que siempre llevaba encima –sí, aunque estuviera en traje de baño- y respondió pausadamente:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Bueno… yo creo que lo podemos intentar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Arrastramos entre los cinco el sunfish por la arena hasta la orilla. Nacho izó la vela anaranjada y nos hicimos a la mar con esa certeza que tiene uno a los 19 de que es inmortal. Había dos chalecos salvavidas solamente. Nacho se puso el suyo &lt;span&gt; &lt;/span&gt;y, antes de que pudiéramos sortear el otro entre los cuatro, el Marciano se lo calzó, tiró de las cuerditas y encajó las clavijas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No importaba. Insisto, éramos inmortales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Varadero estaba lejos. Mucho más lejos de lo que habíamos imaginado. Navegábamos a contracorriente contra unas olas dignas de un surfista hawaiano; y cada vez que una lancha o un peñero nos pasaba por al lado el sunfish de Nacho se movía como un barco de papel puesto a navegar en las aguas del Guaire. Justo cuando íbamos por la mitad del trayecto y el agua nos cubría hasta las rodillas, Nacho, con la lentitud que le caracterizaba, nos dijo: “Nos estamos hundiendo, vamos a voltear el sunfish para sacarle el agua y luego nos volvemos a subir”. Yo miré hacia Cayo Pelón, calculé que estaríamos a unos 500 metros. Una distancia manejable, en caso de emergencia podía llegar nadando hasta su playa (o eso creía el optimista que me&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;habita).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Es importante que nos lancemos al agua los 5 al mismo tiempo –advirtió Nacho con gesto severo en la mano que sostenía el pañuelo-, tiene que ser a la cuenta de tres y saltamos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y no íbamos ni por el dos cuando el Marciano –presa del pánico, a pesar del chaleco- se lanzó. El sunfish perdió el equilibrio, el Cromañón logró saltar antes de volcarnos, de Nacho no supe nada, pero a la Perra (la Perra, a pesar del sobrenombre, es un tipo llamado Miguel) y a mí nos cayeron el mástil y la vela encima. Dicen que cuando uno está a punto de morir se le proyecta en la cabeza un tráiler con el resumen de la vida. Puedo jurarles que es mentira, yo lo que vi era todo azul y cuando trataba de sacar la cabeza a la superficie todo era naranja. La vela, como si fuera eterna, por más que nadara bajo el agua, por más que los pulmones se me reventaban por la falta de oxígeno, cuando quería salir a flote todo seguía siendo anaranjado vela. Hice un último esfuerzo, redacté a toda velocidad mi propio obituario, lo intenté una vez más. Salí a treinta centímetros del mástil, el mundo afuera era violeta. Todo violeta. Y cuando por fin los ojos se acostumbraron de nuevo a la vida pude apreciar la peculiarísima imagen de un tipo ahorcando a otro en alta mar. La Perra que estaba aprovechando su último aliento vital para arrebatárselo al Marciano a mano limpia. Yo quise gritar: “¡Coño, ahógalo que es más fácil!” pero los pulmones no me lo permitieron. Todos creyeron, hasta el sol de hoy, que ese gruñido ahogado que emití entre toses era para evitar un homicidio. Muy al contrario, el Marciano se lo merecía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Logramos subirnos de nuevo al sunfish. Reanudamos el viaje. Los bañistas en Cayo Pelón nos señalaban con el dedo. Los ignoramos con la dignidad de quienes han salido airosos de un evento mortal. La indiscutible dignidad de los sobrevivientes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Llegamos a Playa Varadero como Ulises desembarcando en Ítaca (con la misma pinta de náufragos, con 20 años más a cuestas, pero sin Penélopes que nos esperasen). Durante buenos minutos no dijimos nada. Subimos el sunfish hasta un montículo de arena donde la marea no pudiera alcanzarlo. Cruzamos la primera bahía, vimos con cochina envidia a un huevón (adjetivo que en venezolano aplica a todo aquel que anda con una mujer que ya le gustaría a uno tener) que retozaba en la playa con una diosa en microscópico bikini. Tenían montada una tienda de campaña y una cava llena de cosas deliciosas que también ya nos hubiera gustado a nosotros tener. Nos encaminamos a la segunda bahía de Varadero que es de las playas más hermosas del mundo. No sé si lo sigue siendo, quiero pensar que sí. En la memoria –independientemente del verbo en que uno la narre- las cosas son traídas del pasado para conjugarlas en un eterno presente. Nos zambullimos para correr las olas. Olas perfectas sobre la arena más perfecta jamás. Nos bañamos durante horas, todos menos La Perra, quien fiel a su condición canina optó por cavar un hueco en la arena, justo donde morían las olas, se desnudó y se apoderó de su propio charco particular. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cuando el sol empezó a ocultarse y comenzaba a pegar el viento frío, decidimos volver a casa. Pasamos de nuevo por la primera bahía, frente a la tienda de campaña, los amantes se besaban con furia y él batallaba contra el nudo del pareo de la novia. No dijimos ni una palabra, miramos dignamente al horizonte (aunque con el rabillo puesto en la escena) y estoy seguro que todos compartimos un pensamiento jamás verbalizado: “Cuando yo sea grande ya verás”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mientras Nacho acomodaba la vela y ponía en vertical al mástil asesino, el Cromañón decidió subirse a una plataforma de cemento cercana al embarcadero. Se asomó con la punta de los pies, abrió los brazos, miró los cinco metros que le separaban del agua y saltó. Cuando se disponía a dar su segundo salto nos encontró a los otros cuatro esperando turno sobre la plataforma. Nos lanzamos una y otra vez. Nos inventamos mortales, saltos de espalda, tirabuzones. Sería al quinto salto cuando el Cromañón apareció con cara de horror primigenio (cosa que en su cara de hombre primitivo era aún más preocupante) y nos dijo: “Mejor nos vamos”. Consejo al que, por supuesto, decidimos hacer caso omiso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Esperé a que los otros tres saltaran y cuando me quedé a solas con el Cromañón le pregunté qué había pasado, que por qué la cara de susto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Chamo, no te vayas a asomar en el hueco que hay debajo de la plataforma, es en serio, mejor nos vamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me lancé por última vez y cuando salí del agua, por supuesto, lo primero que hice fue asomarme al hueco prohibido que el Crom me había advertido con tanto énfasis en no mirar. Se trataba de una alfombra gris, una especie de manta felpuda cuyos pelos húmedos ondulaban. Nunca había visto tantas ratas juntas. Tenían frío y dormitaban, apretadas unas&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;contra otras, y empezaban a desperezarse lentamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Vámonos de aquí ya –le dije con la piel erizada (y no por frío) a los otros cuatro.- Esta vaina está cundida de ratas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Mierda, qué asco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Será que le decimos a la parejita de la playa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Coño, ¿tú crees?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Tienes razón, mejor no.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Igual tienen su tienda de campaña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Mira que esas cosas se pueden malinterpretar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El viaje de regreso, con la corriente a favor y el sol tibio ocultándose en el horizonte a nuestras espaldas, fue tranquilo y ligero. No hubo hundimientos ni necesidad de volcar al sunfish. Pelón estaba ya desierto. Navegamos en absoluto silencio, con esa tristeza que tienen siempre los últimos días de las vacaciones. Pero sobre todo con la silenciosa angustia por la suerte de los amantes de Varadero. Los pobres, como en aquel cuento de Cortázar, a esas horas y con la playa tomada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-7914589992357190503?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/7914589992357190503/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=7914589992357190503' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7914589992357190503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7914589992357190503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/10/historia-de-casi-muerte.html' title='Historia de (casi) muerte'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-NAMpKvDTBkM/TotJ_Ijm5YI/AAAAAAAAA7Y/CjoJ4P0FFu8/s72-c/varadero%2Bplataforma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-807329561590276832</id><published>2011-09-28T15:11:00.009-04:30</published><updated>2011-09-28T16:30:23.768-04:30</updated><title type='text'>La fantasía de una isla</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-NvrkRr09bLk/ToN5EqZx6qI/AAAAAAAAA6Y/GQ_a4vLcs8A/s1600/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B2.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-NvrkRr09bLk/ToN5EqZx6qI/AAAAAAAAA6Y/GQ_a4vLcs8A/s400/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657498677916330658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Foto de &lt;a href="http://www.365ppy.com/participantes/mimi-mitsou/"&gt;Mimí Mitsou&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Un día, sentados a la orilla de una playa en la Isla de Margarita, nos comíamos un pescado delicioso cuando el mesonero –con una sonrisa que delataba su confianza y su previo conocimiento de la respuesta- se acercó a la mesa a preguntarnos si todo estaba bien. Le dijimos que sí, que estaba riquísimo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;“Esas son de las cosas que no van a conseguir nunca en tierra firme”, nos dijo con orgullo isleño. Y también con la convicción de sentirse tripulante de un barco de piedra que flota a la deriva en alta mar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-BTz54Zd-fDw/ToN6S8lbpdI/AAAAAAAAA6w/7RfuHq2KMDQ/s1600/Famara%2B1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-BTz54Zd-fDw/ToN6S8lbpdI/AAAAAAAAA6w/7RfuHq2KMDQ/s400/Famara%2B1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657500022826837458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Foto de &lt;a href="http://milorillas.blogspot.com/"&gt;Lena Yau&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Las islas son como fragmentos de otro planeta que de pronto irrumpen en este mundo. En las islas todo es diferente y se comporta distinto. Suelen ser los espacios de proliferación para una fauna, una flora y una topografía endógenas. Tal vez una muestra (casi siempre diminuta, un microcosmos que se asoma como un lunar en la epidermis del cosmos) de cómo hubiera podido ser el mundo o de cómo fue. Las islas son escenarios donde se confunden el más remoto y primitivo pasado con la promesa de un futuro que no fue y acaso nunca será. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Sólo en las islas se encuentran ornitorrincos, dragones de Komodo, demonios de Tasmania, tortugas de Galápagos de más de cien años y doscientos kilos que desafían todas las leches de la física y la paciencia (son las dueñas del tiempo que nos falta a todos los demás) para aparearse una vez más. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-N2EAWEFL9dk/ToN6TTsDHVI/AAAAAAAAA7A/TGkBOJGZqJs/s1600/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B4.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-N2EAWEFL9dk/ToN6TTsDHVI/AAAAAAAAA7A/TGkBOJGZqJs/s400/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B4.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657500029028605266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Foto de Mimí Mitsou&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;En&lt;i&gt; La balsa de piedra&lt;/i&gt;, José Saramago nos cuenta sobre un gran sismo que desprende a la Península Ibérica del resto de Europa. Y la enorme nueva isla ibérica, con todos sus neoisleños, se desplaza por el Atlántico hasta encallar en América del Sur. La metáfora de reencuentro que plantea Saramago puede que sea hermosa, pero produce cierta angustia pensar en lo que pasaría con las Canarias, con Margarita, Coche, Cubagua, con Trinidad y Tobago y con todas las otras islas caribeñas que en mala hora se crucen con semejante navío antes de ser atajado por su muelle continental. Digo, si el meteorito que acabó con los dinosauros hace 65 millones de años tenía menos de 15 kilómetros de diámetro y acabó con más del 50% de las especies, saquen usteds el cálculo del impacto de semejante balsa de piedra. Si se ponen a pensar en todo eso seguramente les pasará lo que a mí: dejarán de leer la novela en la página 100 y las restantes doscientas se quedarán flotando en las aguas profundas de la incertidumbre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-nCbMiQNhE2g/ToN6TBnN33I/AAAAAAAAA64/sJcxLmv1u04/s1600/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B3.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 299px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-nCbMiQNhE2g/ToN6TBnN33I/AAAAAAAAA64/sJcxLmv1u04/s400/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B3.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657500024176500594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Foto de Mimí Mitsou&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;En La invención de Morel (qué cosa descomunal, por favor), Bioy Casares nos sumerge en un microcosmos apasionante y perturbador que tiene lugar en una isla. Un prófugo de la justicia huye de Venezuela y acaba de náufrago en una isla cuyos habitantes repiten hasta la obstinación una extraña puesta en escena. Son como actores de una película de Resnais o de una obra de teatro del absurdo donde día a día repiten las mismas secuencias al tiempo que ignoran campantemente la presencia de su único espectador. Hasta ahí la novela es tan fascinante como extraña, pero cierta mañana amanece la isla el doble de calurosa y sobre el horizonte el náufrago ve levantarse dos soles gemelos. Allí la cosa se pone realmente extraña. Que un libro te haga levantar la cabeza de sus páginas y exclamar en voz alta con toda admiración y sorpresa: “¡Qué vaina es ésta!” es de una belleza prodigiosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Por cierto, La invención de Morel suele venderse hoy día con una etiqueta pegada a la cubierta: “La obra que inspiró la serie Lost”. Y cuando uno ve el capítulo final de Lost no tiene otro remedio que exclamar una vez más “¡Qué vaina es ésta!”, pero con una sorpresa y un nivel de satisfacción que está exactamente en las antípodas de la sensación que te produce la novela de Bioy. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-4vQCSjnhXHk/ToN8geWQ8II/AAAAAAAAA7I/2LoE1e9uK2g/s1600/sealand.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 294px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-4vQCSjnhXHk/ToN8geWQ8II/AAAAAAAAA7I/2LoE1e9uK2g/s400/sealand.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657502454251581570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El reino de Sealand&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Me cuenta mi cuñada Marijean (hoy de cumpleaños, ¡Salud!) que en una plataforma abandonada en medio de las aguas Mar del Norte llegó hace unos años un loco que decidió fundar allí una micronación de la cual se autoproclamaría rey. Sealand es hoy día la monarquía más pequeña del mundo con apenas 3 habitantes (el rey y dos súbditos) y cuenta con una estación de radio pirata donde está obligada a trabajar la población entera. Inglaterra quiso reclamar sus derechos sobre Sealand, pero al medir las aguas territoriales del Reino Unido se dieron cuenta de que Sealand se les escapaba por algunos centímetros (pulgadas, perdón, que son ingleses); así que el islote artificial ha quedado, por ahora, en manos de su monarca. Por cierto que la está vendiendo, por la módica suma de 700 millones de euros. Así como también están a la venta, y debidamente certificados por la monarquía de Sealand, los títulos nobiliarios de barones, condesas, marqueses y &lt;i&gt;Sirs&lt;/i&gt;. De estar usted está interesado, la nobleza sealandesa se adquiere a partir de los 10 dólares.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/--p_PFo-mDwg/ToN8x53135I/AAAAAAAAA7Q/Wqo6FQp_DL8/s1600/cayo%2Bpelon.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 400px; height: 253px; " src="http://2.bp.blogspot.com/--p_PFo-mDwg/ToN8x53135I/AAAAAAAAA7Q/Wqo6FQp_DL8/s400/cayo%2Bpelon.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657502753697947538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Cayo Pelón, en sus tiempos de máximo esplendor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y no podía cerrar esta divagación sobre islas y barcas de arena y piedra sin hablarles de Cayo Pelón. Un islote desierto &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;de apenas unos 20 metros de diámetro&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;, un círculo natural de pura arena y sin el mínimo indicio de vegetación que se encuentra flotando (se encontraba, por lo visto) en las inmediaciones de Chichiriviche, en el Parque Nacional Morrocoy. Era una imagen fabulosa la de Pelón al amanecer, como una calvicie que emergía del mar, un circulito perfecto de arena que se asomaba en el medio de las aguas. Y también era impresionante ver a Pelón al mediodía, con sus doscientos bañistas retando al cáncer de piel y amenazando con su peso al hundimiento de la pequeña isla. Recuerdo que había un mito: Pelón se está hundiendo. Hoy me enteré (con mi característico destiempo) de que el presagio funesto se consumó. Las aguas finalmente cubrieron a Cayo Pelón en una vaguada. Y con la noticia de su hundimiento me salieron a flote una cantidad insólita de memorias sobre mis vacaciones de juventud en Chichiriviche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Una mañana de agosto casi me ahogo justo en esas aguas que circundaban a Cayo Pelón, salí vivo de ésa por los pelos, de pura casualidad. Pero esa historia se las cuento en otra oportunidad. Cosa curiosa, la anécdota, macerada por la memoria, es hoy un recuerdo feliz que nos mata de risa.&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-807329561590276832?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/807329561590276832/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=807329561590276832' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/807329561590276832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/807329561590276832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/09/la-fantasia-de-una-isla.html' title='La fantasía de una isla'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NvrkRr09bLk/ToN5EqZx6qI/AAAAAAAAA6Y/GQ_a4vLcs8A/s72-c/Mim%25C3%25AD%2BMitsou%2BIsla%2B2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-2889499851852028740</id><published>2011-09-21T17:15:00.002-04:30</published><updated>2011-09-21T17:18:04.496-04:30</updated><title type='text'>Domingo en Llamas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CVQ3J-YGnLQ/TnpbfkiqwFI/AAAAAAAAA6Q/lf6t4h6TunA/s1600/Domingo-en-Llamas.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-CVQ3J-YGnLQ/TnpbfkiqwFI/AAAAAAAAA6Q/lf6t4h6TunA/s400/Domingo-en-Llamas.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5654932880060235858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Llegué a Domingo en Llamas, como suele pasar con tantas cosas que acaban dejándote huella imborrable en la vida, por la vía más insospechada. Por el más verde de los caminos. Mi amiga Kiki García me ofreció llevarme a casa luego de una jornada laboral en el Banco del Libro. Íbamos los dos en el kikomóvil (un Malibú vinotinto, modelo 83, que se empeñaba en pasarse más tiempo accidentado en el estacionamiento del trabajo que rodando por las calles de Caracas) y en eso Kiki me dijo: “¿Quieres oír algo buenísimo?” y sin dejar que le respondiera me puso a todo volumen un disco de algo a lo que no había escuchado jamás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ya lo sabemos que la relación con la música es una cosa diáfana y directa. Te llega o no te llega. Te gusta o la detestas sin mayores inmediaciones y sin permitirle casi nunca segundas oportunidades. Este fue uno de esos casos en los que no tienes otro remedio que exclamar con toda franqueza: “Qué cosa tan buena ésta. ¿Quiénes son estos tipos?”. “Es un tipo. Se llama Domingo en Llamas”. “¿Y de dónde salió este loco?”. “De Baruta. Se llama José Ignacio Benítez, es panísima de mis hijos y es más criollo que la arepa”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Algunas semanas más tarde, José Ignacio en persona estaba de visita en el Banco del Libro y a Kiki no se le ocurrió nada mejor que apelar a ese bochornoso instante (que hoy se lo agradezco tantísimo) en el que alguien suelta: “Mira, él te quiere conocer” (señalándome con el índice que sostiene al Astor rojo).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;José Ignacio Benítez, alias Domingo en Llamas, resultó ser uno de los artistas más integrales, talentosos, humildes y buena gente que haya conocido jamás. Un animal extraño que evidencia la supervivencia de una especie en franca extinción: la de los genios modestos. Al día siguiente lo vería regresar de visita en mi oficina, esta vez con un CD donde compilaba sus 7 discos grabados artesanalmente, por sus propios medios, y en menos de 5 años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me tomaré la libertad de hacer una doble sentencia sin el mínimo resquicio de duda: Domingo en Llamas es el mejor vocalista y el mejor letrista que haya conocido jamás en la música venezolana. Un prodigio, ni más ni menos. Es el Leonard Cohen de Baruta, nuestro propio y personalísimo Bob Dylan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;José Ignacio es de los pocos músicos del patio que no se ha olvidado de la poesía. Quizás ni lo sospeche: &lt;a href="http://domenicofonografo.blogspot.com/"&gt;es un músico-poeta o un poeta haciendo música&lt;/a&gt;. No sólo es un asunto métrico, melódico, la aritmética del verso que encaja a la perfección con los acordes de la guitarra, sino que su poesía cobra significado por igual tanto en el vuelo lírico como en la narración. Son poemas narrativos musicales eso que él hace desde su estudio casero. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para colmo de fortunas, Domingo en Llamas –con un complejo de salmón que nos inspira a todos los que lo padecemos- es un músico atípico que se niega a presentarse en vivo y también a comercializar su música. &lt;a href="https://www.facebook.com/pages/Domingo-En-Llamas/10657229980"&gt;Sus discos son colgados por propia voluntad gratuitamente en Internet&lt;/a&gt;. No busca fama ni dinero ni clubes de fans que le idolatren, simplemente quiere que la gente –con apenas un clic- lo lleve consigo y lo escuche. Durante los últimos años José Ignacio ha hecho 8 discos (8 joyas imprescindibles) y se ha presentado en vivo menos de seis de veces. Por lo que estamos hablando de un fenómeno de culto digno de estudio y, sobre todo, de ser seguido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace un par de años dos queridos alumnos, Javier Camacho y Alejandro Silva -de esos que a la larga acaban por convertirse en buenos amigos- se me acercaron una tarde para preguntarme si accedía a ser el tutor de su trabajo de grado: un documental sobre Domingo en Llamas. Algo que me describieron como una película documental que tenía matices de sinfonía urbana mezclada con road movie. La idea era la de trazar la ruta urbana de esa Caracas por donde se desplazaban Domingo en Llamas y sus letras. En fin, una película que ya me hubiera gustado tener la oportunidad de hacerla yo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hoy la película está lista y la tesis será defendida en pocos días: “Amigo de la tormenta, vecino de la locura. Un acercamiento documental al proyecto musical Domingo en Llamas”. He de decir, independientemente de lo que dictamine el jurado (qué horror los jurados, cuánto espanto y qué atrocidades de las que son capaces), que el documental acabó siendo un homenaje honesto y precioso, digno de la música de Domingo en Llamas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Siempre alabé cuando niño el altruismo de algunos compañeros de juegos que cuando jugábamos al escondite tocaban la meta y gritaban: “libro por mí y por todos”. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Quiero agradecer a José Ignacio Benítez (con su música) y a Javier Camacho y Alejandro Silva (con su cine) por haberse tomado la molestia de librar por mí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Salud.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-2889499851852028740?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/2889499851852028740/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=2889499851852028740' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2889499851852028740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2889499851852028740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/09/domingo-en-llamas.html' title='Domingo en Llamas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-CVQ3J-YGnLQ/TnpbfkiqwFI/AAAAAAAAA6Q/lf6t4h6TunA/s72-c/Domingo-en-Llamas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-7420301678217118357</id><published>2011-09-13T10:48:00.006-04:30</published><updated>2011-09-13T10:59:26.246-04:30</updated><title type='text'>El mapa y el territorio</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-yovS_NxPtwk/Tm90t7LxcBI/AAAAAAAAA6I/GG2n1cF8XP8/s1600/houellebecq.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 313px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-yovS_NxPtwk/Tm90t7LxcBI/AAAAAAAAA6I/GG2n1cF8XP8/s400/houellebecq.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5651864389703266322" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Me he estado leyendo -con sorpresa y con franco desencanto- El mapa y el territorio, última novela de Michel Houellebecq. Una novela precedida de polémica –lo cual, obviamente, potenció sus ventas- dado que al autor se le acusó de haberse plagiado artículos de la Wikipedia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El mapa y el territorio, creo que no tenía otra opción, me parece una obra muy contemporánea (lo que no la hace en lo absoluto sinónimo de buena o novedosa, sino simplemente “contemporánea”). Es una suerte de cuadro de costumbres muy actual, muy reflejo fiel del mundo en el que vivimos, que se alimenta y se estructura a partir de &lt;i&gt;cuts and pastes&lt;/i&gt; de la cotidianidad. Y sí, ciertamente en medio de esa realidad cortada y pegada con fidelidad, uno tiene la sensación de no estar leyendo una obra narrativa sino una articulación de textos tomados de la Wikipedia y de la guía turística Michelin. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace un par de años, sentados en una mesa del Soma Café, en&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;el Centro Cultural Trasnocho, conversaba con mi amigo Israel Centeno (él con una vodka al frente y yo con una Solera verde) y el escritor venezolano me contaba que en su experiencia autoral había atravesado por dos etapas: en la primera, la de su juventud, había estado preocupado por las formas y por el vuelo poético, por una necesidad de jugar con el lenguaje y con los estilos narrativos para desestructurarlos, descomponerlos, en una búsqueda formal que estaba por encima de la anécdota que narraba; en la segunda etapa, la de su madurez, se había dejado de florituras y malabarismos, el vuelo poético había quedado relegado a un segundo plano de importancia y lo que le preocupaba ahora era la anécdota, que fuera cautivante aquello que contaba por medio de su escritura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si miramos la novela de Houellebecq a la luz de la experiencia de Centeno, me atrevería a decir que El mapa y el territorio es una novela que se podría encajar, de una manera particular pero innegable, en la primera etapa que describía Israel. Es una obra donde lo importante es la manera en que se juega con la forma y con la estructura pero donde lo anecdótico (el núcleo narrativo de aquello “interesante” que se relata) se halla minimizado o acaso ausente. La anécdota, palabras más, palabras menos, en la reciente novela de Houellebecq no es otra que la de un artista plástico (también en dos etapas: primero fotógrafo y luego pintor) que realiza sus obras a partir de las fotografías de la guía Michelin y más tarde pinta retratos y escenas de profesionales (un panadero, su padre arquitecto en su último día en la oficina, Bill Gates y Steve Jobs hablando sobre el futuro de la informática y hasta el mismo escritor Michel Houellebecq). En el ínterin, alternado con estos cuadros (de costumbre), aparecen intercalados manuales de cámaras automáticas Samsung, descripciones de pensiones para el turismo rural de la Francia profunda, un par de encuentros sexuales con una diosa rusa de quien el protagonista se enamora (pero sin mojarse mucho tampoco), conversaciones absolutamente intrascendentales entre el personaje principal y el propio Houellebecq (un neurótico víctima de una micosis implacable a quien se le&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;ha encomendado escribir el texto del catálogo para la última exposición del artista). Y toda esta madeja de escenas costumbristas, tanto las que se representan en la obra del artista plástico (el mapa) como la cotidianidad absolutamente superficial, aburrida e intrascendente en la que está sumido el pintor (el territorio) acaban por convertirse en una referencia, una especie de organismo fosilizado, que dará luces a los hombres del futuro para entender nuestros tiempos y así saber por qué el mundo acabó siendo lo que finalmente les tocó que fuera. En fin, eso en 350 páginas. Y poco más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me resultó inevitable pensar, mientras leía a Houellebecq, en una de las más poderosas ramas del cine documental, el de observación, cuyo máximo representante en nuestros tiempos quizás sea el ruso Viktor Kosakovsky. Un cine (para muchos de sus partidarios considerado “el verdadero documental”) que consiste en observar &lt;i&gt;objetivamente &lt;/i&gt;la realidad por medio de una cámara fija. Como si fuera una cámara de seguridad (de hecho, toda esa masa de bodrios llamada “reality shows” al estilo de Gran Hermano, no son otra cosa que hijos pródigos del documental de observación). El cineasta observacionista entonces se convierte en una especie de voyeur, un espía que lo mira todo escondido desde su ventana indiscreta, posición a la que invita también al espectador. Sin embargo, esa mirada tan fiel de la realidad, ese reflejo -especular y sin intervenciones- de la cotidianidad, puede resultar profundamente intrascendental, aburrido y decepcionante (tanto como puede ser la rutina de cada uno de nosotros si nos ponemos a contarla en detalle y en tiempo real). A muy pocos, como a Kosakovsky, les queda bien este tipo de retratos y eso se debe, exclusivamente, a que el buen Viktor se pasa meses y hasta años aprehendiendo a la realidad desde su ventana (Russia from my Window), hasta que finalmente, durante pocos segundos y luego de decenas de horas de material bruto que no sirve ni significa absolutamente nada, algo peculiar ocurre ante el lente de su cámara, la magia de la realidad se digna finalmente a detonar, y esos instantes son los que vemos en el montaje definitivo de dos horas de película que el cineasta ruso nos entrega. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En mi visión muy particular del asunto considero que estos retratos de la realidad, estos reflejos especulares de la cotidianidad más rutinaria, no tienen mayor sentido ni el mínimo interés a menos que sean filtrados por la ficción, que sean macerados, decantados y traducidos por medio de una mirada autoral. El mapa (la literatura y el cine, en este caso) tiene que asumir la responsabilidad de ofrecernos una perspectiva “extrañada” de esa realidad (el territorio), algo que la haga especialmente fascinante, perturbadora, entrañable, caricaturesca, humorística o aterrorizante. Cosa que hacen magistralmente, por cierto, escritores como &lt;a href="http://israelcenteno.blogspot.com/"&gt;Israel Centeno&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://fedosysantaella.blogspot.com/"&gt;Fedosy Santaella&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://robertoecheto.blogspot.com/"&gt;Roberto Echeto&lt;/a&gt;, por mencionar a algunos de mis amigos escritores que tanto en sus blogs como en sus libros se dan a la dura tarea de partir de la realidad pero para transmutarla por medio de sus peculiarísimas miradas personales. Asunto que se les agradece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si el futuro de la literatura va a estar signado por esta búsqueda formal del costumbrismo contemporáneo en detrimento de la anécdota y por encima de la mirada autoral, como es el caso de la novela de Houellebecq y sus clones (a los que los veremos retoñar y proliferar como un síntoma más de este mundo que nos ha tocado y tocará) pues ni mapas ni territorios tendrán sentido ni mucho menos encanto. Para eso simplemente buscamos direcciones satelitales en Google Maps e insertamos en ellas banderillas con comentarios cortados y pegados de la Wikipedia. Resultará siempre más apasionante y, de alguna manera, nos convertirá a todos en artistas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;iframe width="520" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/nHCMFIdzqQI" frameborder="0" allowfullscreen=""&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Un fragmento de una película de Kosakovsky comentada por el autor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-7420301678217118357?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/7420301678217118357/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=7420301678217118357' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7420301678217118357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7420301678217118357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/09/el-mapa-y-el-territorio.html' title='El mapa y el territorio'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-yovS_NxPtwk/Tm90t7LxcBI/AAAAAAAAA6I/GG2n1cF8XP8/s72-c/houellebecq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8016905351440970399</id><published>2011-09-07T10:55:00.001-04:30</published><updated>2011-09-07T10:57:18.416-04:30</updated><title type='text'>Informe sobre perros</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-g5znh9JRkBs/TmeNMxKkylI/AAAAAAAAA58/2l8YJpU5Pe0/s1600/pancho%2Be%2Bfrita%2B1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-g5znh9JRkBs/TmeNMxKkylI/AAAAAAAAA58/2l8YJpU5Pe0/s400/pancho%2Be%2Bfrita%2B1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649639508055214674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'trebuchet ms'; "&gt;Estimada Rita,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Ante todo recibe un cordial saludo -que se traduce en besos en el cogote, abrazo con bailecito de merengue incluido, insultos cariñosos susurrados a la pata de tu oreja izquierda y caricias varias debajo del hocico de mi parte, y, de la tuya, en besos babosos con toda la lengua dentro de mi boca-, de antemano va también mi agradecimiento por hacernos el favor de leerle y traducirle esta carta al impresentable de tu marido, el Cacho, quien como sólo tiene ganas y corazón para querer a su mamá se ha negado, inclusive, a aprender a leer o a interactuar más de lo estrictamente necesario con ningún otro ser vivo que no sea ella. Cosa que nos incluye a ti y a mí, por supuesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Por medio de la presente me dirijo a ti para levantar el informe canino que no has pedido pero que sé que has estado esperando con toda la angustia que te caracteriza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Comenzaré por comentarte que, en todos estos meses de ausencia, me he cruzado apenas con un par de ejemplares de callejeros criollos (&lt;i&gt;Cacris&lt;/i&gt;) de esos que abundan en nuestros territorios; asunto que, lo sé, te llenará a ti de una angustia existencial prodigiosa y al sobrado de Cacho de un alivio directamente proporcional porque los cánidos mestizos parecen ser una especie vetada o acaso incógnita u oculta en esta ciudad-planeta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Sí, mi Rita, por lo visto aquí todos los perros parecen ser &lt;i&gt;de raza&lt;/i&gt; y sacarlos a pasear es un acto macizo de ufanidad compartida por igual por amos y cuadrúpedos. Lo único que falta es que les aten a la correa una placa o un título debidamente membreteado donde conste su pedigrí incuestionable y que dé fe del rancio abolengo heredado sin mácula desde las raíces más ancestrales de sus árboles genealógicos. Condiciones estas que harían pasar al Cacho como un perro más dentro del paisaje (bueno, más o menos, seguiría siendo uno especialmente grande y monstruoso) y a ti como un objeto (volador) no identificado (ni identificable).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Los perros lugareños, por demás, suelen tener un comportamiento muy poco canino. Son como personas que han pasado la infancia en un instituto de etiqueta y buenos modales, que no se huelen las partes impúdicamente ni se muestran especialmente interesados en sus congéneres ni en los bípedos implumes que los llevan de la cadena. Juegan educadamente a buscar el palito (dócilmente lo corren a buscar, lo traen, lo vuelven a buscar y a llevar, tantas veces como al amo se le antoje, porque al final el que fue sacado a jugar fue el amo y no el perro) y acostumbran llevar decentemente en las fauces sus propios juguetes. Rara vez los verás antojarse de un palito ajeno o de esas cosas deliciosas que siempre hay en la basura. Tampoco es común que se pelen los dientes o se gruñan cuando se cruzan; la indiferencia y la vista al frente son la norma para los paseantes bípedos o cuadrúpedos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Y no, Rita, te juro que no he visto a un solo perro en estos parques que esté interesado como tú en cuestionar todas las reglas de la física para demostrar que dos cuerpos sí que pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Que lo que pasa es que nadie lo intenta tan bien como tú, que a ningún otro perro en este planeta se le ha ocurrido acomodarse tan pero tan bien sobre el mismo lugar donde está ya ubicado el objeto de su afecto como para concluir: claro que se puede. Quién fue el idiota que dijo que no se podía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Aquí, cerca de casa, siempre pasamos por un lugar donde los paseadores de perros han improvisado una escuela para mascotas en medio de la plaza. Y no te lo crees, Rita, los entrenadores se sientan en un banquito a comer sus tacos (aromáticos tacos de carnitas que huelen a decenas de metros de distancia) en las narices mismas de sus alumnos y a ninguno de ellos –te lo juro que a ninguno- se le ocurre levantarse del lugar donde se les ha indicado dónde y cómo sentarse correctamente para, en un ataque de espontaneidad, &lt;span&gt; &lt;/span&gt;ir a robarse un taco y mucho menos para ver a qué sabe el bolo alimenticio del taco que tiene el entrenador dentro de la boca. Así que, querida mía, tú serías una especie de perra marciana en este lugar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Y, aunque mal de muchos es consuelo de mayorías, Cacho también sería un extraterrestre; no porque se le vaya a ocurrir comerse el bolo alimenticio (de taco o de lo que sea) de alguien que no sea su mamá –jamás se le antojaría semejante cosa, porque para él, además de asqueroso, sería incorrecto- sino porque tendría que verse obligado a compartir durante una hora entera con otras gentes (pasaría toda la hora preguntándose ¿qué animales serán estos perros?) sin derecho a pelea ni gruñido ni a levantamiento de belfos para mostrar colmillos. Sin derecho a exclamar: “vénganse de una vez el Chihuahua, el Poodle y el Schnauzer que me doy con todo contra los tres de una”. Ni tampoco: “Sólo por hoy ofrezco coñaza dos por uno a los Huskies siberianos”. Ni mucho menos: “A que me meo a ése Gran Danés hasta con una pata amarrada a la espalda”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Y tú tampoco podrías decidir: “Dios, qué aburrimiento esta escuela y estos compañeritos de clase, mejor me voy a dar un baño de inmersión en la fuente o voy a convencer al tipo aquél de la terraza para que me regale una de sus chistorras”. Cosa que lograrías con el mínimo esfuerzo, estamos seguros. Pero que sería mal vista aquí, muy mal vista. Y mira que tú no tienes idea de lo que es lidiar con el rechazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;De cualquier manera, seguiremos investigando y cualquier novedad les mantendremos al tanto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Más saludos cordiales de los que ya sabemos y mucho fundamento, mira que si llego a saber que le estás dando besos con lengua a otro bípedo implume o me has cambiado por otra pareja de baile me dolería terriblemente. Te juro que yo no bailo merengue con absolutamente nadie más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Papá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;PD: Si tienes dificultad para leer esta carta dile al abuelo que te compre unos lentes para la presbicia (son cosas de la edad, Rita, 8 años perrunos son un montón de años humanos, una cuenta que no quieres saber)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8016905351440970399?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8016905351440970399/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8016905351440970399' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8016905351440970399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8016905351440970399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/09/informe-sobre-perros.html' title='Informe sobre perros'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-g5znh9JRkBs/TmeNMxKkylI/AAAAAAAAA58/2l8YJpU5Pe0/s72-c/pancho%2Be%2Bfrita%2B1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4912852238751615234</id><published>2011-08-16T14:38:00.005-04:30</published><updated>2011-08-16T18:00:28.500-04:30</updated><title type='text'>El cómic que nunca fue</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-wrZsLAHYwTk/TkrAXiQciDI/AAAAAAAAA50/4qhf3GMt1cM/s1600/eleternauta.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 392px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-wrZsLAHYwTk/TkrAXiQciDI/AAAAAAAAA50/4qhf3GMt1cM/s400/eleternauta.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5641532993800276018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'trebuchet ms'; "&gt;En lo que va de año se han ido dos de los grandes del cómic latinoamericano: Carlos Trillo y Francisco Solano López. Curiosamente un binomio conformado, como suele ocurrir en el cómic, por un guionista (Trillo) y un ilustrador (Solano López). Sin embargo, al menos que yo sepa, en esta vida, ambos argentinos no llegaron a trabajar juntos. Ahora mismo, dónde estén, quién sabe qué cosa maravillosa estarán cocinando a cuatro manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Solano López, el grandísimo ilustrador de El Eternauta, nació en Buenos Aires en 1928 y murió en esa misma ciudad el pasado 12 de agosto de 2011. Mientras que Carlos Trillo, uno de los mejores autores de historietas que haya habido en este pedazo del mundo, nació en la capital argentina en 1943 y murió en un viaje de vacaciones a Londres el 7 de mayo de este año.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Tuve el placer de conocerlos a ambos durante el rodaje de un documental que nunca acabamos. Una más de las películas que no fueron. Quince días en Buenos Aires que resultaron un auténtico desastre y precisamente por eso, ahora, macerados por la memoria, se me han hecho especialmente significativos y entrañables.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Durante esos quince días sufrí (ya lo sufría antes y lo seguí sufriendo varios meses después) de un insomnio inclemente que me obligaba a tomar religiosamente un somnífero llamado Stilnox (recetado por el médico en una monodosis de 10 mg., una hora antes de acostarme; pero que yo, para garantizar resultados óptimos, consumía en número de 2 ó 3 regados generosamente con Malbec mendocino). Y gracias a eso dormí. Dormí el sueño tranquilo de alguien que necesita dormir porque al día siguiente había varias entrevistas pautadas: con Maitena, con Liniers, con Juan Sasturain, con Pablo de Santis, con Solano López, con Trillo, entre tantísimos otros autores ligados a la historieta y al humorismo gráfico de Argentina cuyas entrevistas se quedaron encerradas en esas cintas que jamás llegaron a la sala de edición. Y quién sabe, ahora mismo, con qué suerte corrieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo algunas escenas sueltas de esa película que nunca fue. O mejor dicho, tratándose de cómics, viñetas sueltas de una novela gráfica que no fuimos capaces de ensamblar en un corpus congruente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo episodios filmados en un eterno fuera de campo. Cosas que ocurrieron más allá de los límites del encuadre y que, de alguna manera, representaban los planos de la verdadera película que uno desearía y debería filmar. Dicen que&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;el cine documental está signado por una imposibilidad: siempre es más interesante y significativo aquello que ocurre –y se escurre- &lt;span&gt; &lt;/span&gt;alrededor nuestro &lt;span&gt; &lt;/span&gt;que lo que acaba siendo registrado por la cámara. Como para dejarnos bien en claro que la realidad, al final, es inaprensible y se nos escapa permanentemente en el fuera de campo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo entonces el primer día de grabaciones, ir a buscar en la habitación 512 -de aquel hotel donde nos hospedamos en el Microcentro- a los camarógrafos; y encontrarme a Richita, el asistente de cámara, en interiores y guardacamisa mirando por el visor de la cámara que apuntaba a la ventana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;–Richita, mi pana, ¿qué estás haciendo, papá? Tenemos que irnos ya. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;–El mío, tienes que ver esta vaina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y, de idiota curioso que soy, le hago caso. Me asomo al visor. Y veo que el teleobjetivo está encuadrando a una habitación con las ventanas abiertas al otro lado de la calle. Y que entra una chica guapísima, se descamisa, se prueba un vestido, sale. Entra otra, ahora morena, más rellena pero igual de guapa, se desviste, se pone un vestidito cortísimo, se mira de espaldas y con el cuello girado en un espejo, se va. Entra otra, rubia y alta, se parece a la primera pero no es. Definitivamente no es. Se quita todo, se pone algo minúsculo, se va. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;–Chamo, qué es esto. ¿Será un burdel?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;–Bueno, papá – responde Richita mientras me empuja para posicionarse de nuevo ante el visor–, si eso es un burdel es el burdel más raro del mundo porque esas mujeres están en una biblioteca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y me vuelvo a asomar por el visor y sí, Richita tiene toda la razón.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Al fondo, en el que nunca me fijé por estar con todo atento a las diosas de colores que se empelotaban mientras espiábamos, se veían libros. Libros y más libros. Libros de esos forrados con tela mostaza, verde, naranja, roja. Esas mujeres estaban rodeadas de tomos de enciclopedias. Si acaso eran putas, eran putas cultas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo también que, a partir del segundo día de viaje, comenzaron a aparecer bolsas de galletas de chocolate por todas partes. En la mesa de noche, en el suelo, en el baño, en la habitación de los camarógrafos, dentro de las maletas de las luces. Unas galletas en bolsa roja que decían en letras amarillas: “Disfrutá ahora el doble del sabor. Llevate dos kilos al precio de uno”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo que en la entrevista con Sasturain el hombre se puso a hablar de Perramus, una historieta donde aparece Borges, donde los personajes son perseguidos por unos milicos que son esqueletos de uniforme. Que Sasturain nos habló de la dictadura, del infierno que se vivió en vida, de cómo se las tuvo que ingeniar para traducir toda esa realidad espantosa en una historieta fantástica, donde lo decía todo sin que la inteligencia militar (si acaso existe tal cosa) pudiera comprender. Y justo cuando hablaba de todo eso, en un momento intensísimo, algo tapó el sol. Se hizo de noche en pleno mediodía, y la única luz que había en aquella habitación era la que rebotaba tenuemente de los cristales de los anteojos de Sasturain. Como si la nube de tormenta más grande del mundo se hubiera posado sobre Buenos Aires en aquel instante. Quién sabe si sería la nave de los invasores que dibujó Solano López.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Y recuerdo que Richita, saliendo de esa entrevista, me dijo: “Mierda, papá, qué bolas… ese hombre apagó el sol”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo también que cuando fuimos a entrevistar a Liniers, que en aquel entonces –hablo del verano austral de 2001- era una joven promesa, el embrión de la estrella en la que se convertiría más tarde, Liniers nos invitó gentilmente a un mate mientras posicionábamos la cámara, dirigíamos las luces y las pantallas reflectoras, sintonizábamos los micrófonos. Y que el mate tuvo un efecto laxante prodigioso sobre las tripas de Richita. Y mientras hacíamos la entrevista el asistente de cámara se me acercaba, haciendo bailecitos de esos que obliga el retorcijón, y me susurraba al oído: “El mío, yo lo que me estoy es cagando”. Y cuando acabamos por fin la entrevista, dos horas más tarde, y Richita era todo color verde con vetas moradas, rompió el silencio y le dijo a Liniers: “Disculpe, señor, ¿me presta el baño”. “Claro, loco, pasá adelante, estás en casa, por el pasisho, puerta del fondo a la izquierda”. Y cuando Richita regresó tenía la cara roja y abultada, venía rejuvenecido y rozagante, como si se hubiera inyectado botox. Pobre Liniers, me lo imagino horas más tarde entrando a su bañito: “¡La concha de su madre de estos venezolanos de mierda!”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Recuerdo también, el día en que nos tocaba entrevistar al gran Carlos Trillo, que Richita se quedó dormido, sentado en el piso, recostado de la pared, justo al lado de uno de los trípodes que sostenía las luces, y que en eso se nos acabó la cinta y yo le grité: “Richard, un cassette” y el tipo, que estaba en el séptimo sueño, se despertó de un brinco, lanzó una patada al espacio que se estrelló contra el paral de las luces y aquella vaina a doscientos grados centígrados se tambaleó y se le fue encima a Trillo. Y Trillo saltó, se lanzó de cabeza como quien se barre para robarse la segunda base. Salvó su vida pero no la del sofá. Un sofá de cuero. Blanquísimo. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Impecable. Nuevecito. Y la luz se lo dejó marcado para siempre con un chamuscón obsceno. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Trillo no perdió la sonrisa ni los aires de caballero: “Ah, no pasa nada, eso lo limpiamos luego con un producto que sho tengo que hace maravishas… o le damos vuelta al cojín. Son cosas que pasan, chicos, tranquilos”. Pero, estoy seguro, que más tarde exclamó: “¡La concha de su madre de estos venezolanos de mierda!” justo cuando se cercioró de que nos habíamos subido al taxi.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y recuerdo también el día en que entrevistamos a Francisco Solano López, en su apartamento, primero en su estudio y luego en su cuarto. Recuerdo que nos advertía: “Chicos, sho con todo gusto les doy la entrevista, el tiempo que quieran, eso sí, va a shegar mi novia hoy y ashí sí que damos esto por terminado”. Y media hora más tarde decía: “Es que la extranio tanto… sho a esa mujer la quiero, más que con el alma, con las úlceras” (qué belleza). Y seguíamos la entrevista y a las dos horas decía “Sha va a shegar mi novia, es relinda esha”.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Y nos mostraba sus dibujos, lo último que estaba haciendo, una cosa erótica, pornográfica, con unas mujeres despampanantes, como si después de viejo, a sus setenta y tantos, Solano López le hubiera dado por visitar asiduamente el burdel de las putas cultas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y en eso oímos la voz de una mujer que entraba a casa con su propio juego de llaves. Que saludaba desde la sala, que decía cositas cariñosas desde la cocina, que se asomaba al estudio y taconeaba ahora hacia el cuarto.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;“Estoy aquí, querida” decía Solano López y se quitaba a toda prisa el micrófono, se le iluminaba la cara, se iba al encuentro de su novia. Y entra la novia. La novia de Solano. Dios mío querido. Era un bombón, la cosita más linda y mejor contorneada de la historia argentina. Y allí fuimos nosotros los que dijimos, con toda admiración: “El coño de su madre de este viejito”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El día que nos volvíamos a nuestra lejana Caracas, corriendo como siempre, porque el avión nos iba a dejar, no habíamos hecho maletas y el aeropuerto quedaba a dos horas de camino, comencé a recoger las bolsas de galletas de chocolate. Kilos y kilos de galletas regados por doquier. Y le comenté a mi amigo Bujía, el otro productor que me acompañaba en ese viaje: “Pana, yo no he querido decir nada para no alterar la buena nota del rodaje y que digan que uno es un neurótico… ¿pero quién coño estuvo comprando estas galletas? ¡Hay galletas hasta en la ducha!”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y Bujía, me respondió: “Chamo, tú. Todas las madrugadas te levantas y dices que vas a comprar chicharrón picante. Hablas con una voz que no es la tuya y haces unas cosas muy locas. Te has ido todos estos quince días, y nosotros contigo porque nos da miedo dejarte solo, &lt;span&gt; &lt;/span&gt;al negocio abierto 24 horas que queda en la esquina y regresas con una bolsa de galletas de 2 kilos. Y dices que está buenísimo ese chicharrón, que el chicharrón picante argentino es el mejor que te has comido en tu vida”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y allí caí en cuenta de que yo también había participado en un cómic que nunca fue. Algún guionista burlón me había puesto a interpretar el guión de una obra que jamás se concluyó ni serviría para nada. Que yo realmente no había estado. O acaso sí, estuve, pero fuera de campo. Siempre fuera de campo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4912852238751615234?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4912852238751615234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4912852238751615234' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4912852238751615234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4912852238751615234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/08/el-comic-que-nunca-fue.html' title='El cómic que nunca fue'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-wrZsLAHYwTk/TkrAXiQciDI/AAAAAAAAA50/4qhf3GMt1cM/s72-c/eleternauta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8832907217384117337</id><published>2011-08-10T13:54:00.002-04:30</published><updated>2011-08-10T14:04:57.317-04:30</updated><title type='text'>Fe de ratas</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kXawTiJsqg8/TkLNOMUjxUI/AAAAAAAAA5s/1XuTuooogqw/s1600/il_fullxfull.158250560.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 333px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-kXawTiJsqg8/TkLNOMUjxUI/AAAAAAAAA5s/1XuTuooogqw/s400/il_fullxfull.158250560.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5639295327130600770" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Sostienen algunos artículos en diarios digitales –quiero pensar que amarillistas- que en ciertas ciudades del mundo como París, Tokio y Madrid la población de ratas urbanas triplica a la de ciudadanos. Y que en algunos edificios y plazas del Bronx, la proporción de estos roedores con respecto a los habitantes del barrio es de 12 a 1. Cosa que hace pensar que este mundo no se lo llevará el diablo ni quien lo trajo –como tanto dicen-, sino que se lo llevarán a lomo las ratas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Recuerdo tres episodios con ratas:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;I: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Una vez estaba en la puerta del edificio donde trabajaba en La Urbina, en Caracas, junto con unos colegas y el chiste estuvo bueno. Muy bueno. De esos que te pones la mano sobre la barriga y el cuerpo por propia voluntad se te dobla hacia adelante y en la carcajada acabas mirando al suelo. Yo quedé con la vista fija en una alcantarilla y en eso vi, al otro lado, una escena que me borró la risotada. Dos ratas se batían a dentellada limpia, con las colas entrelazadas y los dientes hincados al cuello. Todo eso justo debajo de nuestros pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hoy día, cada vez que alguien me menciona ese edificio de La Urbina, inevitablemente la imagen interior que se me proyecta en la cabeza viene asociada con esas ratas en duelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;II: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace unos años solía irme, las mañanas con sol, a la última playa de Barcelona. La de Nueva Mar Bella. Y me sentaba sobre las rocas del fondo, con los audífonos a todo vatio, a ver el Mediterráneo. Un día, en medio de la contemplación, se me cayó algo y cuando lo fui a recoger sentí un movimiento que me hizo retirar la mano del hueco donde la tenía encajada entre las piedras: una rata enorme, del tamaño de mi brazo –lo juro-, se estaba comiendo los restos de una paella en papel de aluminio que alguien había dejado allí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si por alguna casualidad algún biólogo marino o un zoólogo llegan a leer estas líneas, por favor aclárenme si existe algo llamado “Rata de agua catalana”. Tiene que ser una de las especies más grandes del planeta. Ya lo saben, en Nueva Mar Bella, en las rocas que flanquean la última playa, cerca de donde la gente pesca, suban por la mitad del montículo, avancen quince pasos, justo allí donde las rocas bajan y te empiezan a salpicar las olas. Allí. Además de enormes, estoy&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;seguro, tienen que ser anfibias. Son ratas con pez globo. O con aguja. O un híbrido así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;III: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hoy día, cuando el tiempo me lo permite, me gusta darme una caminata por el parque Bosques de Chapultepec en Ciudad de México. Y allí hay un lugar, a orillas del lago, donde se puede mirar una de las vistas más bonitas de la ciudad. Justo en ese spot estaba parado hace poco, tomando una foto del paisaje, con ese lago verde enmarcado entre los árboles y los edificios al fondo, cuando algo a toda carrera me rozó los pies. Bajé la vista pensando que se trataba de una ardillita de esas que se acercan a ver si uno les deja caer algo, pero me equivocaba de roedor: lo que iba allá era una rata. Una rata con sarna o con eczemas, con pelones sanguinolentos que le manchaban aquí y allá su pelo gris rata. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ya todos sabemos que la humanidad entera se divide en cat persons (los afectos a los felinos) y dog persons (los que prefieren los perros). A quienes no les gustan perros ni gatos caerían en la categoría &lt;i&gt;el resto&lt;/i&gt; (o mejor en las estadísticas del &lt;i&gt;No sabe, no contesta&lt;/i&gt;). Pero como esta entrada va de ratas yo he estado pensando estos días es en las &lt;i&gt;rat persons. &lt;/i&gt;Porque hay gente, entre quienes me incluyo, a quienes las ratas les dan asco –asco es un eufemismo para decir miedo- y hay personas a quienes las ratas les producen absoluta indiferencia o incluso simpatía. Pero lo que más curiosidad me despierta en todo este tema es averiguar cómo la gente da fe de las ratas que se le cruzan por la vida. Las maneras en que contamos los episodios de ratas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Existen los épicos: Yo estaba en la playa de Nueva Mar Bella y apareció una rata de éste tamaño, entonces encontré un palo de escoba que había traído el mar, corrí hacia el animal, en el camino salvé a dos niños que estaban a punto de ser mordidos, los lancé a los brazos de sus madres en pánico, le pegué tres palazos a la rata y la dejé descabezada sobre la arena, los bañistas me aplaudieron y tuve que besar a la guapa del bikini morado que me pidió que le diera un hijo. Y bueno, creo que sí, me lo estoy pensando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Existen los optimistas para quiénes la rata no es parte de la foto. Recuerdan el chiste que estaba buenísimo, se anclan en esa imagen romántica de sí mismos sentados sobre las rocas en una mañana fría pero con sol. Atesoran los recuerdos de ese lugar cerca del lago donde ser mira a México entre las ramas de los sauces llorones. Pero la rata no aparece. Ha sido borrada con photoshop. La memoria la ha filtrado porque una cosa tan gris y tan asquerosa no tiene derecho a formar parte del recuerdo. Las ratas nunca estuvieron allí. Punto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Existen los trágicos que sólo hacen foco en la rata. Y que siempre tienen un amigo o un primo a quien lo mordió una rata. Sí, por andar caminando entre las rocas de la playa o caminando por el parque o riéndose de un chiste. Y se le infectó esa vaina. Y le tuvieron que cortar una pierna. Y todos pensábamos que ya con eso estaba arreglado. Pero no. El tipo ahora está en coma porque se le subió una enfermedad que sólo transmiten las ratas al cerebro. Y nada, ahí lo tienen entubado hasta que la medicina evolucione lo suficiente como para despertarlo. Y quién sabe qué es lo que se va a despertar, porque ése ya no es él. Así que mosca con los paseítos por la playa y por los parques, esos sitios están cundidos de ratas y son peligrosísimos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y existen los narradores de ratas reflexivos, los que te cuentan que se fueron a la playa o al parque y allí, contemplando aquella cosa prodigiosa, pensaron en tal cosa y en la otra y la conectaron con lo de más allá y les cayó la locha y entendieron por fin, que mi vida es un desastre y yo nunca serviré para nada porque por eso fue que me porté tan mal con fulano y se me fue al carajo la relación con fulana y me dio también una nostalgia brutal porque me acordé de mi vieja que siempre me lo había advertido… y coño, mi pana, en ese momento, justo en medio de toda esa reflexión fabulosa en la que yo estaba descubriéndole el sentido a la vida, sentí que algo se movió, ¡y era una rata, güevón, una vaina así, parecía un chigüire!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8832907217384117337?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8832907217384117337/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8832907217384117337' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8832907217384117337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8832907217384117337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/08/fe-de-ratas.html' title='Fe de ratas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-kXawTiJsqg8/TkLNOMUjxUI/AAAAAAAAA5s/1XuTuooogqw/s72-c/il_fullxfull.158250560.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-5968626531896233930</id><published>2011-08-02T13:17:00.003-04:30</published><updated>2011-08-02T15:04:51.303-04:30</updated><title type='text'>Los grados del café</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-TcmQHRi7_CQ/Tjg4bfRsClI/AAAAAAAAA5g/tVBPvmxcai4/s1600/a73_latte5.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-TcmQHRi7_CQ/Tjg4bfRsClI/AAAAAAAAA5g/tVBPvmxcai4/s400/a73_latte5.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5636316978557487698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 18px; "&gt;Como sufro del maleficio de la puntualidad, aquella mañana llegué a la cita media hora antes de lo pautado. Alguien me dijo alguna vez –y se me quedó grabado- que llegar temprano era tan irrespetuoso como llegar tarde. Que la gente se podía sentir apurada o presionada por el hecho de que uno hiciera acto de presencia minutos antes de lo acordado. Así que opté por hacer tiempo en un café cercano y darme el tupé (que jamás me permito) de llegar con los cinco o diez minutos de retraso que poco a poco se han ido convirtiendo en norma de puntualidad y decoro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Entré a un café de Starbucks, que los hay en esta ciudad en una relación asombrosa con los millones que la habitan (éste debe ser uno de los lugares del mundo con más Starbucks por kilómetro cuadrado) y me formé en la cola de la caja para pedir el café que me garantizaría mi media hora de tiempo perdido. Mientras practicaba con mente y lengua los malabares a los que lo condena a uno algún geniecillo de la mercadotecnia (debes pedir cosas como un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;White Moka Light Frapuccino Tall&lt;/i&gt;), me di cuenta de que delante de mí estaba un joven impecablemente vestido y peinado. No suelo fijarme en estas cosas pero la verdad es que el joven que me precedía en el turno era un caso descollante: los pantalones de pinza de un gris que debería ser vendido para pintar autos o forrarles los asientos, la camisa recién planchada y almidonada de un rabioso color rosa, un cinturón recién adquirido en Louis Vuitton o en Dolce &amp;amp; Gabbana -o alguna tienda de esas que te quitan miles de dólares por una correa de cuero rematada con una hebilla dorada-, los zapatos hechos de la misma piel y con el mismo emblema, todo ello una cosa tan reluciente como su cabello. Y aquí me detengo: en el pelo; porque tener tres pelos y tenerlos impecablemente engominados es un arte dificilísimo. Aquello provocaba hacerle la ola, estrecharle la mano a dos manos: cómo se puede ser calvo y estar tan bien peinado parecía ser una paradoja con la que éste tipo estaba dando por los suelos. Lamento apelar a un lugar común políticamente incorrecto para verbalizarlo: era un marico de los que se visten del carajo (cosa que pudiera decir como: los miembros del colectivo gay suelen gozar de un gusto excelso para la vestimenta, que si bien significa lo mismo no es igual). Aquel sujeto tenía no menos de 5 mil dólares forrándole el cuerpo entero, haciendo un alarde de capacidad adquisitiva y buen gusto que yo no tengo ni tendré jamás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La costumbre en los Starbucks es que tú pides tu café (que llame como se llame siempre será un tobo de café) y luego te preguntan a nombre de quién irá la orden. Entonces el sujeto de los tres pelos prodigiosamente engominados ha dicho de corrido, con tono afectadísimo, solemne y sin trastabillar: “quiero un latte descafeinado alto, 90 grados, con leche light deslactosada, corto de leche pero con mucha espuma a nombre de Jonathan”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y yo pensé, pero este bróder por qué no se pedirá un Nestea. Porque alguien que pide un café con todas esas cortapisas realmente no quiere un café, quiere otra cosa. Y también pensé en que Jonathan es un nombre de difícil escritura, porque uno nunca sabe dónde le han puesto la hache, o si es con doble hache (Johnathan) o sin hache (Jonatan) o incluso con las haches pero sin Jota sino con Ye (Yhonathan), o con doble ene, o con doble te o con tilde en la última a (que se escribe Jonathan pero se pronuncia Yonatán). Bueno, y también me quedé pensando, sobre todo, en la temperatura del café: 90 grados. Porque, coño… ¿a qué temperatura se tomará uno un café normal? Yo jamás me había puesto a pensar en eso y por culpa de Jonatanh (sí, con la hache al final, así me aseguro de escribirlo mal) ahora pienso también en eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Entonces la señorita, al otro la de la caja –con el vaso en la mano, con el marcador a punto de escribir el nombre del cliente pero con la misma cara de susto que yo, seguramente por estar pensando en las mismas cosas- repitió al maestro cafetero (el pana que hace el café en la máquina) la instrucción: un latte descafeinado alto, 90 grados, con leche light y mucha espuma a nombre de Yonathann. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y Jonatanh ha montado en cólera. Se indignó aquel hombre como si le hubieran lanzado los 90 grados de café en su pulquérrima camisa rosada: “ ¡Tú no me estás escuchando nada de lo que te estoy pidiendo y me lo van a servir todo mal! Te he dicho: un latte descafeinado alto, 90 grados, con leche light deslactosada, corto de leche pero con mucha espuma a nombre de Jonathan. Pero como te niegas a hacer tu trabajo bien yo voy a hablar con Mauricio (nos imaginamos que el gerente del Starbucks) que es mi amigo y te voy a reportar.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Entonces el maestro cafetero se asomó desde las profundidades de su máquina e intervino: “Perdone, caballero, no es tan grave… yo le preparo su café tal como usted lo quiere”. Y ahí Hjonatan (qué peo infinito con la no-ortografía de los nombres propios) se indignó el doble: “Pues a ti también te voy a reportar con Mauricio por estarte entrometiendo donde nadie te ha llamado”. A lo que el hacedor de café respondió, sin emitir sonido, pero con un ademán sutil y controlado que significa eso mismo que para nosotros en Venezuela se dice: “Vete pa´l carajo, pedazo de bolsa” o en España “anda a tomar por culo, capullo” o en México “Chinga tu madre, pinche cabrón”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jhonatanh entonces, en un acceso de ira desbordada, la ha emprendido contra la mesita donde están el azúcar, la canela, los removedores, las bolsitas de azúcar moscabada, los pitillos, las cucharitas plásticas y las servilletas. Y ha comenzado a lanzarlo todo por los aires al grito de “¡Ya no quiero nada! ¡No quiero mis 90 grados! ¡Esto no se quedará así!”; mientras iba llenando las cabezas, las ropas, las mesas y los cafés (quién sabe a cuántos grados estarían cada uno de ellos) de todos los clientes del local.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y nadie, absolutamente nadie se inmutaba. Yo buscaba en las esquinas de los techos una cámara porque aquello tenía que tratarse de un performance. En algún momento iba a aparecer desde la cocina el productor con su chaleco y su walkie talkie: “Bienvenidos a la cámara indiscreta”. Pero no, nunca apareció. Nadie ser rió, nadie dijo nada, todo el mundo siguió tomándose imperturbablemente su café con extra de canela, con azúcar morena, con polvo de chocolate; se lo beberían ahora sazonados con la rabieta de Jonahtan, quien acabaría por salir taconeando y de un portazo. Eso sí, sin que se le saliera un pelo de lugar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Cuando se reestableció el orden (que tampoco se había perdido tanto) el próximo cliente en turno dijo casi gritando: “Yo quiero el mismo café de Jonathan, igualito, pero a 82 grados y medio”. Y allí todos, incluyendo a la chica de la caja y al maestro cafetero, nos cagamos de risa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-5968626531896233930?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/5968626531896233930/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=5968626531896233930' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5968626531896233930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5968626531896233930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/08/los-grados-del-cafe.html' title='Los grados del café'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-TcmQHRi7_CQ/Tjg4bfRsClI/AAAAAAAAA5g/tVBPvmxcai4/s72-c/a73_latte5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8965112828975286818</id><published>2011-07-25T19:08:00.002-04:30</published><updated>2011-07-25T19:25:28.595-04:30</updated><title type='text'>Fascismos musicales</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-9_qbW7sutm8/Ti3_EqBt1vI/AAAAAAAAA5Y/gHfeRnLW1_E/s1600/winehouse.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 261px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-9_qbW7sutm8/Ti3_EqBt1vI/AAAAAAAAA5Y/gHfeRnLW1_E/s400/winehouse.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633439164376405746" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Todos juramos que la música que nos gusta es la mejor música del mundo. Que eso que escuchamos es mejor que la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;musiquita&lt;/i&gt; de los demás. Que la única música que vale la pena es la nuestra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Lo cree el intenso con anteojos de pasta gruesa y camiseta modernilla: si no es indie, si no es alternativa, si eso que suena no se tiene un nombre como Intelligent Minimal Dance Music, eso que se escucha no es bueno y además atormenta. Piensan lo mismo los rockeros duros, la raza de los comegatos que suelen vestir de negro, llevar demonios y calaveras sobre el pecho y &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;se ponen muñequeras de cuero con púas y remaches metálicos: si el rock que suena no es thrashmetal, deathmetal, blackmetal, gothicmetal o speedmetal, eso es música para bobos o afeminados. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Pero al que le gusta la música folclórica, el que no sabe sino de contrapunteos, de cuatros, arpas y maracas; piensa lo mismo: ¿Cómo es posible que fulano siendo tan buena gente oiga esa mierda en inglés o islandés? Los jazzistas suelen ser más permisivos, dicen que el jazz es una suerte de esperanto en la música, es la lengua universal donde todos los géneros confluyen y todos los músicos se entienden; sin embargo, hay muchos adeptos al jazz que arrugan la cara cuando uno les dice que el concierto de Soda Stereo estuvo mundial. Ahí se les acaba el esperanto y también la esperanza en el interlocutor. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Los amantes de la música clásica suelen ser los más fascistas entre los fascistas musicales, suelen asumir una postura de “yo ya llegué a un nivel de madurez y exquisitez que me impide bajarme de esta alta tribuna, inalcanzable para los demás, desde donde los miro con desprecio digno del hombre culto que observa a primates”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Hemos conocido todos, alguna vez, a personas que consideran que la buena música, la auténtica música, ya no se hace en este mundo desde hace 30 ó 40 años. Desde que Janis Joplin, Bob Dylan, David Bowie, los Beatles y Genesis hicieron lo suyo en su tiempo. Visto así, lo que nos quedó por aquí en materia musical fue una pandilla de malandros, palurdos e imitadores de poca monta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En nuestros países suelen abundar los fascistas de la música latinoamericana, personas para quienes la música se tiene que gozar y bailar a ritmo Caribe de salsa brava o guaracha, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;puede también que de merengue, cumbia, cumbia villera o tango, dependiendo de la latitud, claro está. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me gusta, en lo personal, indagar en qué música escucha la gente. Creo que por medio de la música que oyen te puedes comenzar a armar un mapa aproximado del tipo de personas que son. Suelo plantear a mis alumnos un juego que me divierte mucho (espero que a ellos también, aunque jamás hemos hablado del tema), el primer día de clases les pido que me recomienden un libro, una película y un disco -o una banda-. No creo jamás en la gente que te dice: yo oigo de todo, me gustan TODOS los tipos de música. Necedades mías, creo más bien que no les quiero creer, que necesariamente tiene que haber algo que me están ocultando, que ahora mismo –porque sí- tiene que haber alguien que les apasione y les temple las fibras musicales más que cualquier otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Philip K. Dick en su biografía “Yo estoy vivo y vosotros estáis muerto” entre todas las desfachateces fascinantes que confiesa, declara que para él siempre fue fundamental que su esposa escuchara y disfrutara de la misma música que él. Y si bien hay que reconocer que la alianza musical sirve de piso común para comenzar a construir muchas otras cosas, la receta a Philip K. Dick como que no le funcionó del todo bien. Acabó el hombre por casarse 5 veces, a pesar de que todas sus mujeres habían demostrado durante el noviazgo la exigida afinidad musical. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;De todos modos, pienso que un adepto al Thrashmetal difícilmente se enamorará redondamente de una fanática de Ricardo Arjona (si el caso es al revés, tanto peor). Aunque, quién sabe, a lo mejor esa pareja funciona mejor que la conformada por dos fascistas musicales de idéntica raza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Hace pocos días murió la cantante Amy Winehouse cuya música, lo tengo que asumir, no es exactamente mi taza de té. Sin embargo no puedo restarle a la Winehouse dos cualidades: una voz prodigiosa y una gran personalidad. Amy fue, en la vida y en su música, un animal raro. Una especie difícil de agrupar dentro de esa fauna musical contemporánea sobrepoblada de Madonnas, Ladys Gagas, Shakiras y Britneys Spears. Amy era la distinta, la de la diferencia específica. Vivió, compuso, cantó y murió fiel a sí misma. Y eso, más allá de ponernos en una moralina sobre los estragos de las drogas y la vida vivida en permanente fuera de quicio, me parece algo respetable. Incluso loable. Las Amy Winehouse son necesarias o nos morimos de hegemonía y de aburrimiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me pasa con la Winehouse lo que me pasa con Dylan, con Sabina, también con Morentes, Fito Páez, Blades, Willy Colón, con Rush, Glenn Gould, Metallica, Caetano Veloso, John Coltrane o Serrat: no son exactamente my cup of tea, pero valoro tanto a mis afectos que escuchan sus músicas que -aún en contra de mis gustos más personales- han logrado vulnerar&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y permearme el propio fascismo musical. Si les gusta a ellos, a quienes quiero y respeto tanto, es porque sin duda algo tendrán esos locos. Algo que me han dado ganas de tomarles el gusto prestado, de apoderarme de lo ajeno. De asomarme en eso que antes pensaba &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;menor&lt;/i&gt; para acabar diciendo: bueno, y por qué no; la verdad es que no está nada mal. Y vamos a ponerlos otra vez para salir de dudas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me ha acabado gustando una cantidad de música que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;no me gusta&lt;/i&gt; por ponerme en la piel de mis afectos, porque basta que una canción o un artista me recuerde a alguno de ellos para que se me baje la guardia y piense en fulana o fulano que tuvo la ocurrencia de presentármelos, de aquél día, no sé dónde, tirados sobre el piso y con la ventana abierta y comíamos ciruelas o uvas verdes o jamón serrano y hacía fresco y qué sé yo. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;A fulana o fulano que ahora están presentes, tan presentes como sólo la música los podía traer, y que les gusta tanto esta “mierda” que ahora me está gustando a mí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi fascismo musical -del que siempre he estado tan orgulloso y del que siempre fui tan activista- se me ha ido debilitando, me voy haciendo blando, por culpa de toda esa gente y sus “musiquitas”. Joder, llueve tanto afuera y qué les puedo decir. Nada. Las gracias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8965112828975286818?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8965112828975286818/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8965112828975286818' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8965112828975286818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8965112828975286818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/07/fascismos-musicales.html' title='Fascismos musicales'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-9_qbW7sutm8/Ti3_EqBt1vI/AAAAAAAAA5Y/gHfeRnLW1_E/s72-c/winehouse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-2835306642164451099</id><published>2011-07-22T12:56:00.013-04:30</published><updated>2011-07-22T14:44:08.042-04:30</updated><title type='text'>La maldición de lo políticamente correcto</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Mf9seim2xsg/TimzHO9Jc7I/AAAAAAAAA5Q/lxsNp0X7cx0/s1600/Venezuela_y_Paraguay.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 215px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-Mf9seim2xsg/TimzHO9Jc7I/AAAAAAAAA5Q/lxsNp0X7cx0/s400/Venezuela_y_Paraguay.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632229745858540466" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Lo políticamente correcto es el mismo asco de siempre pero disfrazado con otro maquillaje. &lt;/span&gt;La misma miseria, el mismo mamarracho y el mismo rencor de toda la vida pero ahora con trajes entallados y bien planchados. Así, por ejemplo, se puede ser racista de corazón, exudar racismo desde los huesos, pero sentirse muy contento y con la conciencia tranquila por llamar a los negros “afrodescendientes”. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;De la misma forma en que se puede ser un misógino de primera categoría, un machista chauvinista deplorable, pero todo eso se borra o queda minimizado con apenas llenarse la boca hablando de “las féminas, el verdadero sexo fuerte” cada vez que se quiere nombrar a las mujeres que en el fondo tanto se desprecian.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nosotros los narizones, por nuestra parte, deberíamos exigir que nos denominaran los sentido-olfativo-prominentes, a pesar de que eso no nos haga la rinoplastia ni signifique que a partir de ahora los demás no pensarán “qué tipo tan narizón éste” cada vez que nos miren a la cara. Eso sí, debemos hacer pancartas más anchas para que nos quepa el nuevo término y buscarnos a algún diputado descerebrado (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;diputado con minusvalía sináptica&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;diputado con capacidad de sinapsis restringida&lt;/i&gt;) que nos ayude a incorporar tan importante ley en la constitución y que de esa forma las exigencias de nuestro gremio de sentido-olfativo-prominentes sean por fin respetadas. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Los chiquitos, los enanos, los retacos, los bajitos, los petizos y chaparritos tendrán que hacer lo propio para alcanzar el estatus más elevado de “individuos con constricción centimetral ascendente” (o algo así). Yo les prometo que primero me encargo del tema de los narizones -que me parece crucial- y luego les presto apoyo a los bajitos (gremio en el que tengo muchos afectos y al que perfectamente también me podría suscribir)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En este mundo hipócrita, sobrepoblado y maniatado por los habladores de pistoladas de profesión, lo políticamente correcto es el gran refugio, la trinchera donde cabemos todos para lanzar las mismas bombas de siempre pero envueltas en hermosísimo papel celofán multicolor y con lacitos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y como el fútbol se me antoja una metáfora prodigiosa para hablar de tantísimos temas más, sería bueno que nos detuviéramos a pensar en la sombra siniestra que proyecta lo políticamente correcto también sobre el fútbol. Un deporte donde, como en la vida que nos ha tocado, la provocación no es penalizada pero la reacción en contra del provocador sí lo es.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Y con saña: con multas, suspensiones, tarjetas rojas, lecciones de dedo alzado que sienten precedente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Así pues, hace unos años fuimos testigos de cómo el gran Zinedine Zidane fue expulsado de la final de la Copa Mundial del 2006 cuando, hastiado de ser insultado, provocado, amedrentado y fustigado verbal y físicamente por Materazzi decidió –acudiendo a su naturaleza más humana- responderle con un cabezazo al pecho. ¿Por qué el italiano no recibió la misma tarjeta roja? Pues porque vivimos en un mundo políticamente correcto. El mismo mundo signado por lo políticamente correcto donde se ampara a esos provocadores que hacen parrilla en las narices de unos estudiantes que llevan semanas en huelga de hambre y con las bocas cosidas. Responder con una merecida trompada directa a las narices de esos parrilleros de la provocación sería considerado “un acto de intolerancia, de violencia, de agresión, una cosa que exige todo nuestro repudio y el peso contundente de la ley". ¿Y los parrilleros? No, ellos no, ellos tienen derecho a hacer su parrillita donde quieran. Me perdonan pero no me vengan a joder. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Tomen su cabezazo que se lo buscaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Lo mismo aplica a la sanción que acaba de recibir la Vinotinto luego de los incidentes al finalizar el partido contra Paraguay en las semifinales de la Copa América 2011. No hablaré de si los criollos merecieron ganar, el juego lo vimos todos y absolutamente todos, incluso el más apasionado de los hinchas albirrojos, sabemos lo que allí ocurrió. Paraguay, aun ganando la Copa América, está consciente de que tiene plomo en el ala. Sabe que la mediocridad sigue siendo mediocre por más baños de oro con la que se le pretenda barnizar.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Y todos los que alguna vez hemos jugado al fútbol, así sea a nivel colegial, sabemos que en el fútbol hay una regla tácita: celebra tus triunfos pero no vayas jamás a burlarte del contrario. Porque el que se las da de gracioso y viene a echarle a uno en cara su burlita recibirá su merecido. Bien lo recibe en el campo de juego, bien en los vestuarios o se le aplica la clásica de “a la salida nos vemos, cabrón”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Venezuela merece perder el fair play, la suspensión y la multa de 10 mil dólares que le han impuesto? Quizás sí. Pero los provocadores del equipo paraguayo se merecen exactamente pasar por la misma guillotina. Porque en el fútbol -y en muchas otras ocasiones de la vida- hay momentos en los que uno acude a su más profunda y esencial naturaleza humana para hacerse respetar. Primero por la buenas, por la vía del diálogo, por la vía de la conciliación, pero si el provocador insiste en regodearse en la provocación le sale su cabezazo. Y yo aplaudo los cabezazos bien dados. Aunque nos cuesten la roja directa. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Nunca los Materazzis del mundo, aunque tengan la Copa Mundial en las vitrinas de sus casas, le llegarán a los talones a Zidane. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y sí, a mucha honra, se nos sale –como dice una amiga- el Joe Pesci que llevamos por dentro. Sí, en mi caso personal se me alborota la herencia vasca mezclada con llanero, con gocho y con siciliano. Que lo sepan: no nos vengan a provocar porque repartimos coñazos, somos un país de repartidores de coñazos, de los metafóricos y de los que se dan con el puño cerrado también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Así que muchas gracias a los muchachos de la Vinotinto no sólo por el regalazo que nos han hecho con su fútbol sino también por dejar claro que así respondemos a las agresiones y a las burlitas. Gracias por repartir patadas y coñazos cuando fueron provocados de esa manera tan vil por una pandilla de mediocres que deberían estar apenados por ganar a fuerza de mezquindades y de antifútbol. Hagamos una vaca -como sugiere mi amiga María Beatriz Medina- los fanáticos de Venezuela para pagar la multa. Con todo gusto. Si quieren ponemos algo extra también en el pote para el mentol, las pomadas y los desinflamatorios que la aporreada albirroja necesita. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gracias, en fin, Vinotinto por acercanos –en el fútbol y en la vida- &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;a Zidane. Se me antoja que inclusive así todo ha sido aún más hermoso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-2835306642164451099?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/2835306642164451099/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=2835306642164451099' title='27 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2835306642164451099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2835306642164451099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/07/la-maldicion-de-lo-politicamente.html' title='La maldición de lo políticamente correcto'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Mf9seim2xsg/TimzHO9Jc7I/AAAAAAAAA5Q/lxsNp0X7cx0/s72-c/Venezuela_y_Paraguay.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4622393854968698980</id><published>2011-07-18T17:22:00.004-04:30</published><updated>2011-07-18T17:35:01.415-04:30</updated><title type='text'>Vinotinto, mon amour</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-VFO3bDbRBB0/TiSrfGRlOJI/AAAAAAAAA5E/rb6ePFzC9UI/s1600/venezolano-Gabriel-Cichero-clasificacion-REUTERS_ECMIMA20110717_0068_7.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 275px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-VFO3bDbRBB0/TiSrfGRlOJI/AAAAAAAAA5E/rb6ePFzC9UI/s400/venezolano-Gabriel-Cichero-clasificacion-REUTERS_ECMIMA20110717_0068_7.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5630813984868612242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'trebuchet ms'; "&gt;Llevo algún tiempo trabajando en un proyecto que tiene que ver con la construcción de la biografía del lector; es decir, preguntarse -y preguntar a otros- cuáles fueron esos libros que a uno le marcaron momentos cruciales en la vida y que significaron puntos de inflexión memorables. Lecturas que de alguna manera contribuyeron con un retazo más para esa colcha cosida con mil cosas rarísimas que llamamos identidad.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Porque en el ejercicio de intentar trazar ese mapa podemos encontrar claves en nosotros mismos que quizás sirvan para incentivar a otros a la lectura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Sin embargo no es de libros ni de fomento a la lectura que quisiera hablar tal día como hoy, mucho menos cuando anoche la Vinotinto venezolana por primera vez en su historia se coló a las semifinales de una Copa América, esta vez no quiero hablar de otra cosa sino de fútbol, de la necesidad que siento también de preguntarme y preguntar a los demás por nuestra biografía de fanáticos de la Vinotinto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Creo que la primera vez que supe que Venezuela tenía equipo de fútbol y que vestía -en vez del lógico tricolor nacional repartido a lo largo del uniforme- con una extraña camiseta vino tinto fue en unas eliminatorias al mundial de España 82. Ese día vi el juego con mi papá, en el televisor a color (toda una novedad en casa) ubicado en la sala. “¿Papá y por qué vino tinto?” “Pues porque alguien se habrá robado los reales para esos uniformes y cuando los fueron a comprar sólo alcanzaba para esa tela rojo tostada y nos jodimos hasta el sol de hoy”. Vimos el juego (con cara de angustia y los ojo semicerrados) y ese día para variar perdimos. Jugamos contra Brasil y Brasil nos tenía ahogados, maniatados, fusilados a punta de cañonazos y tiros de todo calibre contra los postes, contra la humanidad del arquero, contra todo lo vinotinto que se moviera sobre el gramado del Estadio Olímpico de Caracas. Aquello era un calvario. Y a pesar de la sensación ineludible y aún fresca de que aquello era una pela entre burros y &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;tigres, Brasil nada podía con nosotros (es una belleza eso del fútbol, los que juegan son siempre&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;otros pero los fanáticos lo conjugamos todo en primera persona del plural). Tuvo que venir una jugada en la que un brasileño remató de cabeza con el arquero ya vencido y alguien (juro recordar que fue el capitán Pedro Acosta o quizás el más talentoso de los criollos de esos tiempos, Bernardo Añor) se lanzó de palomita sobre la línea de gol y metió el puño cerrado. El balón no entró, se fue limpiamente al córner por encima del travesaño, pero sí pitaron el penalti. Sigo convencido de que no debieron haberlo pitado, todo fue tan rápido, tan épico, tan bonito que el árbitro debió haberse hecho el bolsa. Debió pitar el penalti pero al revés, a favor de Venezuela, o pitar el final del partido en ese instante aunque faltara media hora de juego. Los argentinos llevan décadas hablando de la dichosa mano de Dios de Maradona, nosotros tenemos nuestra propia mano de Dios que no fue para meter un gol sino para evitarlo (una mano noble, justificable, digamos que una mano tocada con esa hidalguía que otorga la defensa propia). Pero ésa, la nuestra, nadie la recuerda ni la cuenta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Algunos meses más tarde, en esas mismas eliminatorias, el papá de un amigo del colegio nos llevó al Olímpico a ver el juego de Venezuela contra Argentina. Y Argentina nos metió 5 ó 6… quizás 8. Perdimos feo y lo recuerdo que el estadio estaba vacío, no tenía ni un tercio de la grada llena. Y también recuerdo, sobre todo, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;que después del 3 a 0 fueron varios los espectadores que saltaron la talanquera, que le hincharon a la albiceleste y hasta corearon el “ole” cuando los argentinos pasaban de los 20 pases sin que una sola pierna vinotinto se les atravesara en el camino. Salimos de ese estadio con una humillación&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;una tristeza que ni los helados de Crema Paraíso de chocolate con lluvia de chocolate y maní pudieron maquillar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Viví la adolescencia y la temprana juventud en un país donde la gente cada cuatro años se pintaba la cara de verde, amarillo y azul y se escribían con errores ortográficos y con toda desvergüenza “Orden e Proggreso”. Un país donde todos los apostadores a ganador se iban a bailar samba y a tomar caipirinhas en Las Mercedes cada vez que jugaba Brasil. Un país donde esa cosa infesta y degenerada llamada Venevisión, liderada por los Cisneros (no me cansaré de decirlo jamás: los grandísimos responsables de la marginalidad mental de varias generaciones de venezolanos) para promocionar sus transmisiones del fútbol decían cosas como: “Vamos, nuestro Ronaldo, que Venezuela entera está contigo”.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Fui niño y &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;joven en un país donde varias veces tuve que justificar ante mis propios compatriotas por qué me gustaba ver los juegos de la vinotinto o, en otras palabras, cómo se me ocurría ser tan masoquista: “para qué, si eso es el eterno jugamos como nunca y perdimos para siempre”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;He visto también al presidente que nos gastamos dar una alocución en cadena nacional vestido con la verdeamarela pocas horas antes de la final entre Alemania y Brasil en el mundial de 2002. Que no se nos olvide jamás esa imagen patética por los cuatro costados. Chávez embutido dentro de la camiseta brasileña dando un discurso a la nación, prohibido olvidar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Vi a Venezuela perder 7 a 1 contra Bolivia en Cachamay. Lo hicimos a los 22, directo de una fiesta, en esos momentos en los que uno se jura (y casi es, de hecho) inmortal, nos subimos a un carro a las 5 de la madrugada y nos echamos diez horas de carretera para ver a los nuestros en Puerto Ordaz. Y en ese partido metimos el primer gol y fuimos felices y luego los bolivianos (que parecían ser muchos más en el terreno y definitivamente lo eran en las gradas) nos encajaron 7 cortesía del Diablo Echeberry y sus demonios verdes del altiplano. Pasamos del cielo al inframundo en menos de 90 minutos. Un espanto. Un verdadero descenso a los infiernos. Y sin embargo, a pesar de todo, a uno se le ponía la piel gruesa y cada vez que había juego de la vinotinto te volvías a emocionar y se te reseteaban todo ese inconmensurable déficit de goles y palizas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Era hermoso ser vinotinto, vinotinto aunque mal pague. Era hermoso porque sentirse parte de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;la resistance &lt;/i&gt;lo es. Porque tener síndrome de salmón y empeñarse en nadar a contracorriente tiene un encanto especialísimo, sobre todo cuando se es joven (que se puede a cualquier edad). De alguna manera fue hermoso encajar todas esas derrotas y anécdotas. Todas esas ilusiones y decepciones. Era inclusive hermoso que el señor del kiosco te preguntara: “¿Esa camisa que tienes es la de Venezuela? Verga, pana, que vaina tan horrible”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y fue hermoso haber pasado por todo eso porque en el fondo todos los que pasamos por allí sabíamos que algún día las cosas iban a cambiar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Anoche mi cuñada me preguntaba justo después del juego que ganamos 2 x 1 contra Chile (y en el que casi morimos de un infarto y luego de la emoción): "¿Y esto es obra de Richard Páez… o de César Farías?”. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y no me atreví a darle mi respuesta más honesta que no es otra que: esto es obra de Fuenteovejuna, la nuestra. De absolutamente todos los pendejos, los ilusos, los optimistas, de todos los que alguna vez vimos jugar y sufrimos con la Vinotinto. Es obra de los 22 muchachos que están hoy en Argentina regalándonos una luz al final del túnel (ciertamente la cosecha del vino tinto criollo del 2011 será recordada como la mejor del continente). Por fin una alegría para este pueblo tan golpeado que últimamente sólo ha sido famoso por las mamarrachadas de sus gobernantes de turno, por los altibajos del petróleo, sus melodramas y sus misses. Por fin somos noticia por algo que no está signado por el odio, el vacío o la estupidez, algo que nos une, nos hermana, nos refresca el alma. Es obra, sí, de César Farías y de sus chamos de la Vinotinto 2011, pero también es obra de todos los que alguna vez se pusieron la casaca vino y se enfrentaron a Maradona, a Zico, a Francescoli, a Valderrama, a Zamorano a Aguinaga, a pesar de todo, aunque las piernas temblaran y aunque el marcador señalara ya un 6 a 0 y todavía faltaba el segundo tiempo. Es obra de todos los locos incurables que dejamos el televisor encendido hasta el pitazo final o que nos quedamos royendo la derrota hasta que la tribuna se quedara vacía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;En fin, sin caer en triunfalismos, porque es sano asumir que seguimos siendo (sí, la conjugación es en primera persona del plural y a mucha honra) humildes, modestos y pequeños, pero creo que los venezolanos por fin nos hemos creído que realmente sabemos jugar al fútbol. Que los golpes sobre la mesa también los podemos dar nosotros. Nos hemos convencido de que podemos jugar contra quién sea y que además se nos da naturalmente. Como se nos da el baile, como se nos da la risa para burlarnos de todo y convertirlo todo en un bochinche, como se nos da el béisbol o las hallacas en diciembre, como se nos dan los músicos, los artistas plásticos y los poetas. Se nos da y punto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y pase lo que pase a partir de ahora, aunque nos caiga una que otra goleada, les digo honestamente que esta vaina cambió, que ya nunca más será igual y que se preparen aquí y allá. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Porque la cenicienta finalmente encontró su botín y está dispuesta a salir con los tacos por delante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Y sí, está claro, esta metáfora de la Vinotinto no tiene que ver solamente con el fútbol.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4622393854968698980?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4622393854968698980/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4622393854968698980' title='27 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4622393854968698980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4622393854968698980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/07/vinotinto-mon-amour.html' title='Vinotinto, mon amour'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-VFO3bDbRBB0/TiSrfGRlOJI/AAAAAAAAA5E/rb6ePFzC9UI/s72-c/venezolano-Gabriel-Cichero-clasificacion-REUTERS_ECMIMA20110717_0068_7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8062723430284684421</id><published>2011-07-12T11:56:00.003-04:30</published><updated>2011-07-12T12:00:48.429-04:30</updated><title type='text'>Reflexiones de un cuarentón</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qNYRswuxz5M/Thx2m9NWVEI/AAAAAAAAA4k/AGl5eY98An0/s1600/Jose%2B4%2Ba%25C3%25B1os.png" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 383px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-qNYRswuxz5M/Thx2m9NWVEI/AAAAAAAAA4k/AGl5eY98An0/s400/Jose%2B4%2Ba%25C3%25B1os.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5628504045943936066" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; "&gt;Hoy cumplo 40 años. No sé si es mucho, si es poco, si vamos por la mitad o si por la recta final. Sólo les digo que es bastante para alguien que creció pensando que llegaría, con suerte, a los 28. No me pregunten por qué 28, no tengo respuesta, pero a mí la suma me daba eso: 28, ni uno más ni uno menos. Así que voy a aprovechar estos 12 años de gracia que me ha regalado el destino para tratar de explicar (explicarme) por qué escribo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Y la respuesta tiene que ver con esta anécdota que hace pocos días un amigo me hizo llegar por correo: “El escritor francés Philippe Soupault asaltó un autobús que transitaba de noche la avenida de la ópera en París. Bloqueó la avenida con una cadena, paró el autobús y se montó, ordenándole a cada pasajero que le revelase su fecha de nacimiento”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Creo que escribo (por favor, cada vez que diga “escribo” ustedes sustituyan por “intento escribir”) porque me considero también un ladrón de cosas absurdas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Porque escribir, al menos en mi caso, no se parece en lo absoluto al oficio del genio ni del artista iluminado. Se me parece más bien a esos indigentes que andan por la vida con un carrito de mercado lleno de objetos inútiles: de ventiladores sin aspas, de planchas que no tienen cables, de medias con huecos en los talones y en los dedos,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;de cajitas de música que perdieron a la bailarina, o acaso de bailarinas solitarias que perdieron la caja de música. ¿Y para qué les sirve eso? Para nada. Pero servirán. Algún día, para algo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Intento escribir porque, con toda humildad, creo ser un contador de historias, un echador de cuentos. Lo hago con la esperanza de recibir algo a cambio: otra historia delirante, más fascinante y mejor contada que la mía que venga de otro y que me den ganas a mí de echar otros cuentos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Porque pocas cosas me divierten y me conmueven más que esos momentos de auténtica fascinación en los que alguien te cuenta algo y tú sólo tienes por respuesta: “Qué vaina tan loca (o tan extrañamente entrañable) esa que me están contando”. Porque replicarles con una historia mía es una forma de agradecimiento por haberse tomado la molestia de llenarme el carrito con otro perol absurdo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Escribo porque en mi casa de la Boyera, un día que regresábamos del autocine después de ver Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, la encontramos robada. Y los ladrones de habían llevado los paraguas que colgaban del perchero a la entrada de la biblioteca de papá. Y todos, todos menos yo, pensaron: “pero qué rateros tan locos, se llevaron los paraguas”. Y yo pensé: “Joder, yo también me hubiera llevado ese paraguas negro con mango de madera con forma de cabeza de pato”. No me hubiera robado nada más, sólo eso, y hubiera sido un ladrón feliz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Yo escribo porque en el fondo abrigo la esperanza de que mis afectos sonrían. Porque ver a mi esposa leerme (y sonreír mientras lo hace) le da por fin un sentido a todo el sinsentido. Porque, a pesar de los 40, me sigue importando un montón lo que opinen mi madre y mis hermanas. Porque escribir sigue siendo una manera de charlar con mis amigos ahora que estamos lejos (porque esta vida se empeña en ponernos siempre tan lejos). Y porque escribir me ha hecho ganar otros amigos, algunos a los que ni siquiera conozco en persona pero cuyas lecturas me llenan de orgullo y de ganas de escribir unos 12 años más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Escribo, sobre todo, porque a veces los ventiladores sin aspas y las planchas sin cable pasan años y años en mi carrito de los peroles absurdos y nada que se dignan a servirme para nada; pero de pronto tienes la inmensa fortuna de encontrarte a alguien que sí. Le sirve o le servirá, para algo, algún día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Y uno de pronto se da cuenta de que estás deseando que aquellos 28 sean más bien un 82.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8062723430284684421?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8062723430284684421/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8062723430284684421' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8062723430284684421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8062723430284684421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/07/reflexiones-de-un-cuarenton.html' title='Reflexiones de un cuarentón'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-qNYRswuxz5M/Thx2m9NWVEI/AAAAAAAAA4k/AGl5eY98An0/s72-c/Jose%2B4%2Ba%25C3%25B1os.png' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-7644360290127603738</id><published>2011-07-04T17:57:00.002-04:30</published><updated>2011-07-05T09:17:08.056-04:30</updated><title type='text'>Los matices del nacionalismo</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-GnfaYr-xZFk/ThI-fcroB2I/AAAAAAAAA3s/OSkveqr8Abs/s1600/brasil-vs-venezuela.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 287px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-GnfaYr-xZFk/ThI-fcroB2I/AAAAAAAAA3s/OSkveqr8Abs/s400/brasil-vs-venezuela.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625627594535208802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Cuentan que en una oportunidad, en medio de una conferencia que daba el peruano Alfredo Bryce Echenique en Barcelona, cuando llegó la ronda de preguntas y respuestas un joven barcelonés pidió el micrófono y le preguntó a Bryce –en catalán, claro está- qué opinaba del auge del catalanismo. Bryce (quien me imagino, fiel a sí mismo, que tenía unos tragos encima) se rió con todos los dientes, se acomodó los anteojos sobre la nariz y respondió: “Me parece muy bueno… porque el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando y conociendo gente”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Ha pasado casi una década desde entonces y todavía hay un montón de gente que no se ha querido curar, abrazan su enfermedad con pasión febril e incluso miran con desprecio a quienes se han curado o no la padecen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Los regímenes fascistas, del color y la tendencia que usted les ponga, son grandísimos inoculadores de la enfermedad nacionalista. Necesitan –y se sostienen sobre- un colectivo enfermo, ciego, enfebrecido. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Los símbolos patrios se convierten así, a criterio de los grandes portadores y principales emisores de contagio, en símbolos de dimensiones religiosas a los que se debe venerar de rodillas, con el mentón hundido contra el pecho, con pasión y padecimiento de cruz que hemos heredado simplemente por haber nacido o crecido en determinado pedazo de tierra. Nos llenamos entonces el paisaje y la cotidianidad de banderas, de escudos, de himnos, de próceres, de monumentos, de imágenes, en la misma medida en la que los gaznates revientan de orgullo y furia al hablar -tono épico requerido- de Patria, de Bolívar, de Pueblo, de Nación (las mayúsculas, siempre en mayúsculas) y el nombre de Venezuela no puede ser pronunciado sin ponerle un epíteto rimbombante al lado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El problema de los nacionalismos es que producen metástasis, se contagia hacia lo gastronómico (un verdadero venezolano no puede preferir al pan por encima de la arepa), hacia lo musical (ni se le ocurra decir que Bob Dylan o Leonard Cohen hacen letras que a usted le gustan más que las de Guillermo Dávila), hacia las artes plásticas (ser más sensible a &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;un Rothko que a los cuadros de Michelena es un síntoma incuestionable de que usted es un apátrida) o hacia lo cinematográfico (Román Chalbaud, aunque haga un cine deleznable, estará siempre a la altura de un Scorsese o un Kurosawa). Las incongruencias en el cuadro sintomático del nacionalismo deben ser atacadas con cirugías y quimioterapias si uno no quiere ser acusado de ser un mal hijo de la patria. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;De la misma manera que alzar la voz para opinar que las cosas del país no están bien –cosa riesgosísima en estos contextos de delirio patriotero- ameritarían un tratamiento agresivo de piscofármacos, electroshocks, reclusión, destierro e, incluso, lobotomía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El mundo ha estado plagado de grandes nacionalistas: lo fue Hitler, lo fue Mussolini, lo fue Milosevic, lo es Castro (el más cubano y más revolucionario de todos los cubanos de todos los tiempos), lo fue Franco (quien se empeñó en probar que la sangre de sus adversarios era buena para la mezcla del cemento con que construiría a su España robusta y unida), lo fue también Pinochet en Chile, así como la amplia gama de milicos que durante décadas secuestraron a Argentina. Pocos nacionalistas han sido de tan pura cepa, al otro lado del espectro, como Stalin y Tito. Los dictadores norcoreanos y la pandilla de asesinos que rebautizaron a Birmania exudan nacionalismo también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;En un planeta donde nos imaginábamos que con la globalización y el progreso se difuminarían las fronteras y los pasaportes pasarían a ser curiosos objetos para coleccionistas sigue existiendo un amplísimo número de nacionalistas que le piden a Dios que les permita levantar de una buena vez ese muro (que como la Gran muralla China también se podrá ver desde el espacio) entre los Estados Unidos y México. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y hay todavía presidentes que, cada vez que se sienten flaquear en las encuestas, se sacan de la chistera un conflicto internacional y le piden a sus compatriotas que se unan bajo la misma bandera para caerse a plomo contra los vecinos del país de al lado. Para eso han servido, y siguen sirviendo, los nacionalismos. Y hasta aquí nos han traído: éste es el mundo que nos han dejado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;No sé muy bien para qué servirá el progreso si ni siquiera hemos sido capaces -después de tantos milenios de estupidez y crueldad- de convertir a los nacionalismos en sinónimo de festivales culturales. Así de sencillo: en un intercambio de músicas y comidas, en un torneo de baile y fútbol. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Ayer la Vinotinto le empató a Brasil en la Copa América. Primera vez que los chamos criollos le juegan de tú a tú a una selección canarinha en un certamen de tanto prestigio y con la dicha de que el marcador final refleje con justicia lo que ocurrió en el campo. Y, más allá de ponernos a debatir si el director técnico de la escuadra venezolana es un chambón o un prodigio, más allá de ponernos a discutir si los jugadores de la Vinotinto son de tal o cual tendencia política, la conclusión que podemos (y debemos) sacar es que el verdadero nacionalismo debería reducirse a esa metáfora que es el fútbol. Que ver a esos once locos jugarse el honor como lo hicieron ayer los muchachos de la Vinotinto nos agrupa y nos reconcilia como ninguna bandera, como ningún discurso, como ningún símbolo. Que Venezuela, al final, es eso: un conglomerado de jodedores amigos del bochinche pero que de pronto se dan cuenta de que son capaces de ponerse serios y alcanzar lo sublime. Que Venezuela no es una bandera tricolor con ocho estrellas y con un escudo cuyo caballo mira hacia la izquierda, que Venezuela no es (ni se parece) al mandatario de turno con su discurso patriotero o a los nombres barrocos con los que se pretende rebautizar y refundar a absolutamente todo; sino que somos ése híbrido loco y entrañable de arqueros como Renny Vega (coño de su madre, atajando cabezazos que van directo a gol con una sola mano, pero así es y así somos), de hijos de inmigrantes como Maldonado, Miku Fedor y Cichero, de mediocampistas que escasamente pasan el metro setenta como Rincón y Lucena pero que a la hora de enfrentarse a un Robinho o un Nyemar se vuelven gigantes, de despelucados y chivudos como Vizcarrondo que –contrario a lo que muestra la estampa- no pierden la compostura y juegan como caballeros. Los venezolanos nos parecemos a Salomón Rondón, sí, pero también al Maestrico González con su pinta de muchachito gocho o al morenito Rosales que con su zurda prodigiosa le hace el pase de la muerte a Arango para que con su propia zurda tire a gol. Todos y cada uno de nosotros ha conocido alguna vez, por lo menos una en la vida, a uno que se parece a alguno de ellos. Han sido nuestros compañeros de escuela, a veces nuestros vecinos, nuestros amigos, quizás nuestros colegas del trabajo o acaso el primo tal hijo de la tía fulana. Y nunca nos ha importado un carajo si el tipo es chavista o de oposición, se le gusta más The Cure que Reynaldo Armas o si se come las arepas con mermelada de frutos del bosque o la baguette rellena con carne mechada de chigüire. A nosotros lo único que nos importa es que esos locos tienen el talento para demostrarnos que a veces, diga lo que diga la historia y la geografía, nosotros podemos ser del tamaño de Brasil. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;No dejemos que nadie -comenzando por el iluminado del abismo, el rey del madrugonazo, el autoproclamado dueño de la nación- nos sabotee este momento de sano nacionalismo futbolero. Uno de los poquísimos nacionalismos que deberían existir y al que deberíamos tener total derecho. Querrán algunos robarse el show, entre otras razones, porque están envidiosos de que la Vinotinto en 90 minutos haya logrado lo que otros en varios años no pudieron ni podrán. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-7644360290127603738?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/7644360290127603738/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=7644360290127603738' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7644360290127603738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7644360290127603738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/07/los-matices-del-nacionalismo.html' title='Los matices del nacionalismo'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-GnfaYr-xZFk/ThI-fcroB2I/AAAAAAAAA3s/OSkveqr8Abs/s72-c/brasil-vs-venezuela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-9057041864244167005</id><published>2011-06-28T18:35:00.008-04:30</published><updated>2011-06-29T10:20:34.874-04:30</updated><title type='text'>Catálogo de nuevas profesiones</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QJhVlU5EuwI/Tgpejb7uKlI/AAAAAAAAA3M/GX-WLzy6I8U/s1600/las%2Bnuevas%2Bprofesiones.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-QJhVlU5EuwI/Tgpejb7uKlI/AAAAAAAAA3M/GX-WLzy6I8U/s400/las%2Bnuevas%2Bprofesiones.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623411047612164690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;A &lt;a href="http://cantarybailar.blogspot.com/"&gt;Ana Laya&lt;/a&gt; cuyas fotos y ocurrencias inspiraron este post.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Seamos honestos, hay una cantidad insólita de carreras, profesiones y profesionales que uno –aunque haga su más optimista esfuerzo- no tiene la mínima idea de para qué sirven. Así que hay que repensarse el asunto, crear oficios nuevos o ponerles nombre a otros que ya existen pero que nadie ha tenido todavía el coraje de bautizar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;He aquí un modesto catálogo de profesiones que proponemos (la mayoría de ellos están en inglés por el cuento de la globalización pero sobre todo porque así suenan a cosa importante y eso es mejor para el marketing que al final lo es TODO).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Vengador altruista: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Es una especie de Dexter Morgan (el personaje de la serie, un asesino que se dedica a ajusticiar a asesinos en serie) pero que se encarga de eliminar a ciertas indeseables figuras públicas de esas que hacen mucho daño. Mejor no sigo… simplemente vean la foto del taxi que atropella a Billy Elliot, hagan su lista personal y sustituyan a Billy Elliot por alguno de sus enlistados. Paguen la carrera al taxista y habrán contribuido con la humanidad (lástima que este loco maneje por la izquierda y cobre en libras esterlinas).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Pistol Talker&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt; (también conocido en algunos países como Coffee Drinker): Es el insigne hablador de pistoladas que habita en las oficinas y cuyo trabajo consiste en tomar cafecitos y hacer su tour de ocho horas diarias por todos los pasillos, cubículos, oficinas y baños de las compañías. El Pistol Talker (o Coffee Drinker) jura que eso es ir a trabajar y condena sistemática y religiosamente a sus compañeros de trabajo a sus reiteradas visitas donde exige con su sola presencia que se ponga al mundo en pausa y así hablar largo y tendido de las pendejadas más insólitas. Los Pistol Talkers son unos animales corporativos especializados; puede que uno renuncie a esa empresa, viva mil cosas en otra parte, vuelva décadas más tarde a visitar a los viejos amigos que uno dejó en ese lugar y allí siempre lo encontrará (ahora de vicepresidente o de presidente o de director de algo que suena a mucho y donde cobra mucho billete) hablando pajita y tomándose su cafecito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-_MfEVTB9gm0/TgpfZO0DoyI/AAAAAAAAA3U/4Nr_uJxdxzQ/s1600/diversion%2Bfor%2Bbuses.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-_MfEVTB9gm0/TgpfZO0DoyI/AAAAAAAAA3U/4Nr_uJxdxzQ/s400/diversion%2Bfor%2Bbuses.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623411971803292450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;GPS Programmer&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;: Es la carrera ideal para todos aquellos que no saben dar direcciones o que dan unas direcciones rarísimas que te llevan a lugares insospechados que no eran precisamente los que uno estaba buscando. Es el GPS de los perdidos, de los que “no tengo la menor idea pero igual te digo” y ahora nos vamos a perder todavía un rato más. Está lleno de referencias al estilo de: “donde cortaron la grama el mes pasado gire a la izquierda”, “retroceda ahora porque por ahí no es”, “pana, en serio, yo creo que por aquí como que no era”, “es ahí mismito, faltan diez minutos” (y ya uno lleva dos horas dándole desde que preguntó).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Facebook Liker&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;: Es el mismo pimentón (que no se pierde un guiso) y el mismo arrocero (el infaltable de todas las fiestas) de siempre pero ahora en versión avatar. Es una especie de simpático virtual que siempre se asoma en el Facebook para decirle “me gusta” (pulgar arriba) a cuanta bolsería ponen sus amigos allí. El Facebook Liker, además, es un experto haciendo comentarios a todas las mamarrachadas –algunas trágicas, por cierto- que la gente pone en sus actualizaciones de estado. Es ése que cuando alguien publica en su estatus de Facebook “Estoy depre, me quiero suicidar”, en vez de decirle: “Ándate al carajo, los suicidas no avisan” sale al ruedo con un comentario del estilo: “Amigo, la vida es bella, después del la tormenta viene la calma, lo importante no es la caída sino saberse levantar”. Es hora de que alguien les pague un sueldo a estos tipos, nadie hace eso porque le gusta sino porque es su trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-vApQ8a2GMfw/Tgpgnw_5ZSI/AAAAAAAAA3c/IJTFPqcHSvg/s1600/diego%2B2014.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-vApQ8a2GMfw/Tgpgnw_5ZSI/AAAAAAAAA3c/IJTFPqcHSvg/s400/diego%2B2014.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623413321009554722" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Candidate Maker: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Es el santo oficio de inventarse candidatos. Normalmente el hacedor de candidatos se los inventa a partir de esa materia prima donde pululan los batequebrados, los chimbos, los rifados, los mediocres y los buenos para nada. Es hora de darle un toque de dignidad a esta profesión naciente pero de grandísima proyección a futuro. Yo propongo, humildemente, un plan global de futbolistas presidentes (para así librarnos de esta infinita cuerda de mamarrachos que nos gobiernan o nos pretenden gobernar). De esa manera: Zidane en vez de Sarkozy en Francia, Messi para acabar con la dinastía Kirchner en Argentina, Didier Drogba para ponerle fin de una vez con los conflictos en Costa de Marfil, Landon Donovan para USA (ya tuvieron su presidente negro y ahora le toca el turno a los estrábicos), Don Vicente del Bosque en España (eso mientras Casillas o Iniesta se retiran), Wayne Rooney en Inglaterra (los hooligans al poder, que los lords ya la han cagado demasiado). Y en Venezuela yo postulo a José Manuel Rey. Coño, porque si hemos tenido por 13 años a un militar golpista que ni siquiera logró dar el golpe de estado, cómo no vamos a votar por un defensa central que cobra tiros libres desde la media cancha y sí los mete en toda la escuadra. ¡Rey Presidente, no joda!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Band Namer: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Es un profesional dedicado a crear nombres insólitos para nuevas bandas musicales. Una especie de asesor de imagen pero exclusivamente en el terreno de lo sonoro. Uno se dedica sencillamente a escuchar música y a partir de las cosas que a uno se le aparezcan en la cabeza durante el trance acústico entonces bautizas a los muchachos: “Ustedes se van a llamar Unos Tipos Ahí” (gran nombre de una banda que de hecho existió en los años 90), “Ustedes tienen pinta de llamarse Fahrenheit 451” (pero tienen que decir que leyeron mucho a Bradbury aunque no sepan ni quién es), “A ustedes les vendría bien Noches de Tafil”. Y la verdad es que me parecce raro que nadie se haya puesto aún “The Hip Abscess” (Los abscesos de cadera). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Spam Writer (una variante de los Rumour Makers): &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Es hora de oficializar y profesionalizar la creación y difusión de chatarra. Chatarra en 140 caracteres para el twitter. Chatarra para llenarte el correo de publicidad para el Viagra, para alargarse el pene, para que des todos tus datos y así puedas cobrar las 10.000 libras esterlinas de esa UK Lottery o la herencia multimillonaria que una exprimera dama africana ha decidido dejarte a ti utilizando el traductor de Google. Es hora de que a uno le paguen millones por dedicarse a correr bolas al estilo de: “el tipo está en coma y lo tienen entubado en una de las mansiones de Fidel”, “parece que en Fuerte Tiuna están acuartelados porque ahora sí que hay ruido de sables”, “este año seguro que sí va U2 para Venezuela porque el tipo es amigo de Bono”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-e6iPQYMZmMU/Tgphi6CsDoI/AAAAAAAAA3k/rSSxrNvW7CU/s1600/diversion%2Bends.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-e6iPQYMZmMU/Tgphi6CsDoI/AAAAAAAAA3k/rSSxrNvW7CU/s400/diversion%2Bends.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623414337049464450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-9057041864244167005?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/9057041864244167005/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=9057041864244167005' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/9057041864244167005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/9057041864244167005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/catalogo-de-nuevas-profesiones.html' title='Catálogo de nuevas profesiones'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QJhVlU5EuwI/Tgpejb7uKlI/AAAAAAAAA3M/GX-WLzy6I8U/s72-c/las%2Bnuevas%2Bprofesiones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4802553548599591621</id><published>2011-06-21T14:05:00.003-04:30</published><updated>2011-06-21T14:10:22.741-04:30</updated><title type='text'>Decálogo para insomnes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5AXGnrFsnoM/TgDkn9kP3fI/AAAAAAAAA3E/oowPHDZ0GDw/s1600/insomnio.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 246px; height: 249px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-5AXGnrFsnoM/TgDkn9kP3fI/AAAAAAAAA3E/oowPHDZ0GDw/s320/insomnio.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5620743710151007730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La humanidad entera se divide en cuatro bandos: los que madrugan porque confían en que así Dios les ayuda, los que están seguros de que no por mucho madrugar amanece más temprano, los que no se plantean ninguna reflexión sobre el madrugonazo porque en su vida han tenido necesidad de madrugar (a menos que la fiesta haya estado excepcionalmente buena) y el bando de los insomnes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Yo que he padecido desde la infancia de los embates de muchas más madrugadas de las que hubiera deseado -por necesidad y por insomne- he llegado a ciertas conclusiones sobre la peligrosidad implacable de los madrugonazos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;1- El insomne madrugador es un tipo que se parece un montón a uno mismo pero no puedes confundirte: no lo es. Nunca lo es. Aquel que es alcanzado por la madrugada inclemente es una versión caricaturizada del tipo que solemos ser a otras horas del día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;2- Durante la madrugada los fantasmas son más grandes y uno jura que eso que está pasando o pensando es importantísimo. Duerma cuatro o cinco horas de sueño profundo y al abrir los ojos vuelva a encarar a sus fantasmas. Descubrirá, casi siempre, que las caricaturas ahora son ellos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;3-Aplíquese exactamente lo mismo del punto anterior a las “ideas geniales” y a “las decisiones radicales” que se le ocurren a uno entre las 3 y las 5 AM.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;4- Y aplíquese lo mismo a esa persona espectacular que uno conoció la noche anterior y que ahora mismo, ya bien entrada la mañana y en medio de la resaca, no se parece en nada a lo que recordábamos de ella. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;“Qué raro, es que parece ahora otra persona”. Ah, y no se ingenuo, tenga siempre presente que esa persona está pensando exactamente lo mismo de usted. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;5- Cuídese de la gente que le dice: “Anoche no pegué el ojo y estuve pensando muchísimo y creo que encontré la mejor solución para el problema”. Ése pana no sabe aún el disparate en el que está metido y en el que está a punto de hacerle cómplice. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;6- Si alguna vez alguien le llega a hacer el siguiente comentario: “He estado muy insomne últimamente, pero lo disfruto porque me pongo muy creativo”, más vale que se lance por la ventana o a correr por la mitad de la calle aunque vengan carros. No, mentira, mejor láncelo a él. Por favor, libre por todos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;7- &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Aquellos madrugadores que no aprenden a reírse (al menos un poco) de las veces que se han hallado en alguna de los 6 situaciones anteriores, no tienen noción de lo que es la autocrítica ni tampoco sentido del humor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;8- Las ciencias y las artes han fracasado estrepitosamente. No es posible que aún nadie haya inventado un botón para insertárselo quirúrgicamente a uno en la sien derecha y así autoinfligirse la pausa: “Deja la pensadera de pendejadas y apágate ya”. ¡Puf!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;9- El insomnio es lo más parecido que exista a la locura. Pero hay una prueba de fuego para distinguir una cosa de la otra: si en medio de la madrugada usted se da cuenta de que los sonidos de su propio corazón no lo dejan dormir puede tener la seguridad de que ya no es insomne sino que definitivamente es loco. Bueno, o padece usted de un sentimiento de culpa que es aún peor que la arritmia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;10-A la gente que le encuentra alguna gracia o algún provecho en llamar en medio de la madrugada para asustar a los pobres que atienden con el corazón en la boca al otro lado de la línea, deberían internarlos en un psiquiátrico nocturno donde se les someta, noche tras noche, de por vida y hasta que amanezca, a un aparato que les amplifique el sonido de su propio corazón. Afortunados aquellos de entre ellos que escuchen algo, porque no hay nada más ensordecedor que el sonido del silencio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4802553548599591621?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4802553548599591621/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4802553548599591621' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4802553548599591621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4802553548599591621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/decalogo-para-insomnes.html' title='Decálogo para insomnes'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-5AXGnrFsnoM/TgDkn9kP3fI/AAAAAAAAA3E/oowPHDZ0GDw/s72-c/insomnio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-324046566541573094</id><published>2011-06-14T12:15:00.002-04:30</published><updated>2011-06-14T12:19:42.857-04:30</updated><title type='text'>Oscar de Jesús</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-TkGXwz36rW4/TfeQd9kmd_I/AAAAAAAAA28/sle0sLa8v-E/s1600/oecar_zambrano_urdaneta.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 280px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-TkGXwz36rW4/TfeQd9kmd_I/AAAAAAAAA28/sle0sLa8v-E/s400/oecar_zambrano_urdaneta.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618117904586668018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me he enterado esta mañana &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;de la muerte de Oscar Sambrano Urdaneta, uno de los más grandes amigos que tuvo en vida mi papá. No soy nadie para hablar de la carrera como intelectual, ensayista, crítico literario y especialista en la obra de Andrés Bello de Oscar de Jesús, precisamente porque no fue esa la faceta que conocí de él. Otros, más conocedores y doctos en la materia, hablarán de eso. Yo conocí al hombre, al amigo, al tío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;No sé muy bien qué es lo que tiene que hacer un amigo para ganarse el título de tío por parte de los hijos de sus amigos, pero tiene que ser algo prodigioso. Estoy seguro de que tiene que ser algo que evidencie su calidad humana.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Oscar de Jesús, como lo llamaba el Vegetal, fue para nosotros un tío al que se le saludaba de abrazo y se le pedía (a él y a su esposa Yolanda, una dama como pocas) la bendición como si se tratara de otro hermano de papá. Y más tarde, por petición expresa de su parte, fue rebautizado por nuestra familia simplemente como “Oscar de Jesús”, como si la amistad y el cariño profundo fueran cosas que se transmitieran también por el código genético. Era una amistad y un sentimiento que nos venían grabados en el ADN.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Durante mis años de la universidad me convertí en el chofer oficial de mi papá. Cada vez que tenía una reunión con sus amigos lo llevaba al punto de encuentro y varias horas más tarde me llamaba para que lo fuera a buscar. Pero no fueron pocas la veces que el Vegetal y sus amigos me dijeron: “José Santicos, échate un trago, chico, no te vayas y quédate con estos viejos”. Y entonces me quedaba yo, encandilado y en respetuoso silencio -que sólo rompía con carcajadas (que eran muchas)- rodeado por aquel clan que contaba, entre otros, con Oscar de Jesús, con mi padrino Manuel Bermúdez, por mis tíos Denzil Romero, Rubén Darío González y Alexis Márquez Rodríguez. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi tío Oscar siempre fue el elegante de la pandilla. El único al que no se le desanudaba la corbata ni se le arrugaba el traje ni se le salía un pelo de su sitio. Tenía un humor fino, tan fino como los gestos que hacía con las manos al hablar; bromeaba y se defendía de las bromas de sus amigotes con la sutileza de un espadachín que clavaba sus estocadas certeras donde hacían más mella pero sin ofender jamás. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Me perdonan la expresión pero Oscar de Jesús ha sido el jodedor más elegante que he conocido en la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El día del entierro de papá, aquel tristísimo 1 de enero de 1995, cuando los sepultureros estaban a punto de girar las manivelas para bajar el ataúd, Oscar de Jesús pidió la palabra y dijo: “Un momento, yo no puedo dejar que entierren a mi hermano José Santos sin decir unas palabras…” y se ha soltado un discurso de apenas un minuto, con la garganta hecha un nudo, una cosa que no sería capaz de repetir pero que es de los monumentos más hermosos que haya conocido jamás a la amistad y el más sentido afecto que los hombres puedan construir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Una de las frases de Oscar Sambrano aquella mañana en el Cementerio del Este fue: “estamos hoy enterrando al mejor de nuestra generación”. Yo quisiera rescatar esas palabras de Oscar de Jesús y devolvérselas con toda honestidad: “Hoy estamos despidiendo a una de las mejores personas que hayamos podido conocer jamás”. Mis respetos a este grandísimo caballero. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Me consuela pensar que esta tarde habrá reunión de amigos otra vez, beberán, bromearán y reirán como en los viejos tiempos y esta vez no hará falta que nadie se preocupe ni &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;los tenga que ir a buscar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-324046566541573094?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/324046566541573094/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=324046566541573094' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/324046566541573094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/324046566541573094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/oscar-de-jesus.html' title='Oscar de Jesús'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-TkGXwz36rW4/TfeQd9kmd_I/AAAAAAAAA28/sle0sLa8v-E/s72-c/oecar_zambrano_urdaneta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8987677064530231981</id><published>2011-06-13T16:49:00.003-04:30</published><updated>2011-06-13T16:54:39.432-04:30</updated><title type='text'>Autómatas 2.0 (cortesía de Enrique Enríquez)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-HCytKas3cLQ/TfZ_x7MGu8I/AAAAAAAAA20/TP_Eqhtw9bs/s1600/El%2BTurco%2Baut%25C3%25B3mata.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 349px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-HCytKas3cLQ/TfZ_x7MGu8I/AAAAAAAAA20/TP_Eqhtw9bs/s400/El%2BTurco%2Baut%25C3%25B3mata.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617818080870054850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi amigo &lt;a href="http://tarology.wordpress.com/"&gt;Enrique Enríquez&lt;/a&gt; me ha dejado esta joya a manera de comentario en mi entrada Autómatas. No me deja otra opción que transcribir su texto tal cual como lo recibí para así poder compartir con ustedes estas palabras llenas de magia, humor y reflexión sobre los autómatas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;“De allí en adelante la mecánica y el arte se conjugaron para obrar los más diversos personajes animados. En 1738 Jacques de Vaucason echó a andar su célebre Pato, un ave de alambre y resortes posada sobre una especie de turbina que iba dentro de una gran caja metálica. Con apariencia auténtica, este antecesor de Donald y Daffy comía granos de maíz, esponjaba el plumaje, nadaba, aleteaba y excepto ir bien con verduras, hacía todo lo que un palmípedo real. Si bien el pato original desapareció, el Museo de los Autómatas de Grenoble dispone de una réplica que también hace “cuac”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En 1916 un ingeniero de apellido Durand y un fabricante de autómatas llamado Decamps diseñaron al “Profesor Arcadio”, quien podía escribir a mano alzada hasta 21 oraciones. Sin embargo, algunos dicen que el autómata con mejor caligrafía era el “Escritor” de Pierre Jaquet-Droz, un muñequito de madera policromada con aspecto de querubín de iglesia que medía unos setenta centímetros de alto, y que a lo largo de 1774 se presentó en toda corte respetable de Europa. Ese mismo año Droz hizo también un “Dibujante”, tras lo cual se dedicó a realizar una serie de réplicas de ambos muñecos. Otro importante automatista, Henri Maillardet, construyó alrededor de 1800 a un “dibujante-escritor” que podía realizar cuatro dibujos distintos y escribir tres poemas, dos en francés y uno en inglés. Maillardet realizó también un autómata capaz redactar frases nada menos que en chino, el cual fue regalado al emperador de China por George III de Inglaterra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Un mecánico llamado Jean Roullet y su yerno, Henri Decamps, presentaron en 1880 la figura mecánica de una mujer ricamente vestida, que ejecutaba frente al público la famosa suerte de los cubiletes que a tanto tonto ha desplumado desde que el mundo es mundo y la gente confiada. La asociación entre Roullet y Decamps fue provechosa y ambos crearon todo tipo de autómatas, entre los cuales mi favorita es una “Encantadora de serpientes” perennemente envuelta en una boa de terciopelo, cuya sinuosidad dejaría pálida a la propia Nastassja Kinski.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Para entretener a la Emperatriz María Theresa de Austria, al Barón Húngaro Wolfgang Kempelen le tomó seis meses construir, allá por 1769, al que probablemente sea el autómata más famoso y fraudulento de la historia: un ajedrecista mecánico apodado “El Turco”, que se batió en partidas colosales con los jugadores más grandes del mundo y en su momento logró vencer entre otros a federico II de Prusia, Benjamin Franklin, Catalina II y Napoleón Bonaparte. Amante de la ciencia y la mecánica, para ese entonces Kempelen había diseñado ya algunos prototipos de partes humanas, y una máquina parlante que imitaba la voz en base a fuelles y vejigas, de la cual hablaremos más adelante. Kempelen ideó este jugador que a la vista del público consistía en un torso de maniquí vestido a la manera de un árabe que se encontraba pegado a una mesa voluminosa, sobre la cual podía verse un tablero de ajedrez con las piezas respectivas. Al comenzar la sesión, el Barón abría todas las puertas de la parte inferior de la mesa para demostrar que dentro no se escondía ningún hombre, e incluso retiraba el ropaje del turco para mostrar sus mecanismos mediante una puertecilla que llevaba a la espalda. Pese a todo, hoy se sabe que aquello era una ilusión, pues en efecto se escondía allí un jugador experto, algunos aseguran que enano o incluso mutilado, quien probablemente cambió de identidad a lo largo de las innumerables giras que dio el muñeco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Edgar Allan Poe, intrigado por los autómatas, dedicó a este jugador inmutable su ensayo “El jugador de ajedrez de Maelzel”, pues “El Turco” había dejado atrás a Kempelen y cambiado de dueño cuando llegó a los Estados Unidos de mano del ingeniero mecánico Johann Nepenuk Maelzel, nada más y nada menos que el inventor del metrónomo. Poe describe minuciosamente el espectáculo ofrecido por el autómata y se vale de su aguda observación para descartar que se tratase de una máquina, afirmando sin lugar a dudas que ha debido albergar a un ser humano dentro: “Existe un sujeto, un tal Schlumberger, que acompaña a Maelzel donde quiera que va, sin otra ocupación aparente que la de ayudar a empacar y desempacar el autómata. Es un hombre de contextura mediana, encogido de hombros. No nos han informado respecto a si juega ajedrez o no. Es cierto, sin embargo, que nunca se deja ver durante las exhibiciones del jugador de ajedrez, pese a que frecuentemente se encuentra visible antes y después de las mismas. Más aún, hace algunos años Maelzel visitó Richmond con su autómata. Schlumberger cayó súbitamente enfermo y durante su enfermedad no hubo exhibiciones del ajedrecista. Las inferencias de estos hechos las dejamos, sin más comentarios, al lector”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tal vez Schlumberger no era “el Turco” sino “El Zorro”, pero el carácter fraudulento del ajedrecista mecánico podemos adivinarlo citando al propio Kempelen, quien lo describía como “una bagatela, cuyos efectos lucen maravillosos gracias a la solidez de su concepción y la afortunada escogencia de los métodos usados para promover la ilusión”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Si dentro del “Turco” se escondía un hombre, no hay que reprochárselo, pues para vender una ilusión siempre es necesario quien la quiera comprar. Desde el “Turco” hasta Deep Blue son numerosos los momentos en que el ajedrez ha sido aquello que motiva las acciones de los autómatas, la excusa para reproducir vida, tal vez porque el hombre intuye que no puede crear una vida verdadera a su imagen y semejanza sin crear a la vez inteligencia y anhela confeccionarse un interlocutor. Hubo otro ajedrecista mecánico llamado “Ajeeb”, creado por Charles Hopper en 1865, que de 900 partidas sólo perdió tres y se midió con personajes de la talla de Roosevelt y Harry Houdini. Tristemente se quemó en 1929, durante un incendio que tuvo lugar en Coney Island, porque entre sus habilidades no estaba la de correr. Un tercer jugador hecho de tuercas puede aún verse hoy en día en el Museo Politécnico de Madrid. Es el famoso “Ajedrecista” de Torres y Quevedo, construido en 1914 y financiado por el gobierno español, que por el entonces se interesaba en descubrir si era posible crear algún tipo de inteligencia artificial, lo cual probablemente sea lo más milagroso en este autómata. Se trata de una máquina bastante más sencilla que las anteriores, pero que al menos juega por sí sola, sin titiriteros ocultos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Se dice que en los años cincuenta un Walt Disney cansado de llevar a sus hijas a parques de atracciones donde no había nada para él, ofreció una interesante suma por la colección de autómatas del parque Tibidabo, en Barcelona. Que la oferta fuese rechazada no impidió el surgimiento de Disneylandia, hogar de los animatronics, la “generación de relevo” de los autómatas perfeccionada por la electrónica y maquillada por los saberes de Hollywood. Allí un montón de turistas se topan a diario con lo último en seres mecánicos, pero si el viejo Walt se derritiese esta tarde, seguramente sacaría a pasear feliz a Aibo, un can computarizado y mejor amigo de todo hombre que no quiera andar recogiéndole las “gracias” a su perro, producido por Sony.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Enumerar estos autómatas significa dejar por fuera a muchos otros, pues en su período de esplendor se multiplicaron los hombres mecánicos y aquellos capaces de hacerlos vivir. La literatura al respecto es inmensa, reflejo de la fascinación y curiosa desazón que su presencia produce. Los autómatas asumieron el peso de buena parte del entretenimiento masivo en el siglo diecinueve y se usaron desde entonces para la publicidad de los más diversos objetos; pero si hace un siglo despertaban asombro en el público, hoy saludan a unos paseantes más o menos indiferentes a sus sonrisas cronometradas, desde las vitrinas de Macy’s.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Con la creación de autómatas los hombres buscaban representar en modo literal el comportamiento humano, tratando a la vez de cumplir con uno de los principales requisitos en la ilusión de la vida: el movimiento autónomo. La autonomía es sinónimo de vitalidad, del libre albedrío inherente a todo objeto capaz de trascender de su condición inerte. Con el transcurso de los siglos nuestro dominio sobre las máquinas mejoró, estas se fueron especializando y, para hacerlo, tuvieron por fuerza que alejarse de la forma humana. Hornos, aeroplanos, trenes, relojes y automóviles difieren en morfología y utilidad, pero coinciden con los primeros autómatas en haber sido animizados por la fantasía humana. Isaac Asimov hablaba de cómo las maquinas se diferencian en sus “intenciones” y pueden optar por el bien, si se pliegan al dominio humano, o por la senda del mal, si en efecto se liberan por completo de él. Esta posibilidad de escoger confiere a los artefactos que hemos concebido para darnos la gran vida, una vida en sí misma. Decimos que la computadora “no quiere encender”, si acaso no enciende, o que el mocroondas “se volvió loco”, si los resultados de su funcionamiento se apartan de nuestros deseos. Somos incluso capaces de afirmar que cualquier equipo “está muerto” si cesó de funcionar. Sin brazos ni piernas, y por distintas que sean a nosotros, las máquinas viven. Están animadas por nuestro miedo ancestral a la soledad, y paradójicamente, a lo tecnológico, a todo aquello que en nuestro afán de compañía, hemos creado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¡Saludos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Enrique Enríquez.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8987677064530231981?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8987677064530231981/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8987677064530231981' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8987677064530231981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8987677064530231981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/automatas-20-cortesia-de-enrique_13.html' title='Autómatas 2.0 (cortesía de Enrique Enríquez)'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HCytKas3cLQ/TfZ_x7MGu8I/AAAAAAAAA20/TP_Eqhtw9bs/s72-c/El%2BTurco%2Baut%25C3%25B3mata.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-8069952524903302436</id><published>2011-06-09T11:08:00.002-04:30</published><updated>2011-06-09T11:29:49.189-04:30</updated><title type='text'>La yincana americana</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-3av4M6JNWaw/TfDpK-V8pzI/AAAAAAAAA2s/ZByp4FuQudg/s1600/telematch%2B%25281%2529.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 287px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-3av4M6JNWaw/TfDpK-V8pzI/AAAAAAAAA2s/ZByp4FuQudg/s400/telematch%2B%25281%2529.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5616245110074025778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando yo era niño (Dios, hace cada vez más tiempo de eso) pasaban en el canal 5 por las tardes una cosa extrañísima y fascinante llamada el Telematch -narrada y traducida delirantemente por el colombiano Andrés Salcedo- donde se enfrentaban dos pueblos alemanes en una competencia de yincana. El pueblo ganador se llevaba un premio en metálico que recibía el alcalde. Ese concepto que alguna vez enfrentó a Zwochau Grabschutz contra Albertschachthauser (pueblos solamente pronunciables por los alemanes y por Andrés Salcedo) fue más tarde adaptado por programas nacionales como Viva la Juventud, Sábado Sensacional (con mucha menos felicidad) y más recientemente por la página web de la Embajada de los Estados Unidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Como tengo vencida mi visa de turista y un amigo venezolano que vive en México me dijo “es facilísimo renovársela aquí, yo lo hice en una semana”, me decidí a buscar mis recaudos y proceder a pedir mi cita por Internet. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;No imaginé jamás a lo que me estaba enfrentando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La primera prueba de la yincana americana consiste en llenar online una planilla alucinante que debe ser completada en un tiempo máximo de 20 minutos. Lo intenté no menos de siete veces y en todas las oportunidades los tres pitazos del árbitro me sorprendieron cuando yo, aunque lo hacía a ritmo febril y a toda la velocidad que me era posible, iba por menos de la mitad de la planilla. Justo cuando estaba a punto de lanzar un sofá contra la pantalla de la computadora, apareció mi cuñada con cara de pánico y me preguntó qué me pasaba. Le respondí con todas las groserías que me sé, más algunas nuevas que se me ocurrieron en ese instante, mientras señalaba con el dedo a la computadora. “Cálmate, yo te ayudo”, dijo con tono de maestra zen.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Acercó una silla, apaciblemente se colocó a mi lado y reiniciamos la yincana ahora a cuatro manos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Respondimos a velocidad de vértigo absolutamente todas las decenas de preguntas insólitas; incluso superamos las cuestiones sobre si usted cuando se sacaba los mocos de chiquito era un purista y los dejaba tal cual, tenía tendencias escultóricas (los convertía en bolitas o los aplanaba en barritas como de plastilina) o se inclinaba más bien por la gastronomía. También completamos la parte que exigía respuestas sobre las últimas 5 entradas en las que el solicitante pisó territorio estadounidense, con fechas de ingreso y tiempo exacto de cada una de las estadías. Y estábamos a punto de lograrlo cuando en eso apareció en pantalla una prueba inesperada, aún más difícil que subir al Ávila con una cuchara entre los dientes sosteniendo un huevo sin que se caiga: “Have you ever been ten printed?” a lo que ambos no tuvimos otra opción que responder a&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;coro: “¡¿Pero qué coño de la puta madre es esa mierda, no joda?!”. Porque, claro, si te pones en ese momento a buscar un diccionario o a pedirle al deplorable traductor de Google que te dé señas para saber qué significa eso de haber sido alguna vez “ten printed” te jodiste, se acabó el tiempo, aparece el alcalde de Albertschachthauser (que es idéntico a Freddy Bernal pero bávaro) y se lleva tu premio a su casa. Yo hasta me puse a pensar frenéticamente en cuándo tuve alguna vez el número 10 impreso en alguna parte, porque en el equipo de futbolito del colegio yo fui el número 10 (pero luego me acordé que se lo cambié a Diego Melchert, a quien le había tocado el 8 que a mí me gustaba más… así que el que estaba jodido era Diego, el pobre, viviendo hoy en los Estados Unidos y con unos morochos de 3 años). Mientras averiguábamos –con el corazón puesto sobre la mesa al lado de un florero- que “ten printed” significaba que alguna vez has sido detenido por la policía norteamericana y te han tomado las huellas dactilares de los diez dedos (quién sabe si de los pies) se nos fulminaron los 20 minutos y entonces, a cuatro manos esta vez, nos dispusimos a lanzarle el sofá a la computadora. Justo cuando estábamos en la cuenta regresiva para encajar el sofá contra la pantalla apareció mi esposa en escena, colocó al sofá de nuevo en su sitio y nos dijo: “Calma… yo me encargo”. A lo que respondimos con una carcajada de puro sarcasmo y frustración concentrada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi esposa se dio cuenta de un detalle desapercibido hasta entonces en las anteriores 20 oportunidades en las que habíamos intentado, por lo menos, llegar a la final del Telematch. Al principio de la yincana americana hay un código alfanumérico que debes anotar, si el tiempo para llenar la planilla te resulta insuficiente introduces ese código y la página queda guardada para que puedas continuar a partir de ese punto sin tener que reiniciar toda la competencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Claro, eso lo hacía todo más viable, más humano… pero definitivamente mucho menos divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Logramos entonces, esta vez a 6 manos y con el comodín bajo la manga, completar la planilla.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Tuve que jurar, por supuesto, que jamás había sido arrestado, que no tenía intenciones de participar en grupos guerrilleros ni terroristas en territorio estadounidense, que tampoco estaba dispuesto a viajar a los Estados Unidos para violar a leyes y/o personas. Y que no, no quería tampoco –o no lo tengo planeado, lo juro- asesinar a nadie ni cortarlo en pedacitos para dejarlo enterrado dentro de una bolsa negra en las arenas de las playas de Florida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Envié la planilla con un movimiento glorioso y eufórico de dedo haciendo clic sobre el botón correspondiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi cita fue aprobada y se me envió un mail con las instrucciones para poder participar en las pruebas 2 y 3 de la yincana americana. La 2: ir a poner mis huellas dactilares en un sitio. La 3: ir a la entrevista con los agentes de la embajada en un lugar que queda a 8 cuadras del primer lugar. El detalle: ambas citas están programadas exactamente para el mismo día y a la misma hora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tengo un mes para practicar el don de la ubicuidad. Un mes justo para aprender a desdoblarme, para cultivar las artes del hombre par y así estar en dos lugares distintos simultáneamente. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Ya lo tenemos decidido, el primer José Urriola (que creo ser yo) irá a poner las huellas dactilares mientras el otro José Urriola me está representando magníficamente (mucho mejor que yo) 8 cuadras más allá. Les juro que si lo logro me lanzaré (bueno, uno de los dos se lanzará, y me imagino que será él) a la candidatura por la alcaldía de Zwochau Grabschutz. Y esta vez haremos morder el polvo a esos miserables de Albertschachthauser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-8069952524903302436?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/8069952524903302436/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=8069952524903302436' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8069952524903302436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/8069952524903302436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/la-yincana-americana.html' title='La yincana americana'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-3av4M6JNWaw/TfDpK-V8pzI/AAAAAAAAA2s/ZByp4FuQudg/s72-c/telematch%2B%25281%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-3438113259506274170</id><published>2011-06-02T11:41:00.001-04:30</published><updated>2011-06-02T11:43:23.628-04:30</updated><title type='text'>Autómatas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-g8z9C1fTpLM/Tee2hEjbvQI/AAAAAAAAA2g/JHKL-AKmZ0k/s1600/automata.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-g8z9C1fTpLM/Tee2hEjbvQI/AAAAAAAAA2g/JHKL-AKmZ0k/s400/automata.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5613656139814911234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Asegura Patrick J. Gyger en su introducción a “El rival de Prometeo, Vida de autómatas ilustres” que durante los siglos XVII y XVIII la filosofía y la tecnología se hermanaron en una armonía sin parangón. Se popularizó entonces la idea de que Dios era sinónimo del Gran Relojero y que el cuerpo humano no era otra cosa que un inmenso reloj: El hombre máquina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En este contexto de Artes imbricadas con las Ciencias (cosa tan tristemente infrecuente en nuestros tiempos digitales) apareció en 1738 el flautista de Jaques de Vaucanson que tocaba varias tonadas en su flauta traversa como si se tratara de un músico profesional. Un mágico engranaje de poleas, válvulas y pesas que reproducía el mecanismo de pulmones, laringe, labios, lengua y dedos y que era capaz de “hacer música”. Un año más tarde el mismo Vaucanson fascinaría al mundo con un segundo autómata: “un pato artificial de cobre dorado que puede beber, comer, graznar, chapotear, digerir y defecar de la misma manera en que lo haría un pato vivo”. Al pato de Vaucanson, inclusive, se le podía dar un grano de maíz en el pico, que agradecía con frenético aleteo, se lo tragaba y al cabo de unas vueltas lo expulsaba, ya procesado y convertido en material fecal, por el agujero posterior ubicado bajo su cola. Por cierto que Vaucanson hizo trampa y nunca lo explicó, años más tarde se descubrió que el maíz caía realmente en un compartimiento secreto y eso activaba un sistema que abría otro compartimiento donde se liberaban las supuestas “heces” del pato; pero quién duda que en todo acto mágico siempre hay un truco secreto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Son famosos también autómatas como el jugador de ajedrez de Von Kelpem (capaz de ganarle la partida a jugadores insignes en 1769) y el androide escritor de Pierre y Henri-Louis Jaquet-Droz el cual, entre otras &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;frases que escribe incluye la de “Pienso, luego existo”. Eso fue en la década de 1770 y el robot sigue escribiendo hoy día en un museo de Suiza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El escritor de ciencia ficción Philip K. Dick (quien al final de sus días aseguró no ser humano) sostuvo en una oportunidad: “Algún día un ser humano podrá despedazar a un robot salido directamente de una fábrica de General Electric y, para su enorme sorpresa, lo verá llorar y sangrar. Y el robot moribundo podrá a su vez despedazar al hombre y, también para su gran sorpresa, verá un humillo gris que sale de la bomba eléctrica que anida allí donde por sentido común debería estar el corazón del hombre. Será sin duda un gran momento de verdad para ambos”. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Valga una mención al hecho de que Philip K. Dick murió en 1982 y no tuvo la suerte de conocer al androide que en el año 2005 le construyó en su honor, imagen y semejanza la Hanson Robotics.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La literatura de los últimos siglos está plagada de estos modernos prometeos (o rivales de Prometeo) que se toman la licencia de dar vida a criaturas a partir de la mecánica y de la manipulación de los relojes de la exitencia. Por lo general, ya lo sabemos, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;los Frankensteins acaban por rebelarse y hacer justicia divina, porque el pecado de la soberbia, ese empecinamiento por robar el fuego de los dioses para dárselo a la criatura creada, debe ser castigado en las propias manos de la creación. Pero lo que resulta especialmente fascinante en estas historias de Autómatas y Rivales de Prometeo es que el creador siempre acaba enamorándose de su obra. Y esa fascinación entre creador y criatura se fundamenta en un juego de semejanzas y diferencias. Nos enamoramos de nuestra creación porque se asemeja a nosotros, pero al mismo tiempo reconocemos en ella una diferencia: no es exactamente igual a nosotros ni tampoco es idéntica a esa imagen mental que teníamos de ella a la hora de concebirla. Dicen algunos teóricos que lo que nos gusta es que se nos parezcan pero lo que verdaderamente nos embruja y nos hace perder la cabeza son las diferencias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Miro entonces al mundo que nos ha tocado, tan olvidado de esas posibilidades de hermandad entre ciencias y artes para producir magia; este planeta sin autómatas (o al menos no los autómatas que nos fascinaron y que nos prometían) y pienso que los autómatas sí que existen, lo que pasa es que son otros y son distintos. El futuro que llegó no es el que esperábamos y los autómatas no pudieron escapar a esta realidad que nos hizo habitantes de otra distopía, distinta a la que concibieron los autores de la ciencia ficción. El Prometeo Contemporáneo crea avatares a diario, se los construye para jugar en videojuegos, en juegos de rol o para forjarse una presencia en Second Life; pero sobre todo hace una sobreconstrucción de sí mismo en sus perfiles del Facebook. Se arma y proyecta hacia fuera una criatura virtual más interesante que sí mismo, más sonriente, más exitoso, más trágico, más cool. El novísimo Prometeo es también una nueva versión de Narciso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Narciso, entonces, vuelve a asomarse en su reflejo pero esta vez no se fascina con su propia belleza, se enamora del reflejo en sí. Distorsionado, turbio, confuso, exagerado, tan parecido y tan diferente a la vez. El nuevo Narciso hipermoderno se apasiona con eso que no es él mismo pero que se le parece… con la diferencia de que es aún mejor. Del otro lado de la pantalla se asoma su avatar, ése que, como en el juego del escondite, está destinado a librar por él. Y su criatura le sonríe, con una sonrisa que rara vez tiene ya Narciso en este lado de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-3438113259506274170?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/3438113259506274170/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=3438113259506274170' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/3438113259506274170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/3438113259506274170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/06/automatas.html' title='Autómatas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-g8z9C1fTpLM/Tee2hEjbvQI/AAAAAAAAA2g/JHKL-AKmZ0k/s72-c/automata.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6757910043183048603</id><published>2011-05-27T19:06:00.001-04:30</published><updated>2011-05-27T19:08:02.931-04:30</updated><title type='text'>Metrocircus</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-b4ei7-szbIY/TeA1x9JhqnI/AAAAAAAAA2Y/yRVxB0J00aY/s1600/metro%2Bmexico%2Bdf.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-b4ei7-szbIY/TeA1x9JhqnI/AAAAAAAAA2Y/yRVxB0J00aY/s400/metro%2Bmexico%2Bdf.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5611544268048018034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me gusta viajar en metro. Lo asumo. Lo prefiero mil veces &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;a un &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;taxi y –ni se diga- al autobús. Imagino que será porque se me parece un montón a ir en tren. Es el tren de quienes no tenemos (no tuvimos) un tren para viajar, lo que nos condena a la guillotina de la carretera o al purgatorio de los aeropuertos. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y la verdad es que no puedo dejar de visitar el metro en las ciudades que visito y sé que tienen uno. El metro es la otra ciudad, la ciudad que habita en las entrañas de la que se mueve en la superficie. A veces el subterráneo es una especie de fantasía colectiva, una metáfora de la ciudad posible, la que no fue; otras veces es, literalmente, un descenso a los infiernos. Tuve un profesor de cine que me convenció de que los metros no podían utilizarse gratuitamente en ninguna película, fuera de ficción o documental, porque el metro siempre debería simbolizar un lugar metafórico para que ocurra el viaje por el inframundo. “No pongas jamás a un personaje a viajar en metro si ese viaje no implica una transformación, un viaje interior que se hace sobre todo hacia dentro &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;y del que el protagonista nunca saldrá igual a como entró”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El metro es la carretera que se recorre en el territorio de las sombras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Sin embargo, hay metros esplendorosos. El de Caracas es uno de los más bonitos y más limpios en los que haya estado jamás. O al menos lo fue, era una suerte de proyección bajo tierra de la Venezuela posible. Pero aseguran sus usuarios frecuentes que se ha convertido también en un descenso a los infiernos. Y sí, las últimas veces que estuve allí me pareció que no exageraban. No tanto. Dicen algunos que el metro de Moscú es una mezcla de teatro de la ópera con museo; pero allí no he estado y el cuento es viejo. Me han dicho también que en el de Tokio hay unos personajes de guantes blancos que te ayudan con cordiales empujones a embutirte en el vagón durante las horas pico. El metro de Chicago me pareció abominable, la cara oculta, violenta y maloliente que se esconde bajo una ciudad con epidermis de ensueño. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;El metro de Barcelona es un espacio para la lectura y para el silencio. El de Buenos Aires aúlla, tiene un sonido como de fantasmas (¿el de sus suicidas?) que se cuela por las ventanillas abiertas. Los metros de Bilbao y Lisboa tienen andenes que te hacen recordar a aquella canción de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota: “el futuro llegó hace rato, llegó como vos no lo esperabas, pero el futuro ya llegó”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Hay metros que son un circo o una feria. En el de París vi a un titiritero que montaba su teatrino al fondo del vagón y daba un espectáculo a escala que daban ganas de ir &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;abrazar a ese loco que se escondía tras la tela negra y decirle: “pana, qué belleza, gracias”. Y en ese metro, como en el de Nueva York, hay músicos en las estaciones y en los vagones &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;que le hacen a uno preguntarse cómo es posible que estén condenados a tanta subterraneidad mientras allá arriba proliferan la mediocridad y el mal gusto. El metro es el lugar donde uno también se plantea cosas que en la superficie casi nunca salen tan fácil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El metro de México tiene ruedas, ruedas de caucho, como de camioncito. Y en el metro de México la gente come, bebe, vende y compra absolutamente de todo. Es un espejo del centro de la ciudad que ofrece un reflejo idéntico al del mundo exterior, si acaso un poco menos luminoso. En el metro de Ciudad de México se habla poco y pasito;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y nadie anda a las carreras, el que está apurado camina más rápido y va sorteando a los demás como un futbolista que dribla conos durante una práctica. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;En el interior de sus vagones no se lee ni se habla mucho, algunos duermen, casi todos miran al vacío o al suelo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Una vez, no sé si sentirme afortunado o lamentarme por mi desdicha (se me acusa de mitómano por este cuento sin testigos), un tipo entró al vagón con un saco de tela negra a cuestas, se quitó la camisa a pocos metros de mí (y yo dije: “ay, coño de la madre…”) y decidió desplegar la tela negra sobre el pedazo de suelo libre entre los asientos y los pies de los viajeros. Dentro del saco no había otra cosa que pedazos de vidrio, fragmentos de botellas de refresco, eso eran. El tipo descamisado se zambulló entre los vidrios y se ha lanzado un show de faquir en mitad de aquel vagón. Una cosa apoteósica, daban ganas de hacer la ola. Yo le di diez pesos y por primera vez vi en mi vida sentí a un vagón entero vibrar de la emoción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Y una vez entró un joven con una pelota y nos quiso ofrecer un espectáculo de dominio del balón. No era exactamente un Messi, le faltaban varios meses de práctica, hay que reconocerlo, así que la pelota, a la cuarta vez de rebotar contra su empeine, se fue directo hacia la cabeza de un señor con lentes que la atrapó en el aire y sin decir una palabra hizo el gesto de lanzarla por la ventanilla abierta (porque este metro también es de los que se viaja con las ventanas abajo). El joven se bajó, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;cabizbundo y meditabajo&lt;/i&gt;, con su pelota en la siguiente estación. Seguro estará practicando en casa… o tal vez ya decidió que vender chicles es menos riesgoso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Ayer al mediodía viajaba en el metro y entre las estaciones de Constituyentes y Auditorio me pasó algo que es lo que me impulsa a escribir estas líneas. Subió al vagón un vendedor ambulante con un helicóptero en mano, uno pequeñito, como de 15 centímetros, de esos que tienen una base donde se tira de una cuerda y entonces las aspas se mueven y el aparatito levanta vuelo. Y entonces el vendedor se lanzó su discurso aprendido de memoria: “El helicóptero volador, la sensación de los niños, la última novedad, el juguete que causa furor, alcanza hasta 10 metros de altura, a tan solo 20 pesos, 20 pesos vale, 20 pesos le cuesta”. Y en eso, un jodedor de los que nunca falta, le dijo: “No manches, güey, cómo que 10 metros de altura, a ver, que lo quiero ver volar al pinche helicóptero”. Y el vendedor se lo entregó en la mano y le hizo gesto con el mentón como &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;diciéndole, mátese usted mismo, pruébelo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Entonces el jodedor colocó al helicópterito sobre la base y le dio un tirón de antología a la cuerda y el juguete salió volando, durísimo, directo y sin escalas hacia la ventana abierta. Y se perdió en la oscuridad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Todo el mundo puso cara de póquer y miró al infinito (incluyéndome). El vendedor repitió: “20 pesos le vale, 20 pesos le cuesta”. Y el jodedor, claro, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;tuvo que pagar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Anoche, confesaré, me quedé profundamente preocupado por ese helicóptero que ahora viaja por los túneles y las galerías del metro, volando para siempre en las sombras del inframundo. El pobre, el primero de su especie, el único helicóptero jamás cuyo destino ha sido flotar en los territorios del subterráneo donde se supone que ningún helicóptero tendría cabida. Qué angustiado que debe estar, en medio de esa oscuridad y esperando esquivar el próximo tren que ya se le viene encima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6757910043183048603?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6757910043183048603/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6757910043183048603' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6757910043183048603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6757910043183048603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/05/metrocircus.html' title='Metrocircus'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-b4ei7-szbIY/TeA1x9JhqnI/AAAAAAAAA2Y/yRVxB0J00aY/s72-c/metro%2Bmexico%2Bdf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-2546284746286693249</id><published>2011-05-16T17:29:00.005-04:30</published><updated>2011-05-17T08:22:40.678-04:30</updated><title type='text'>El don de dar direcciones.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-zD_quPCfC70/TdGfPPol1wI/AAAAAAAAA14/m628wJKyXrE/s1600/Caracas%2By%2Bel%2BAvila.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 277px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-zD_quPCfC70/TdGfPPol1wI/AAAAAAAAA14/m628wJKyXrE/s400/Caracas%2By%2Bel%2BAvila.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5607438095296616194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los caraqueños tenemos un sentido de la orientación peculiarísimo cuyo epicentro y grandísimo punto de referencia es El Ávila. Si quieres que alguien camine hacia el Norte, le dices: “subes hacia el Ávila” y si quieres que se enrumbe hacia el Sur: “caminas en la dirección en la que te alejas del Ávila”. Si te interesa que el perdido coja sentido hacia el Este, le dices: “párate enfrente del Ávila y coges hacia tu derecha” y lo mismo si quieres que vaya hacia el Oeste: “¿Ubicaste ya al Ávila? Bueno, pues ahora coges hacia tu izquierda”. Si uno llega a decir cosas como “dirígete hacia el Poniente” las respuestas más probables son dos: “¿Qué carajos es eso?” o “¿Pero tú eres medio marico?”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El Ávila es la brújula natural, grandotota e indicando siempre al Norte, que le ha regalado la providencia a los caraqueños en una ciudad que no la entiende ni Dios y donde el diablo será incapaz de volver al sitio donde perdió las cholas. Y estoy seguro que los primeros colonizadores caraqueños de los mundos de ultraespacio lo primero que harán es buscar sus taladros subatómicos y tallar en el horizonte un cerro idéntico al Ávila para sentirse en casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Sin El Ávila le falta algo a todas las ciudades del universo. Son bonitas pero están incompletas. “Esta ciudad es encantadora, pero yo le pondría al Ávila más o menos por aquí”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Los caraqueños sabemos en qué momento hemos dejado de ser jóvenes cuando nos cambia el punto de vista. Allí también El Ávila nos sirve de aguja para marcarnos el ecuador entre la juventud y la adultez. Hay una etapa de la vida en la que estás habituado a mirar a Caracas desde arriba, en picado, montado sobre un peñasco o en un mirador de la montaña a centenares de metros por encima de la Cota Mil; pero cuando el almanaque empieza a pasarte factura te acostumbras a mirar al Ávila en contrapicado, desde la comodidad del suelo, allá abajo, y entonces el sedentarismo te permite llegar a conclusiones como las de mi viejo que aseguraba que a lo largo del día El Ávila tenía 17 colores distintos (y los tenía anotados en una libreta, con nombre y apellido a los diecisiete).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Caracas sin El Ávila sería una ciudad de playa, una prolongación de La Guaira al infinito, una cosa como Río de Janeiro o Barcelona pero versión Caribe. Imaginen ustedes las dimensiones de ese bochinche. Sería del tamaño del Ávila pero multiplicado por cien. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Pero yo estoy yéndome al carajo y estoy dando más vueltas que un perdido; yo no venía a hablar del Ávila, yo quería hablar del don extrañísimo de quienes saben dar direcciones. Y dar direcciones en una ciudad donde las direcciones se construyen con cosas como: “Tú subes por la principal de Los Dos Caminos, te vas&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;encontrar con un muro de piedra que tiene una hiedra, ahí doblas a la derecha, pasas el kiosco y luego la primera coges pa´arriba, te encuentras una garita y ahí le dices al vigilante que vas a la calle Los Ocumitos, quinta los Herrarogas (sí, que aquí somos los Herrera Quiroga), y ahí él te explica cómo llegar porque es medio complicado y si te digo por aquí te vas a perder”, eso es indescifrable para alguien que viene de un mundo donde se distinguen las calles de las avenidas y de las carreras y donde todo está debidamente numerado de forma progresiva con los números pares de un lado y los impares del otro. Así que sin el Ávila todos acabaríamos metidos hasta las rodillas en el mar y en ese momento es cuando nos dignamos a llamar: “pana, yo creo que estoy perdido”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En una ocasión, un momento de esos que te marca la infancia y nunca entiendes por qué, necesitábamos que la mamá de un amigo nos fuera a buscar en una casa en Los Ruices para llevarnos hasta La Trinidad. Y la explicación que le dio el hijo a la pobre madre estaba llena de referencias al estilo de: “donde hace un poco de años había un carrito de perros calientes pero que ya que no está” o “donde siempre cortan la grama en ese jardín que es muy bonito” o “cuando nosotros vinimos hace seis horas había un Fiat rojo estacionado en toda la esquina”. Y lo insólito es que la señora a los 10 minutos estaba tocando la corneta afuera; como si toda esa madeja de despropósitos que le había enumerado su retoño al teléfono fueran todas las señas necesarias para llegar a buen destino. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Así somos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mis amigos insisten –y yo de bolsa les sigo haciendo caso- en que sea yo siempre el encargado de explicarle al perdido cómo tiene que llegar. Me temo que alguna fuerza burlona y suprahumana les ha convencido de que soy yo el que tiene que salirse de la fiesta, abandonar el concierto, perderse la mitad de la película porque “fulano, pobrecito, no sabe cómo llegar”. Y, finalmente, cuando el perdido se digna a aparecer no es extraño que me recrimine: “No me traje la cinta métrica, Jose, cómo quieres que sepa cuánto es &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;a veinte metros de la tarima&lt;/i&gt;”, o incluso “pero me hubieras dicho que estabas al lado del gordo de la cachucha roja”, o “chamo, pero era más fácil que me hubieras ido a buscar al lado del arbolito” (y señala con el dedo en dirección a un camino donde hay cuarenta). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La última vez que me aplicaron la de “Jose… la pobre fulana tiene rato perdida, por qué no la vas a buscar” les dije: “Sí, voy a buscarla y ya vuelvo”. Y me calé mi concierto solito, en la última orilla, y cuando sonó el acorde final me fui a mi casa sin buscar nunca a nadie. Por cierto que nadie me llamó para preguntar si me había perdido pero sí me dijeron, al día siguiente, “Te perdiste la fiesta en casa de Elia que hicimos justo después del concierto, estuvo buenísima”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Bueno, dejo el desvarío y sin más vueltas voy al grano. Ayer cumplió un año Gustavo Cerati desde que se nos fue para dar su personalísima vuelta por el universo. Y yo me pregunto si habrá alguien en este mundo que le sepa dar la dirección al pana para que regrese a casa, alguien que le sepa decir: “Gustavo, ubícate de frente al Ávila y ahora camina hacia abajo”; porque se me ocurre que Cerati ahora mismo estará cantando: “no es que estamos demasiado lejos, es que ya no sé volver”. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Yo les prometo que, si alguien se encarga de explicarle a Gustavo las señas, yo me pasaré todo el concierto buscando a los perdidos, perdiéndome con gusto toda la fiesta sin chistar, incluso cuando el loco se asome sobre la tarima después de tanto y diga gloriosamente: “Hola, Caracas… ¿me extraniaron?”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-zfO4WDDppuQ/TdGfaRONcZI/AAAAAAAAA2A/kjDlzFioV4g/s1600/21434_cerati71.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-zfO4WDDppuQ/TdGfaRONcZI/AAAAAAAAA2A/kjDlzFioV4g/s400/21434_cerati71.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5607438284701397394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-2546284746286693249?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/2546284746286693249/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=2546284746286693249' title='22 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2546284746286693249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2546284746286693249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/05/el-don-de-dar-direcciones.html' title='El don de dar direcciones.'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-zD_quPCfC70/TdGfPPol1wI/AAAAAAAAA14/m628wJKyXrE/s72-c/Caracas%2By%2Bel%2BAvila.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6464350096365216489</id><published>2011-05-09T16:24:00.004-04:30</published><updated>2011-05-09T16:26:28.578-04:30</updated><title type='text'>La salud de los enfermos (y la señal de los perdidos)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-PPQWEO8QSKs/TchUnDD-wuI/AAAAAAAAA1o/v9DKnV7sovA/s1600/cortazar_hole.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 292px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-PPQWEO8QSKs/TchUnDD-wuI/AAAAAAAAA1o/v9DKnV7sovA/s400/cortazar_hole.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5604822766076216034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ricardo Piglia comentaba en su visita a Caracas, hace unos tres años, que las lecturas que nos han marcado la vida no son sólo aquellas que recordamos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;per se&lt;/i&gt;, sino que también nos vienen asociadas en la memoria con un conjunto de recuerdos del contexto del momento en que las leíamos. Recordamos, sí, lo leído y cómo nos hacía sentir esa lectura, pero también recordamos la escena de dónde leíamos, qué nos pasaba en ese momento (más allá de los límites del libro), qué música escuchábamos, a quien frecuentábamos. Nos acordamos, en fin, no solo de la lectura que nos marcó, sino que tenemos una visión, una escena casi palpable, desde afuera de nosotros mismos. Somos a veces capaces de recordarnos en el acto de la lectura, como si la película –muy rara vez- fuéramos capaces de filmarla desde afuera, no con cámara subjetiva sino una cámara colocada fuera del encuadre con el que solemos percibir el mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tengo, sin embargo, una memoria de lectura que no tiene que ver con el momento en que leí. Una memoria de lectura que, más que muchos libros que me dejaron huella, contribuyó a ponerme aquí frente a esta máquina a intentar contar lo que pasó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Resulta que los 18 tuve la alucinada convicción (azuzada por los orientadores vocacionales de la escuela donde me gradué de bachiller y también por mi propio padre) de que quería ser ingeniero. Así que presenté el examen de admisión de la UCAB para convertirme en estudiante de Ingeniera Industrial. Y así pasé todo un año convenciéndome –a pesar de todo: de los maestros, de las notas y, sobre todo, a pesar de mí mismo- estudiando cosas insólitas como análisis matemático (el I, repetido dos veces), geometría descriptiva (I y II), dos químicas, un dibujo técnico (debo tener el registro mundial de la peor calificación obtenida jamás en la materia) y dos lógicas (con las que intenté lidiar con toda mi ilógica posible). Cuando cumplí 19 de lo que estaba convencido era de mi absoluta, rotunda e incuestionable brutalidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me saqué, durante aquel año de espanto, en la escala del 20: varios 02, un 03 gordísimo (acompañado por una nota en tinta roja que decía: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;llega a los resultados siguiendo un procedimiento totalmente incorrecto&lt;/i&gt;), un par de 05 (que les juro que para mí, justo al salir de los exámenes, no bajaban del 15 porque “había salido buenísimo”) y algunos onces y treces mediocrísimos pero que me permitieron inscribirme en&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;el próximo semestre de inmolación industrial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El último día de clases salí de la universidad en mi Chevette plateado matrículas XLH 281 y en el tráfico inmisericorde (tan inmisericorde como mis profesores de análisis matemático y geometría descriptiva) que me atrapó desde la recta de Montalbán hasta la estatua de María Lionza cabalgando su danta (&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;cabalgar una danta&lt;/i&gt; es una belleza, por cierto) yo venía pensando en cómo demonios le iba a decir a mi papá que ni de vaina yo me inscribiría en el tercer semestre de ingeniería. Que estaba de acuerdo en que me desheredara, me quitara el apellido, que me dijera que en los Urriola los brutos y los cobardes estaban prohibidos. Lo aceptaba todo, excepto seguir empeñándome (sobre todo con los peñones con los que me estaba dando de cabezazos) en ser ingeniero. Que lo aceptara, yo quería estudiar letras o comunicación, pero yo no iba a ser ingeniero jamás (y si acaso lo iba a ser, garantizaba desde ya el derrumbamiento de todos los puentes en los que estuviera involucrado y la fusión de todas las máquinas con las que tuviera contacto de por vida).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Entonces levanté la mirada sobre el volante, miré la silueta del Ávila al fondo y exclamé en voz alta, con una especie de maullido que me salió desde el fondo del estómago comprimido en el formato de una ciruela pasa, “Dios mío, dame una señal”. Una señal que me dijera que era el momento para enfrentarse al vegetal y meterle una de las decepciones más estrepitosas de su vida. Y en eso el cassette que venía oyendo en el reproductor del carrito, seguramente con algo de Depeche Mode o The Smiths, llegó a su fin. Y pasó lo que siempre pasaba cuando la cinta llegaba a su fin en ese reproductor que sólo tenía un botón para expulsar la cinta o para adelantarla: se encendía la radio, la misma que no escuchaba jamás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La verdad yo estaba esperando una señal distinta: que se viera la luna roja, que surcara la bóveda celeste una estrella fugaz (a pesar de ser las 4 de la tarde), que se me apareciera el fantasma de mi abuelita en el puesto del copiloto, algo de eso. Pero no, lo que sonaba era la radio. Simplemente. La radio donde un tipo con acento argentino, erres arrastradas y voz cavernosa de fumador crónico recitaba algo desde la única bocina delantera del Chevette.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Algo que decía así:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;“–Ahora podrán descansar –dijo mamá–. Ya no les daremos más trabajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tío Roque iba a protestar, a decir algo, pero Carlos se le acercó y le apretó violentamente el hombro. Mamá se perdía poco a poco en una modorra, y era mejor no molestarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tres días después del entierro llegó la última carta de Alejandro, donde como siempre preguntaba por la salud de mamá y de tía Clelia. Rosa, que la había recibido, la abrió y empezó a leerla sin pensar, y cuando levantó la vista porque de golpe las lágrimas la cegaban, se dio cuenta de que mientras la leía había estado pensando en cómo habría que darle a Alejandro la noticia de la muerte de mamá.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El hombre tosió, sonaron los papeles que tenía en la mano. Hubo un silencio y luego la voz de la locutora de la Emisora Cultural de Caracas: “Acabamos de escuchar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La salud de los enfermos&lt;/i&gt; en la voz de su autor, el escritor Julio Cortázar”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Recordé entonces que ya había leído el cuento a los 15. Que papá me lo había marcado entre otros, con un asterisco en el índice, en su libro con los cuentos completos de Cortázar que él mismo había forrado con papel marrón (imitación de madera con la que se forraban los cuadernos de 5to grado). Recordé que el cuento no me había gustado especialmente; no era para nada de mis favoritos, que me quedaba más bien con La señorita Cora, con Omnibús, con Una Flor Amarilla, con Cartas a una señorita en París, con Axolotl o con la Noche bocarriba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Pero yo había pedido una señal para saber qué hacer con mi vida y La salud de los enfermos me había dado la bengala para perdidos que estaba necesitando para armarme de valor y hablar con papá. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Llegué a casa y se lo solté todo. Papá se acomodó los lentes sobre la nariz y me dijo: “Estudiar una carrera que a uno no le gusta es como estar casado con una mujer a la que uno no quiere”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Nunca más he vuelto a leer ese cuento de Cortázar. Imagino que aparecerá él solito la próxima vez que necesite una señal que me saque del hoyo para lanzarme dentro de otro nuevo. Y la verdad, pensando en lo que decía Piglia, no quiero que ninguna memoria de lector me suplante ésta que me regaló la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;iframe width="525" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/PMWonO8jsdU" frameborder="0" allowfullscreen=""&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;No conseguí “La salud de los enfermos”, pero aquí les dejo “Me caigo y me levanto” en la voz de Julio Cortázar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6464350096365216489?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6464350096365216489/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6464350096365216489' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6464350096365216489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6464350096365216489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/05/la-salud-de-los-enfermos-y-la-senal-de.html' title='La salud de los enfermos (y la señal de los perdidos)'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PPQWEO8QSKs/TchUnDD-wuI/AAAAAAAAA1o/v9DKnV7sovA/s72-c/cortazar_hole.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4650102114322594574</id><published>2011-04-25T16:40:00.003-04:30</published><updated>2011-04-25T16:42:23.501-04:30</updated><title type='text'>CardioCicatriz</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cOUlvHh5_Jw/TbXjaWf8TTI/AAAAAAAAAyk/Qj4svmODOzw/s1600/Alejandra%2BMolina%2By%2BJoaqu%25C3%25ADn%2BJord%25C3%25A1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 158px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-cOUlvHh5_Jw/TbXjaWf8TTI/AAAAAAAAAyk/Qj4svmODOzw/s400/Alejandra%2BMolina%2By%2BJoaqu%25C3%25ADn%2BJord%25C3%25A1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599631753560739122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Alejandra Molina con Joaquín Jordá, en su piso del Raval.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La voz de Joaquín Jordá sonó ronca, aún más cavernosa que nunca, por la bocina del intercomunicador de su edificio ubicado en la Carrer de la Cera en el Raval. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— Adelante…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Alejandra se apresuró en tomar la delantera con una convicción que nos dejó claro que ella sabía exactamente dónde quedaba la puerta del piso de ese oso polar encerrado en el cuerpo de un hombre que era el cineasta Joaquín Jordá.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Subimos tres pisos por la escalera de madera cargando con la cámara, la maleta de las luces, el boom para el micrófono, el monitor, nuestros propios morrales, hasta que llegamos arriba resoplando y sudando. Alejandra se hincó sobre la punta de sus pequeños pies, ganó los centímetros que le hacían falta para llegar hasta la mirilla y se asomó por la parte exterior&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;del ojo mágico incrustado en la puerta de madera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— Aquí no es —sentenció. Giró como una pequeña bailarina sobre su propio eje y nos pasó por delante dejando su estelita rumbo a la escalera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;A cargar con todo otra vez, seguro que era en el piso 1 o en el 2. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mientras maniobraba con los cinco bolsos que me tocaban por la estrecha curva del descanso de la escalera se me ocurre preguntar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— ¿Cómo supiste que no era ahí, Alejandrita?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— Es que yo he estado antes en su casa… y no es tan oscuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;No hicimos “plop” como Condorito porque en eso se abrió la puerta del piso 3, donde supuestamente no era la casa de Jordá (ni tampoco tan oscuro) y el oso bramó sobre nuestras cabezas: “Joder, dónde vais, es aquí”. Y de nuevo, giro sobre nuestro eje y con todo hacia arriba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Jordá nos esperaba en la sala con una mesita donde tenía dispuestas empanadas de carne, queso y verduras, una botella de cava y un licor de serpiente (con la culebra, enorme como una boa tragavenados, enrollada dentro del frasco). Descorchó el vino espumante (en unos instantes llenos de pujidos y resoplidos que nos hizo temblar temiendo le diera un infarto), nos sirvió una copa a cada uno (la suya por la mitad, tenía prohibido beber por estricta orden médica) y acto seguido hizo el brindis más desconcertante en la historia de los brindis (tal vez sólo superado por aquel que hace el hijo en la fiesta aniversario de la boda de sus padres en esa puñalada hecha película llamada &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Festen&lt;/i&gt; de Thomas Vinterberg):&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— Yo quiero brindar porque lleguemos al final de esta película.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;— Claro que sí, Joaquín. Por supuesto que vamos a llegar — respondo con ingenuidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;—No. Porque en el camino podemos abandonar o nos podemos aburrir. Nadie está obligado a terminar nada aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Chocamos las copas en silencio. Comimos las empanadas. Jordá nos dijo que, aunque tenía claro que hoy era el inicio de rodaje, él no quería filmar nada. Que mejor conversáramos. Que habláramos de la vida, comiéramos y bebiéramos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Se sentó en su sillón y nos hizo gesto para que ocupáramos el sofá. Alejandra rompió el hielo, quizás porque siempre fue más cercana a Joaquín que nosotros, había entre ellos esa magia inexplicable y diáfana que sólo se detona entre quienes se hacen amigos de verdad desde el principio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;—¿Hablamos de la vida? Vale, pues yo estoy tristísima hoy. Asuntos del corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Y el oso blanco se puso las dos manos sobre la barriga y soltó esta perla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;—Pues qué bueno. Porque el corazón siempre se las ingenia para cicatrizar y además, cuando está curado, se da vuelta y ofrece una cara que nunca ha sido herida. Y entonces ya está listo para enamorarse otra vez, como si fuera la primera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Bebimos el licor de serpiente y yo tuve una excusa perfecta para toser y que se me salieran las lágrimas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tuvo razón Joaquín, esa película no la terminamos. Él no pudo acabarla porque moriría un año más tarde. Yo porque soy un gallito de pelea, porque los Urriola lo único que tenemos es dignidad (como repetía el vegetal) y porque mi corazón ya cicatrizado había decidido por mí. En fin, porque el guión de mi película era el de otra película y estaba esperando para ser filmado en otra parte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Alejandra sí &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;que la terminó. Porque en ese cuerpo de metro y medio se encuentra una de las personas más fuertes y con más temple que haya parido este universo jamás. Se las ingenió para librar por ella, por Joaquín, por mí y por todos. Tuvo además el tino de escoger un título sublime que de seguro estará haciendo reír a Joaquín allá donde se encuentre: “&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogsandocs.com/?p=105"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;No tiene sentido… estar haciendo así, todo el rato, sin sentido&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;”. Ella hizo la película que yo no fui capaz de hacer y que, honestamente, tampoco seré capaz de ver.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Aquí tengo el DVD a mi lado, lo miro y me mira (una mirada retadora, la suya) mientras escribo estas líneas. Tengo temor, de decidirme a verlo, que se me abra un vórtice entre la memoria y el presente y ya no sea capaz de volver. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Además que ya no está Jordá para contarme cómo es el asunto con ese tipo de cicatriz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4650102114322594574?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4650102114322594574/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4650102114322594574' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4650102114322594574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4650102114322594574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/04/cardiocicatriz.html' title='CardioCicatriz'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-cOUlvHh5_Jw/TbXjaWf8TTI/AAAAAAAAAyk/Qj4svmODOzw/s72-c/Alejandra%2BMolina%2By%2BJoaqu%25C3%25ADn%2BJord%25C3%25A1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6990830546336284682</id><published>2011-04-19T10:41:00.003-04:30</published><updated>2011-04-19T10:43:27.627-04:30</updated><title type='text'>La suerte de los terrícolas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-u9Q3FLTfkbo/Ta2mTY0e_oI/AAAAAAAAAyU/VC174Qwf1U8/s1600/roswell_museum_display_new_prop.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-u9Q3FLTfkbo/Ta2mTY0e_oI/AAAAAAAAAyU/VC174Qwf1U8/s400/roswell_museum_display_new_prop.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5597312763901705858" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La &lt;a href="http://starviewerteam.org/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=11075%3Ael-radio-observatorio-astronomico-chino-esta-anunciando-que-monitoriza-una-senal-procedente-de-un-extrano-satelite-que-orbita-saturno&amp;amp;catid=60%3Alatest-newsFrank"&gt;noticia&lt;/a&gt; está aún por confirmarse, aunque algunos aseguran que se trata de un falso documental (esas películas de ficción que se disfrazan tan pero tan bien que uno jura que son extractos de la realidad misma); sin embargo, de ser cierta –algún día, tarde o temprano lo será- significaría un cambio de dimensiones copernicanas para la humanidad. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;El asunto resumido es que se dice que el Radio Observatorio Astronómico Chino anunció a principios del mes, a través de la &lt;span&gt; &lt;/span&gt;la Agencia de Noticias Xinhua de China (la agencia Oficial del Gobierno de la República Popular China) haber estado monitoreando durante 90 días una señal emitida por un satélite alienígena que orbita Saturno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Supuestamente esta señal en ondas de radio, que emite desde el espacio el satélite, está reproduciendo las cuatro bases del código genético A, G, U y C (cuyas combinaciones conforman el ADN); por lo que el descubrimiento parece ofrecer pruebas sobre el origen universal del código genético y la confirmación de existencia de inteligencia extraterrestre, todo en una misma evidencia. El 2x1 más grande en los últimos siglos, pues.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Más allá de la veracidad de la noticia (siendo honestos se parece sospechosamente al argumento de &lt;i&gt;Las fuentes del paraíso&lt;/i&gt;, la novela de ciencia ficción de Arthur C. Clarke que se desarrolla a partir del primer contacto de la humanidad con una sonda robótica espacial –la Starglider- que intercambia señales de radio con la humanidad con el fin de entendernos y, sobre todo, de explicarnos “la verdad”), son varias las reflexiones que a uno se le pueden venir a la cabeza: &lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;H.G. Wells nos habló una invasión de extraterrestres cuyo propósito era la aniquilación, el exterminio absoluto de la humanidad. Es quizás la visión que más ha explotado Hollywood, son unos tipos malísimos y poderosísimos que, afortunadamente para nosotros, no cuentan con los anticuerpos para contrarrestar los efectos de la gripe. Los microbios, virus y bacterias se encargarán de ellos, así que tranquilos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Spielberg, por su parte, se inclinó en &lt;i&gt;E.T. El extraterrestre&lt;/i&gt; por ofrecernos una versión más cándida y edulcorada. Son unos tipos chiquitos, pacíficos, cabezones y con dedos muy largos coronados en linternas rojas que lo único que quieren es volver a casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Para Brian W. Aldiss en su maravillosa &lt;i&gt;Los oscuros años luz&lt;/i&gt;, los seres del espacio son una especie de rinocerontes hechos de roca que simplemente defecan. Van dejando sus deposiciones fecales por todos lados y, hay un punto sublime en el que el gran jefe de la expedición humana –después de intentar infructuosamente todo tipo de comunicación con los extraterrestres- decide bajarse los pantalones e imitarlos (y los extraterrestres piensan: “pero qué gente más rara ésta”).&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;El contacto fracasa porque no hay fuerza humana ni sobrehumana que logre poner de acuerdo a ambas especies, dada la enorme diferencia el intercambio está signado por un abismo insalvable. Mejor dejar a cada loco con su tema y que cada quien siga por su cuenta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Fredric Brown en &lt;i&gt;Martians, Go Home&lt;/i&gt; (Marciano vete a casa) nos ofrece una de las opciones más perturbadoras y peculiares que podamos recordar: los marcianos son unos impresentables saboteadores. Lo que quieren es joder. Son unos tipos pequeños, malcomportados y translúcidos que se nos meten en la sopa, se nos acuestan en la cama, nos invaden no sólo el planeta sino también hasta el mínimo resquicio de intimidad. Al principio la humanidad se escandaliza (hay siempre un marciano sentado en el centro de la mesa familiar que se dedica a vomitar la comida o uno que se cuela a través de la pared de la habitación de los recién casados para arruinarles la noche de bodas) pero luego, como siempre pasa, terminamos por acostumbrarnos a todo y lo convertimos en parte de nuestra cotidianidad. La gente come aunque el marciano insista en hacer de fuente para la sopa, la gente hace el amor aunque haya un marciano saltando sobre el colchón. La invasión fracasa porque los marcianos se mueren ya no de gripe como con Wells, sino que se mueren del aburrimiento.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;En lo personal me resulta inevitable pensar en la situación venezolana sin recordar al &lt;i&gt;Martians, Go Home&lt;/i&gt;, lo que pasa es que los marcianos saboteadores que tenemos en casa todavía no desarrollan sus poderes para atravesar paredes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;El polaco, Stanislaw Lem, quizás el más filósofo de todos los escritores de ciencia ficción, proponía en cambio una vida extraterrestre que se mimetizaba absolutamente con las memorias y deseos del terrícola. “Soy lo que deseas que sea, soy a la vez tu miedo, tu pensamiento y tu redención”. La vida extraterrestre se confunde con el hogar, se mezcla con el recuerdo, es la mujer amada, son papá&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;y mamá que –a pesar de haber muerto hace tanto- me reciben otra vez en casa con comida caliente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Un juego similar al de Lem nos plantea Ray Bradbury (con sus propias armas y su verbo más diáfano) en ese entrañable final de sus Crónicas marcianas: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;“Llegaron al canal. Era largo y recto y fresco, y reflejaba la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;–Siempre quise ver un marciano –dijo Michael. – ¿Dónde están, papá? Me lo prometiste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;–Ahí están– dijo papá, sentando a Michael en el hombro y señalando las aguas del canal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Los marcianos estaban allí. Timothy se estremeció.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Los marcianos estaban allí, en el canal, reflejados en el agua: Timothy y Michael y Robert y papá y mamá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Los marcianos les devolvieron una larga, larga mirada silenciosa desde el agua ondulada…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Finalmente, la argentina Ana María Shúa, en &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.accionpropaganda.org/biblioteca/libros/S/Shua,%20Ana%20Maria%20-%20Octavio%20el%20invasor.pdf"&gt;Octavio, el invasor &lt;/a&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;(cuya lectura no tiene desperdicio) nos siembra una duda que mezcla en su justa proporción al vértigo y la ternura: quizás todos hemos sido extraterrestres invasores, lo que pasa es que lo hemos olvidado. El amor maternal nos va ablandando hasta que nos sentimos en casa. El calor del hogar y eso que llaman familia condena a la invasión al fracaso una vez más: &lt;i&gt;“Y por fin, llegó la palabra. La primera palabra, la utilizó con éxito para llamar a su lado a la mujer que estaba en la cocina, Octavio había dicho «Mamá» y ya era para entonces completamente humano, una vez más, la milenaria, la infinita invasión, había fracasado”.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;En fin, toda esta vuelta por el universo se podría resumir en dos inquietudes: ¿Cuáles extraterrestres finalmente nos habrán tocado? ¿Y serán acaso capaces de hacerlo mejor que nosotros?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6990830546336284682?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6990830546336284682/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6990830546336284682' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6990830546336284682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6990830546336284682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/04/la-suerte-de-los-terricolas.html' title='La suerte de los terrícolas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-u9Q3FLTfkbo/Ta2mTY0e_oI/AAAAAAAAAyU/VC174Qwf1U8/s72-c/roswell_museum_display_new_prop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4463733444775035814</id><published>2011-04-13T09:41:00.006-04:30</published><updated>2011-04-13T13:37:38.955-04:30</updated><title type='text'>Con Gilles en Barcelona</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-gbIAS_mmfOE/TaWveJm8BTI/AAAAAAAAAwk/vdrYShENLfM/s1600/Gilles%2Bpor%2BVasco%2BSzinetar.png" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-gbIAS_mmfOE/TaWveJm8BTI/AAAAAAAAAwk/vdrYShENLfM/s400/Gilles%2Bpor%2BVasco%2BSzinetar.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595071044587881778" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Gilles Lipovetzky en el espejo, por &lt;a href="http://vascoszinetar.blogspot.com/"&gt;Vasco Szinetar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="line-height: 115%; "&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right; line-height: 150%; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;i&gt;A Claire, quien me animó a escribir esta historia&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Hay historias que uno no cuenta, que varias veces en la vida regresan y te rondan como fantasmas, las tienes en la punta de la lengua o los dedos y un impulso enorme te nace de dentro y te pide contarlas; pero entonces siempre irrumpe algo superior, un frenazo que siempre resulta un miligramo más fuerte y que viaja en la dirección totalmente opuesta, una cosa que te dice justo antes de que te lances: mejor no, cállate, guárdatela para otro momento. Esta es una de esas historias que uno nunca cuenta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Y el cuento dice más o menos así: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;A principios del 2004, en una Barcelona invernal que nadie más recuerda tan fría ni tan gris, yo –de eso estoy seguro- era uno de los cinco tipos más tristes del mundo. Era ése, el cabizbajo con las manos en el bolsillo, que patea la latita al fondo del callejón. Para colmo de males (cuando uno está jodido hasta los perros lo mean, decía mi padre en los picos de la exasperación) no tenía ni un duro y nadie quería darme trabajo. Justo cuando estaba sopesando en la balanza si sería mejor morirse con una ingesta indiscriminada de antialérgicos o lanzándose contra las rocas de la playa de Nueva Marbella, me sonó el celular. Al otro lado de la línea, mi amigo Andrés Duque, que necesitaba un camarógrafo para cubrir un evento sobre revistas de modas y tendencias, que sería una semana de trabajo, que pagaría 50 euros al día y que además teníamos que ser los anfitriones de un tal Gilles Lipovetsky, “el filósofo francés de la moda” –aclaró Andrés-, quien venía de invitado y a quien había que pasearlo por la ciudad. Que el trabajo de cámara se pagaba, lo de pasear a Lipovetsky no. Comenzaríamos el lunes a las 10.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Antes de que Andrés terminara de plantear las condiciones del trabajo, le dije que sí. La verdad, estaba dispuesto a hacerlo por 5 euros, a pesar de que las revistas de moda y de tendencias no me interesan en lo absoluto y de que, para ser francos, no tenía mucha idea de quién era el tal Lipovetsky, acaso si me sonaba el nombre, y lejanamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Llegó el lunes y a eso de las 11 llegó Lipovetsky. Y aquí ha llegado el momento de confesarles algo que es la razón por la cual nunca cuento esta historia: yo nunca conocí a Lipovetsky, yo conocí a Gilles. Quizás porque la ignorancia es feliz y nos hace llegar lejos. Tal vez porque Gilles me consideró un humilde operador de una cámara de video a quien no se le podía ni debía aburrir con charlas sesudas. Quizás, me hace feliz pensar en eso, fue porque Gilles es un tipo de a pie, como todos, alguien que quiere pasársela bien y procura que quienes están a su lado también se lo pasen bien. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Me gustaría ser pretencioso y saberme vender mejor a mí mismo, esgrimir que el pensador francés y yo hicimos buenas migas porque teníamos ideas afines sobre la moda, que le di un par de datos buenos para que mejorara su teoría sobre el imperio de lo efímero, el culto a la frivolidad o las formas en que los sujetos contemporáneos nos apoderamos de los discursos del cine y la televisión y vivimos y contamos nuestras vidas como si fueran secuencias épicas de una película; pero no, la realidad es mucho más bruta y desencantada: Gilles y yo conectamos porque éramos un par de malcomportados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;A lo largo de esa semana desarrollamos un ritual; no podíamos llegar a un lugar sin que me dijera: ya encontré a la mía, la mesera rubia de la minifalda. Y yo le respondía: tú no has visto a morena estilo garota que está en la mesa de la izquierda al fondo. Y entonces yo miraba a la suya y él a la mía y comparábamos y, al final, uno de los dos cedía: joder, ganaste, la tuya está más buena. Logramos perfeccionar la técnica como para enseñarnos las candidatas, de un extremo al otro de la mesa, con un simple gesto de boca o un guiño de ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt; La última noche, la del cierre del festival, hicieron una fiesta en un lugar muy fashion y underground –en mi vida había visto a tantos modernos juntos- y a cada uno de los que participamos en el evento nos dieron un par de tickets para la consumición de tragos en la barra. Andrés, Gilles y yo gastamos los nuestros antes de que la fiesta comenzara y entonces en eso el francés dijo: no se muevan que luego nos perdemos, ya vuelvo. Y cuando volvió a los cinco minutos traía como 50 tickets de consumición encerrados en el puño, quién sabe sacados de dónde y cómo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Nos lanzamos en un sofá de terciopelo rojo a ver la fauna desde la talanquera y al poco rato Andrés ligó con un tipo que parecía holandés y que era el equivalente a Scarlett Johanson pero en hombre, así que se despidió con una sonrisa y nosotros le dimos nuestra bendición y lo vimos partir hasta que desaparecieron detrás de una cortina para ya no saber nunca más de ellos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Nos quedamos bebiendo y fumando en ese sofá –felizmente esa delirante ley en la que no se puede fumar en bares ni discotecas no estaba instaurada aún- y Gilles me hizo hablar de Venezuela, de separaciones, de reconciliaciones, de amores imposibles, de lo hermosas y abominables que eran a la vez -aunque por razones muy distintas- Caracas y Barcelona. Y yo le conté todo, también lo de lo de la duda de si echarle bolas a punta de antialérgicos o con las rocas de Nueva Marbella. Y Gilles me ponía enfrente otro gintonic y me encendía otro Marlboro rojo y me decía: tienes que dejar de beber y fumar porque te estás matando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;A eso de las 2 de la mañana cerraron la disco y nos echaron a la calle, pero Gilles se iba a las 8 para París y no quería acostarse a dormir, prefería irse directo, así que me preguntó si sabía de algún bar que estuviera abierto after hours y le dije que sí, que conocía un par en El Raval, y él dijo “yo invito, Yosé” (porque la J a la española sí que no se le daba). Y mientras atravesábamos el barrio gótico y las ramblas me empezó a hablar de las vidrieras y de la publicidad y de la gente que se pone cualquier cosa encima, cualquiera, incluso las que no le gustan, porque sienten que si no lo hacen se quedan por fuera. Y yo le dije que había algo que me confundía enormemente de Barcelona, una ciudad tan moderna, llena de modernos, con sus lugares de diseño, sus ropas de diseño, sus drogas de diseño y su fauna de diseño; donde te encontrabas a tantísima gente cuidadosamente despeinada y con la ropa meticulosamente arrugada, milimétricamente rotas las rodillas del pantalón, con sus anteojos de pasta y sus piercings y tatuajes diminutos que piden a gritos mírenme mientras se señalan con el dedo. Y debajo de todo eso, tú indagabas un poco, sólo un rasguño por debajo de la superficie, y resulta que les encantaba la música de David Bisbal, que sólo habían leído a Deepak Chopra y a Paulo Coelho y que las películas que veían eran sólo las que ganaban el Oscar. Es decir, uno estaba permanentemente metido en una película donde el audio no coincidía con el video. La vida se me estaba convirtiendo en un permanente fuera de sincronismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Bebimos cervezas en el London hasta las 4 y luego nos fuimos hasta las 6 a otro bar cuyo nombre no logro recordar pero que quedaba muy cerca del piso del cineasta Joaquín Jordá. A la salida nos fuimos atravesando El Raval hasta la Rambla y de allí hacia Paseo de Gracia, porque el hotel de Gilles estaba cerca de la Pedrera y mi piso de la calle Diputaciò unas pocas calle más allá. Justo en esa intersección donde se acaba la Rambla y se abre Plaza Catalunya Gilles gritó en medio de los amanecidos que a esas horas sonambuleaban hacia sus casas: ¡Mira, Yosé… esto es Barcelona!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;El dedo índice de Lipovetsky apuntaba a una valla publicitaria extrañísima, una especie de instalación colocada allí en la mitad de la Rambla: una especie de pecera en cuyo interior flotaba un traje para caballeros, como un flux Armani vacío, colgando de la nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Gilles me pidió que le tomara una foto al lado del traje colgante en la pecera, cosa que hice con la camarita del celular. Luego fui yo quien se puso al lado del flux de la pecera mientas Lipovetsky me fotografiaba con el mismo telefonito. Y allí mismo, al retomar la marcha, en ese aparato marca Alcatel, apunté el número de Gilles, su correo electrónico y su dirección en Francia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Cuando despedí a Gilles en la puerta de su hotel le prometí que le escribiría y lo llamaría algún día. Y cuando llegué a mi piso veinte minutos más tarde ya el telefonito Alcatel no estaba más conmigo. Se habrá lanzado, sin que lo notara, hacia el asfalto de la Gran Vía o se inmolaría en las cercanías de la Plaza Tetuán (a veces las cosas hacen eso para que se salve uno).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Nunca más supe de Gilles.  De Lipovetsky sí, a cada rato. Lo mando a leer a mis alumnos, lo veo en las librerías, leo sus artículos y entrevistas cada vez que se viaja -como rock star del pensamiento contemporáneo- a Buenos Aires, a México o a Bogotá, pero de Gilles no supe nunca más. A menudo recuerdo en silencio esa noche en la que bebimos juntos y caminamos juntos y le conté lo que a muchos amigos muy queridos jamás les he confesado. Recuerdo su grito en medio de la Rambla y las fotos de Barcelona que nunca vi.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;No me atrevo a preguntarle a Andrés ni a nadie por las señas de Gilles. Me niego, rotunda e infantilmente, me niego. Hay asuntos que son mejores dejarlos así, no sea cosa que uno se empeñe y fuerce el destino que prefirió perderse con el celular. Me daría una pena enorme arruinarme la memoria, que lo llame y Gilles ya no esté y en cambio me atienda Lipovetsky.&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%; font-size: 11pt; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: Verdana, sans-serif; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4463733444775035814?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4463733444775035814/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4463733444775035814' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4463733444775035814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4463733444775035814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/04/con-gilles-en-barcelona.html' title='Con Gilles en Barcelona'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-gbIAS_mmfOE/TaWveJm8BTI/AAAAAAAAAwk/vdrYShENLfM/s72-c/Gilles%2Bpor%2BVasco%2BSzinetar.png' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4448032341496563095</id><published>2011-04-06T09:11:00.005-04:30</published><updated>2011-04-06T11:09:03.271-04:30</updated><title type='text'>Un tal Philip K. Dick</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wzg_nixtAJs/TZxt2jsMvFI/AAAAAAAAAwM/fX0TYg-AX7E/s1600/Philip_K_Dick_Robert_Crumb.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-wzg_nixtAJs/TZxt2jsMvFI/AAAAAAAAAwM/fX0TYg-AX7E/s400/Philip_K_Dick_Robert_Crumb.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5592465621348301906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Philip K. Dick según Robert Crumb&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; "&gt;La vida de Philip K. Dick es atormentada y fascinante desde su nacimiento. Aterrizó aquí un 16 de diciembre de 1928 pocos minutos antes de su hermana gemela Jean Charlotte Dick, quien moriría seis semanas más tarde. Se cuenta que la infancia y la adolescencia del pequeño Philip transcurrieron en la extraña compañía de una amiga imaginaria con la que nunca dejó de interactuar. Incluso, años más tarde cuando se hizo escritor, el tema de los gemelos fantasmas fue recurrente en su obra. Y se dice también que alguna vez confesó que en ciertos momentos de fervor creativo no era él quien escribía, sino que una voz interna (como si fuera una radio sintonizada en la justa frecuencia dentro de su cerebro) le dictaba eso que sus dedos obedientes tecleaban sobre la máquina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Philip K. Dick es de esos escritores como E.T.A Hoffmann, H.P. Lovecraft y T.S. Elliot cuyos nombres están asociados con letras fantasmas. Uno puede pasarse la vida leyéndolo, gozándolo y nombrándolo sin que haga falta jamás ponerle un complemento a esa K. Philip Kindred Dick es, sin duda, un nombre menos simétrico, menos sonoro y bastante menos misterioso, como si ese &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Kindred&lt;/i&gt; definiera a otra persona más concreta y correcta que jamás hubiera podido ser el loco que fue Philip K. (así con su K. kafkiana que sirve de llave a todo un universo oscuro).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Siempre he pensado que Dick es por excelencia la fuente inagotable -e inevitable- para todos los escritores y cineastas de ciencia ficción. Es el loco prodigioso al que siempre se acude para fundamentar y redondear la propia locura. Funciona un poco como Deleuze (el Dios de las notas al pie de página que nadie sabe muy bien qué es lo que está diciendo pero citarlo le da al disparate –al de él y al propio- un peso específico: “vaya, este tipo sí que sabe, no se le entiende nada de lo que dice pero si cita a Deleuze es porque debe tener razón”). De allí que las adaptaciones de Dick al cine nunca son literales (eso sería, además de imposible, infumable) sino que más bien se contentan con estar tocadas por su legado, su espíritu, arropadas bajo su sombra. Eso ocurre con Blade Runner (inspirada en “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”), con Total Recall (cuyo cuento se llama realmente: “Podemos recordarlo por usted al por mayor”), con Scanner Darkly (que se desprende de “Una mirada a la oscuridad”), con Screamers (que se inspira en el cuento “Second Variety”) y con The Adjustment Bureau (del relato “El equipo de ajuste”). Cada una, con sus picos y sus valles, invocan al fantasma de Philip K. y uno siente su presencia allí entre líneas y fotogramas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Pero lo que más me cautiva -en lo personal- del gran Dick es un episodio de su vida que fue llevado al cómic por Robert Crumb en “La experiencia religiosa de Philip K. Dick”. Resulta que el 20 de febrero de 1974 el tipo sufrió de un insoportable dolor de muelas, llamó a su médico y éste le recetó unos analgésicos. Era tal el dolor que Dick se sintió incapaz de ir por sus propios medios a la farmacia así que pidió que le despacharan la droga a domicilio. Se presentó entonces una chica en su puerta que, además de la medicina, traía colgando en el cuello un dije con la imagen del Ichthys (también conocido como “El pez de Jesús” o “el signo del pez”) que era el símbolo secreto de los primeros cristianos (y que hoy podemos ver pegados, como peces metálicos puestos de perfil y con la cola abierta, en la parte trasera de algunos autos). Aquella imagen resplandeció contra el sol y, sobre todo, dentro de la cabeza del escritor y a partir de ese momento –y durante dos meses- ya no fue nunca más el mismo. Dick asegura que fue poseído por el espíritu de Tomás, un cristiano del siglo I perseguido por los romanos. Y durante 60 días le habló a su mujer (la pobre, debió estar más loca que él para calarse aquello) en arameo, describiendo con precisión las persecuciones de las que era víctima y haciendo muestra de una fe cristiana que en 46 años de vida no había tenido. Luego de dos meses siendo otro (la vieja excusa de “ya vengo que voy a comprar cigarros” para nunca más volver; pero esta vez sin moverse de casa) Dick se despertó un día volviendo a ser él mismo y en perfecto inglés del siglo XX le dijo a su esposa: “Tranquila, ya estoy de regreso, no te preocupes que ya se me pasó”. Y ella, por supuesto, le creyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ItlcfxQkafs/TZxvsQewZDI/AAAAAAAAAwc/JNikL0A5TP0/s1600/the%2Breligious%2Bexperience%2Bof%2Bphilip%2BK%2Bdick.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 304px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ItlcfxQkafs/TZxvsQewZDI/AAAAAAAAAwc/JNikL0A5TP0/s400/the%2Breligious%2Bexperience%2Bof%2Bphilip%2BK%2Bdick.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5592467643416208434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Unos años más tarde Philip K. Dick sufriría de unas jaquecas terribles y un buen día se despertó ciego de un ojo. Llamó de nuevo al médico y éste le rogó que se fuera de urgencia al hospital. Pero Dick, que ya había tenido semejante experiencia la última vez que había llamado al doctor (si un dolor de muelas te manda al siglo I imaginen ustedes lo que podía hacer una ceguera), prefirió quedarse en casa hasta que aquello se le pasara solito (igual que la otra vez). Pero sufriría un infarto del que nunca más se recuperó. Después de varios días en coma profundo fue desconectado y así se nos fue de aquí. Lo enterraron junto a su hermana en un cementerio de Colorado y sobre su tumba colocaron una lápida en cuya superficie está inscripto el nombre de ambos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La vida de Philip K. Dick, tan alucinada, angustiosa y fascinante como su propia literatura, pareciera haber sido escrita por esa misma voz interior que se sospecha le dictó en secreto algunas de sus obras. Quién sabe a cuántos más estará relatando justo ahora. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y quién sabe a cuántos estarán escribiendo a su vez los hermanos Dick.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4448032341496563095?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4448032341496563095/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4448032341496563095' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4448032341496563095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4448032341496563095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/04/un-tal-philip-k-dick.html' title='Un tal Philip K. Dick'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-wzg_nixtAJs/TZxt2jsMvFI/AAAAAAAAAwM/fX0TYg-AX7E/s72-c/Philip_K_Dick_Robert_Crumb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-2126303014452875760</id><published>2011-03-31T12:34:00.003-04:30</published><updated>2011-03-31T12:39:07.609-04:30</updated><title type='text'>Las reglas del fútbol</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-KVIRr56ulKM/TZS0k6Bw9QI/AAAAAAAAAvw/V3BC0ZFqq1Q/s1600/Gil%2BMonta%25C3%25B1o%2BF%25C3%25BAtbol.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-KVIRr56ulKM/TZS0k6Bw9QI/AAAAAAAAAvw/V3BC0ZFqq1Q/s400/Gil%2BMonta%25C3%25B1o%2BF%25C3%25BAtbol.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5590291583618577666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Caimanera de futbolito en Maracay (foto de Gil Montaño)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El fútbol es el arte (y el producto) de una estupidez genial. La más apasionante y significativa de todas las estupideces geniales. El fútbol es la única opción de baile para los que no sabemos -no podemos- bailar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;En esencia: veintidós sujetos (o &lt;i&gt;sujetas&lt;/i&gt;, para contentar a los que creen que en eso consiste la igualdad de géneros) corriendo detrás de un balón, once contra once, donde se les permite de todo menos tocar la pelota con las manos ni el juego excepcionalmente brusco (para la profunda desdicha de quienes realmente quieren practicar karate pero con un balón de por medio), con el fin de meter la pelota en ese hueco llamado arquería delimitada por dos postes y un travesaño, o &lt;span&gt; &lt;/span&gt;a veces por dos árboles, o por dos loncheras, o un suéter y un pote de medio litro de jugo, o dos parales invisibles puestos a la imaginación de cada quien (lo que siempre traerá problemas de si fue gol o no y aquí el dueño de la pelota siempre agarra su vaina y se acabó el partido).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Dicen que en los países futboleros los niños, cuando apenas están comenzando a caminar, se acercan a una pelota y automáticamente la patean. En los países beisboleros, en cambio, los niños toman la pelota con las manitas y la lanzan (mosca porque casi siempre en el impulso acaban de boca contra el suelo). Nadie les ha enseñado a hacer eso, es como si lo llevaran inscrito en el código genético, sus manos o sus pies son los que deciden en ese instante cómo van a entender el mundo a partir de ese primer encuentro con la pelota. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Me ha llamado poderosamente la atención que en México cualquier espacio, sea de la forma que sea, se convierte en un improvisado campo de fútbol. Lo juegan con jeans, con shorts, lo juegan los tipos con pantalones de pinza y pelo engominado, lo juegan los obreros, los mesoneros y los barrenderos uniformados. Y, cosa curiosa, no existen los límites laterales. La pelota sale de la cancha (o de eso que uno pensaba que era la cancha) y los jugadores se driblan a los caminantes, a las ardillas, árboles y los perros. En Venezuela, en cambio, uno se enfrascaría en una discusión delirante, señalando al vacío y haciendo énfasis en una raya que no existe, diciendo: “ese balón salió así que tu gol no vale”. A lo que el rival te dice “te juro que no salió” y hace la mímica (incluso en cámara lenta) de cómo fue que hizo para evitar que la pelota saliera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;El otro día, en una plaza cercana a casa, un delantero derecho trató de gambetearse a un doberman que paseaba sin correa como a quince metros más allá del banderín del córner (imaginario, claro, estaba más o menos por allí pero más a la izquierda) y al doberman no le gustó que se lo driblaran (es que eso de que a uno le intenten hacer un túnel es siempre un poco humillante) y corrió aquel perro detrás del gambeteador y la gente gritó y las madres taparon los ojos de sus retoños y todos temimos la tragedia, pero entonces el hombre se quedó tieso sobre a un banquito y el perro siguió de largo, cogió la pelota entre su fauces y el mundo entero sonó pshhhhhhhhhhh. Se acabó el juego para todos, menos para el doberman, que se llevó la esférica (ya con forma como de aguacate maduro) a su casa a pesar de que el dueño insistía en demostrarle que él era el macho alfa y repetía estérilmente “Suelta eso, fulano, te dije que no. Bueno, que lo sepas que estás castigado”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Me llama la atención también que hay una norma tácita en el fútbol callejero mexicano: el que bota la pelota por la última línea (porque la última línea sí que la respetan), luego del patadón desviado que no se convierte en gol, sale disparado con el mismo impulso a buscar el balón. Asume con toda responsabilidad que él la botó y a él le toca ir a buscarla al quinto carajo donde por fin la pelota se dignó a quedarse atascada debajo de una camioneta. En el fútbol callejero criollo el que más corre es el arquero. El pateador hace un chute deplorable, la pelota se va a cinco metros del arco y a cuarenta kilómetros por hora calle abajo y si uno le dice: “búscala, pues” te responde inmediatamente: “No, marico… ¿no ves que estoy reventado?”. Así que si el arquero es muy buena nota y no tiene tanto sobrepeso, saldrá corriendo detrás de la pelota que ya anda por el barrio de al lado mientras los demás, desparramados sobre el suelo, comentan: “verga, qué mamasón, ¿no?”. Bueno, y si el arquero no es tan buena nota o tiene mucho sobrepeso pues son todos los que se &lt;span&gt; &lt;/span&gt;desploman sobre la cancha, incluyéndolo, mientras la pelota se consigue otro dueño. Digamos que es un gesto de generosidad inconsciente de los futboleros venezolanos que se proyecta al infinito porque mañana al nuevo dueño le va a pasar exactamente lo mismo y así sucesivamente. Aún no conozco ningún caso en el que la pelota regrese, cien juegos más tarde, a su primer dueño. Pero seguro que sí, habrá ocurrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Los buenos futbolistas, ya sean callejeros o de oficio, son el resultado de una mezcla de mago con bailarín. Para ellos el fútbol es música y no tienen otra opción que improvisar sus más personales pasos de baile mientras van dejando el césped poblado de conejos. Por eso Messi baila tangos -quizá sin saberlo-, una combinación de cambios de velocidad, golpes de taco, patadas y pases certeros que pasan entre las piernas de quien se le ha ocurrido se va a bailar. Pelé, Tostao, Garrincha y Zico fueron insignes bailadores de samba. Brasil ya no es el mismo ni emociona igual desde que la canarinha asumió hace varios mundiales que el engramado ya no era más un sambódromo. Valderrama, Rincón, Álvarez, Asprilla y compañía bailaban una mezcla de cumbia con vallenato que era un deleite (hasta que Higuita en Italia 90 se quiso bailar al veterano camerunés Roger Milla y éste le respondió con una ancestral danza africana que le arruinó la fiesta a los colombianos). Forlán, Cavani, Suárez y el resto de la celeste uruguaya que vimos en el último mundial se acordaron de que también bailan su propio tango, a su estilo, pero –como aquel famoso equipo de rugby cuyo avión cayó en Los Andes- necesitan del desgarro, del sufrimiento, de las situaciones realmente cuesta arriba para decir: muy bien, a quién es al que nos tenemos que comer. Y allí se tragan al que sea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;Yo no sé qué cosas bailaría Zidane, a lo mejor una mezcla de danza árabe con toques de hip hop de los bajos barrios de Marsella, pero la verdad es que no recuerdo haber visto a nadie que bailara al fútbol con tanta magia. Con cabezazo incluido, porque hay situaciones en la vida en que ameritan un buen cabezazo (aunque perdamos la cabeza en el intento).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" &gt;No tengo tampoco la menor idea del origen del término caimanera. No sé ni siquiera si es un venezolanismo para referirse a esos partidos callejeros donde se animan a jugar los que saben y, sobre todo, los que no. Un tumulto, un bochinche, un nubarrón de polvo, un todos contra todos, un desorden de esos que nos encanta a los criollos. Igual a esos caimanes que se lanzan en el río contra un venado y a veces se quedan en decenas cayéndose a dentelladas mutuamente sin percatarse de que uno más vivo se ha llevado la presa a la orilla hace rato. El primero que haya visto un juego de fútbol callejero y haya dicho: “esta vaina parece una caimanera” era un poeta minimalista (y animalista). Y muy probablemente tampoco se enteró de que lo era.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-2126303014452875760?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/2126303014452875760/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=2126303014452875760' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2126303014452875760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2126303014452875760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/las-reglas-del-futbol.html' title='Las reglas del fútbol'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-KVIRr56ulKM/TZS0k6Bw9QI/AAAAAAAAAvw/V3BC0ZFqq1Q/s72-c/Gil%2BMonta%25C3%25B1o%2BF%25C3%25BAtbol.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-2653723407001106397</id><published>2011-03-28T18:59:00.008-04:30</published><updated>2011-03-29T09:50:25.099-04:30</updated><title type='text'>Por un Marte más marxiano</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-eDL1mzxGe4c/TZEaQ5keGMI/AAAAAAAAAvo/V5fYRbLHh38/s1600/marx%2Battacks.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 260px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-eDL1mzxGe4c/TZEaQ5keGMI/AAAAAAAAAvo/V5fYRbLHh38/s400/marx%2Battacks.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589277490177513666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;Imagen cortesía de Luis Castellanos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El siguiente post debe ser leído con el mismo tono del enano engolado que declama con verbo militar florido (&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;militar florido &lt;/i&gt;debe ser un oxímoron, pero a veces también es una redundancia) los desfiles del 5 de julio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;He de aclarar que yo nunca he visto a ese señor (a lo mejor no existe, es más bien un cerebro con lentes y con boca de bagre conectada a un megáfono que habita dentro de una pecera) pero algo me hace estar seguro de que mide 1.40;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;así como también tengo la certeza de que es una de las personas a las que más le he mentado la madre en mi vida, sobre todo cada cuatro años cuando en plenas semifinales del mundial se nos mete en casa, en cadena nacional, para declamar cosas como: “florece ahora sobre el pavimento inmaculado del Paseo de Los Próceres, así como en la señal de transmisión oficial que ocservamos en nuestros monitores, pero sobre todo en nuestras almas pletóricas de sincero sentir patriota, el nonagésimo vigésimo octavosexuagésimo batallón de paracaidistas de las ominnipotentes fuerzas armadas de Venezuela, hijos insignes de la defensa y las artes de la guerra de la patria quienes, con su elegante paso de ganso, nos hacen tener presentes sus dotes de hombres alados que surcan a su descenso los celestísimos cielos celestes de la patria amada estableciendo una conexión divina, cual hilo de plata tejido por los arcángeles, cuya intención suprahumanitaria es la de unir los aires de libertad revolucionaria que respiramos en la bóveda celeste celestial y el sacrosanto suelo del territorio bolivariano”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;He de aclarar también –es mi placer culposo, lo confieso- que a&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;mí me hubiera encantado ser el guionista de los parlamentos de ese caballero. Hubiera sido el más delirante y divertido de todos los trabajos de mi vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Bueno, al grano, el texto que el hombrecillo engolado (el homúnculo del vozarrón) leería sería más o menos así:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Suidadanos y consiudadanos de la República Bolivariana de Venezuela (en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Bolivariana&lt;/i&gt; se sube la voz 10 decibeles más alto), por medio de la subsiguiente y/o consiguiente misiva epistolar nos complacemos en departir con ustedes un decálogo contentivo de una docena de decretos magnánimos, interplanetarios y por demás esplendecientes, los cuyos cuales habrán de servir de direptrices para las nuevas relaciones entre el pueblo marxiano y los bienaventurados aborígenes nacidos bajo el ondulante tricolor patrio de las ocho estrellas (por ahora, porque pronto Marte será la novena):&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Primero: Se rebautizará al planeta rojo como Marxe (que se escribe Marxe pero se pronuncia “Martse” o “Marpce” o “Marce” o como cada quien pueda, si acaso puede).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Segundo: Marxe (hermoso nombre bautismal pero de esquiva pronunciación) seguirá siendo el planeta rojo: el cuarto en órbita alrededor del astro rey (o el quinto si Chávez considera que el sol es un planeta en llamas y grandotote) o también el quinto si descartamos al sol pero el Presidente asume que la Luna (que recientemente ha sido (o sida) elevada a la categoría súper luna o, mejor dicho, marxiluna) como un planeta también. O si lo contamos de atrás hacia adelante sería el sexto planeta, empezando por Plutón, pero como Plutón ya no es un planeta entonces sería el quinto de allá para acá, eso sin contar una de las lunas de Júpiter que parece que sí es un planeta ahora entonces volvería a ser el sexto (Dios, esta cuenta no la saca ni Chávez; es más, no va a poder ni inventarla). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Tercero: Se decreta la lectura voluntaria pero de carácter obligatorio de Las Crónicas Marxianas reescritas por Ray Bradbury (con asesoría del G-2 cubano, porque mosca ahí con ese tipo que es gringo y la cabra tira pa´l monte) y editadas por El perro y la Rana. Con prólogo de Farruco Sesto (que el anterior era de un tal Jorge Luis Borgues que como su nombre lo indica era burgués y además escritor de muy dudoso arbolengo). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Cuarto: &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Se decreta que bellezas naturales de creación divina como el Helicoide, el cerro el Ávila, el Poliedro, Los Roques, El estadio Olímpico de la UCV , El Hotel Humboldt, el Puente sobre el Lago y el Macizo Guayanés (yo aquí siempre dudo, ¿es guayanés o guyanés? ¿O eso ni siquiera se puede decir por ser zona en reclamación? Bueno, no importa, luego lo editamos) como obras legítimamente construidas por el pueblo marxiano en muestra indiscutible de los ancestrales lazos de hermandad y mutuo respeto que siempre le han unido con el pueblo de los comedores de arepa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Quinto: &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y hablando de arepas, con el fin de seguir paliando (¿paleando, no?) la difícil situación en la que el capitalismo salvaje yanqui dejó a la economía marxiana, se decreta la construpción de una red solidaria de areperas socialistas repartidas a lo largo, ancho y hondo de la extensión del planeta rojo. Nosotros ponemos las arepas y los marxianos el relleno (haciendo gala de la amplia variedad de la flora y la fauna endógenas del planeta rojo). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Sexto: Se le garantiza el suministro de petróleo, gas y energía eléctrica -todo ello a precio de dólar preferencial- al pueblo marxiano hasta el año 3000 o hasta que el presidente decida entregar las riendas del poder a otro mandatario (es decir, hasta el 3000 y no le damos más vueltas)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Séptimo: Para paliar (aquí también nos podemos palear algo, ¿no?) las inclemencias del invierno marxiano, se garantiza la construcción de un gasoducto interplanetario Venezuela-Marte (one way, porque los marxianos no tienen atmósfera para mandarnos ningún tipo de gas de vuelta).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Octavo: Se decreta que los estados Falcón, Lara, Portuguesa, Zulia y Mérida cedan sus territorios para el programa de extensión de los Médanos de Coro, para cuyo fin serán traídas millones de toneladas (fuertes como los bolívares) de arenas del desierto marxiano. Lo mismo que Cayo Pelón, será ahora del tamaño de Australia, pero de pura arena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Novena: El segundo día de la semana, el que va después del lunes y antes del miércoles, se llamará también Marxe (con pronunciación libre –como usted pueda decirlo- pero con S al final, que como la aspiramos por ser venezolanos pues tampoco se pronuncia así que se queda igual que el planeta).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Décimo: Amar a Chávez sobre todas las cosas y al próximo (es como un prójimo pero marxiano) como a ti mismo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Onceavo (¿undécimo?, ¿décimo primero?… esto hay que preguntárselo a Chávez también): Todavía no lo tenemos listo porque mientras vaya viniendo vamos viendo. Éste y el que sigue (el doceavo, décimo segundo, duodécimo, qué cosa imposible, yo aquí siempre me pierdo y mejor digo: el número doce) son lo que llamamos un colchoncito. Ya lo inventaremos (es decir, lo inventará él).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Esta fue una transmisión en cadena nacional de radio, cine, televisión, Internet, telequinesis, vasitos plásticos con pabilo y fenómenos paranormales del Ministerio para el poder popular de las comunicaciones interplanetarias de la nueva República Bolimarxiana de Venezuela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-2653723407001106397?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/2653723407001106397/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=2653723407001106397' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2653723407001106397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/2653723407001106397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/por-un-marte-mas-marxiano.html' title='Por un Marte más marxiano'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-eDL1mzxGe4c/TZEaQ5keGMI/AAAAAAAAAvo/V5fYRbLHh38/s72-c/marx%2Battacks.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-6862417206219473186</id><published>2011-03-22T13:56:00.006-04:30</published><updated>2011-03-22T14:21:52.563-04:30</updated><title type='text'>La era hipermamarracha</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-V3PpV3pAnlw/TYjqCgVtlsI/AAAAAAAAAvg/to3vjI6e3mU/s1600/la-tigresa-del-oriente--img-m39ba6c5f08e09833e59bda49c6ec8a8f.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 352px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-V3PpV3pAnlw/TYjqCgVtlsI/AAAAAAAAAvg/to3vjI6e3mU/s400/la-tigresa-del-oriente--img-m39ba6c5f08e09833e59bda49c6ec8a8f.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5586972666514740930" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;A Sergio Monsalve, cuyas críticas virtuales inspiraron este texto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Hace pocos días coincidieron en Venezuela dos acontecimientos que no deberían pasarnos desapercibidos a quienes nos duele la cultura de nuestro país. Por un lado salía de la jefatura del Ministerio de la Cultura el arquitecto Francisco “Farruco” Sesto (muy probablemente el más nefasto, mediocre e infeliz de todos los ministros de la cultura que haya tenido Venezuela en su historia) y por otro lado se daba la visita de la tristemente célebre Tigresa del Oriente (para beneplácito del grupúsculo de consumidores hipercool e hipertendenciosos de nuestra aporreada Caracas).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Ambos acontecimientos, aunque parecieran separados e inconexos, se me antojan metáforas patéticas de la misma serpiente que se muerde la cola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Por un lado la deplorable gestión de Farruco Sesto nos deja un legado de mezquindad, persecución, nepotismo, corrupción y unicidad de pensamiento. La cultura (descultura o incultura, aplicarían mejor al caso) para Farruco es como su logo único que con dotes de dictador cultural le endosó a todos los organismos estatales vinculados con la cultura: cultura es una sola cosa, es lo que Farruco con su ideología trasnochada, lagañosa y engringolada entiende por tal. El resto de las manifestaciones culturales quedan entonces relegadas, lastimadas, perseguidas, condenadas al ostracismo. Farruco impuso a ritmo de aplanadora su canon personal y pretendió convertir a la cultura nacional en esa cosita lastimosa que es lo único que él entiende como arte. Una imbecilidad con ínfulas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Por otro lado la Tigresa del Oriente (la pobre, ella es quien menos tiene la culpa) daba sus conciertos en el Teatro Bar, un espacio que se autoproclama como el recinto alternativo para la juventud caraqueña. Espectáculos que se dieron a casa llena con un público hipermoderno e hipertrendy cuya máxima motivación para pagar la entrada era burlarse de esa señora embutida en mallas y regodearse con la decadencia ajena (sin tener la mínima conciencia de que la estamos convirtiendo en propia). Ah, y muy importante: decir a los demás “yo estuve con la Tigresa”, como si esa fuera una medalla que coronara su épica gesta como soldado de la hipermodernidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La hipermamarrachada pues, ya sea por gestión cultural o por el poco criterio del consumidor de los bienes culturales, está de moda, más de moda que nunca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Hace unos años un sujeto cuyo nombre no voy a mencionar (y no quisiera recordar tampoco) insistió en acuñar en la Caracas de los 90 un lema que rezaba: Chaborro es cool. Lo que pretende decir que lo mamarracho es por definición “in”, que el mal gusto per sé es chévere. La mamarrachada como medio y como fin, ni más ni menos. Me valgo de lo mamarracho porque mi obra y mi propuesta son una mamarrachada y eso me hace hipercool. E hipercool son todos los que me la compran, me la comparten y me la alaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Existe un concepto que quiero proponer que es el de la mamarrachada sublime. Y si bien en apariencia se asemeja al chaborro es cool, se encuentra en las antípodas de semejante adefesio. Ser mamarracho sublime es extraordinariamente difícil, sus abanderados son miembros de una raza fascinante y entrañable donde podríamos meter a los Monty Python, a escritores como John Fante o Groucho Marx, a cineastas como Michel Gondry, Charlie Kaufman, Harmony Korine, Alex de la Igleisa o Spike Jonze (quizás también al mismo Quentin Tarantino pero no a Robert Rodríguez), también a músicos como Kevin Johansen, Tom Waits&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;o Devendra Banhart, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;así como a comediantes de los quilates de Cantinflas o el mismo Chaplin. Me atrevería a meter en este mismo saco, inclusive, al Cervantes de El Quijote, quien se me ocurre como el padre, el pionero y el primero de los Monty Python (no es casual el empeño quijotesco de Terry Gilliam en llevarlo al cine para estrellarse siempre con los más insólito molinos). Siempre he celebrado que la más grande de las obras escritas en nuestro idioma sea una comedia, una mamarrachada sublime entre las sublimes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;El común denominador de los mamarrachos sublimes es que parten de una idea delirante, poco ortodoxa, muchas veces patética, y trabajan a partir de esa materia incómoda para proponer una verdadera obra de arte. Su medio es la mamarrachada, ese es el traje con el que se visten, pero su fin no es otro que una verdadera propuesta personal, una mirada aguda, reflexiva, humorística y fascinante del mundo que subyace debajo del ropaje, algo que nos hace pensar “qué fácil, qué estupidez genial, es una cosa que yo mismo hubiera podido hacer” pero la verdad es que a uno no se le ocurre ni le sale nunca tan bien. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mi problema no radica en esa espantosa herida abierta que nos ha dejado literalmente en las cabezas y el espíritu la gestión de Farruco Sesto, mi problema no está tampoco en que la gente decida gastarse su dinero y su tiempo en conciertos de la Tigresa del Oriente, a mí, en lo personal, lo que me preocupa es que se suela asumir que lo mamarracho (sin lo sublime) sea por antonomasia cool. Que nos acobijemos en la comodidad del “es lo que hay”. Me preocupa que quien no comparte el gusto por la hipermamarrachada y se atreve a levantar la mano para decir “esto es un bodrio y no está bien” es acusado de amargado o envidioso. Me preocupa que no haya criterios ni ganas de tenerlo para separar la paja del grano, para intentar hacer mamarrachadas sublimes y tener el suficiente buen gusto como para reconocerlas, cultivarlas y aplaudirlas. El resto de las mamarrachadas, las que se quedan encerradas en su propia mamarrachada sin más, pues tienen que ocupar su correspondiente espacio, el que les toca, uno pequeño a un costado, al lado de los chistecitos malos del montón y las obras de Farruco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Me preocupa, en fin, que entre tanto afán por ser hipermodernos e hipercool (también hiperconformistas e hipermediocres) nos quedemos de brazos cruzados mientras la hipermamarrachada nos roba todos los espacios y toda capacidad de discernimiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Una cosa es mirar en Youtube los videos de la Tigresa del Oriente y reírse un rato de tanta decadencia y otra es organizarle conciertos, ir a verla y considerarse muy “in” por haberlo hecho mientras los que se niegan a dar ese paso (significativo) están “out”. De la misma manera que uno puede ver la gestión y obra de Farruco Sesto y decir “bueno, es una partecita de la cultura, es un fragmentito minúsculo del amplísimo espectro de la cultura (la gran mayoría del cual nos está invisible) que refleja un momento histórico por el que atravesamos” pero algo muy distinto es asumir (acatar, quizás sea más atinado) que esa gama de los rojos rojísimos es La Cultura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;La pregunta crucial que quisiera plantear es qué está haciendo cada uno de nosotros por cambiar ese panorama cultural o por intentar proponer otro. Las heridas culturales –ya lo sabemos- sanan y cicatrizan, pero tiene que haber un ejército de glóbulos blancos dando la batalla y una voluntad indoblegable del organismo por curarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-6862417206219473186?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/6862417206219473186/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=6862417206219473186' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6862417206219473186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/6862417206219473186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/la-era-hipermamarracha.html' title='La era hipermamarracha'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-V3PpV3pAnlw/TYjqCgVtlsI/AAAAAAAAAvg/to3vjI6e3mU/s72-c/la-tigresa-del-oriente--img-m39ba6c5f08e09833e59bda49c6ec8a8f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-7322363201824621419</id><published>2011-03-14T18:15:00.005-04:30</published><updated>2011-03-14T20:38:04.531-04:30</updated><title type='text'>La pinta de los fantasmas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/A8ft2ZaLoDI" frameborder="0"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El otro día en ese reflejo del mundo -aún más delirante que el mundo mismo- llamado Facebook, un amigo colgó en su muro un video realmente sorprendente: la noticia de una fantasma que asistía a su propio accidente automovilístico.&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero aún más increíble que la noticia, aún más impactante que la imagen del fantasma (así transparentoso, medio asomado por un costadito de su propio cadáver: “verga, mi pana, este loco se parece burda a mí pero todavía más escoñetado”), lo que más me llamó la atención fue la ropa del fantasma: ¡El tipo andaba en shores! Unos pantaloncillos azules tan translúcidos como su portador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Jamás me había puesto a pensar en la ropa de los fantasmas. Pero entonces recordé que en Altagracia de Orituco nos pusimos un día a hablar con unos muchachos de la zona sobre los espantos y aparecidos del llano guariqueño y había un chamo que insistía en que en su pueblo aparecía &lt;/span&gt;por las noches un espíritu al que se le reconocía porque andaba en chancletas. Y el panita hacía el sonido de las cholas: chas, chas, chas, chas (pero con voz de ultratumba).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los de mi generación crecimos con un imaginario de fantasmas vestidos de sábanas blancas o a veces con capucha (los encapuchados son malos, mosca con esos tipos). Pero uno después de darle vueltas a la idea –y después de ver el video citado más arriba- acaba pensando en cómo se vestirán de verdad los fantasmas. La lógica nos dice que tiene que ser con la ropa con la que se murieron, aunque hay abuelitas que aseguran que sus difuntos se les aparecen con el traje celeste y la corbata de cuadritos que tanto les gustaba: tú sabes, tal cual como se vestía él los domingos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me gusta (y me angustia un poco también) la idea de que hay fantasmas por allí que cuesta un mundo reconocerlos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-El otro día estábamos jugando a la Ouija y nos pusimos a invocar al fantasma de Gilberto… chamo, el tipo se metió a marico después de muerto. Súper marico, nosotros pensábamos que nos estaba echando vaina pero no...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-¿Te acuerdas del viejo Marcano, el de la barba y las greñas grasientas que era megacomunista y andaba siempre con su franela roja? Bueno, el fantasma del tipo se me aparece en la redoma por las noches, pero yo no tenía idea de quién era porque ahora está afeitado y vestido de Armani.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Dicen que a la medianoche, frente a la licorería, se está apareciendo el espanto del Cabeza de Tobo ¿te acuerdas del malandro que nos tenía azotados a todos en el barrio el año pasado? Bueno, igualito pero con falda, ahora se llama Lupita y se operó las tetas. Y te cagas el doble.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Señores de la Junta de Accionistas, por favor no se asusten si en el espejo del baño de caballeros se les aparece un punk con un mohicano verde, es nuestro antiguo presidente, el difunto Don Alfonso. Paz a sus restos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Bróder, te cagas si ves al fantasma del gordo Pimentel; el tipo ahora está en la línea, mide dos metros y tiene los ojos verdes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Sí, claro, yo lo he visto, como dos o tres veces. Por cierto que a mí ese pana me pareció &lt;/span&gt;siempre  un rolo de pajúo, pero ahora de fantasma reconozco que es mucho más de pinga.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Yo por mi parte, si me toca ser fantasma, exijo que sea con un sombrero como el de William Burroughs y con una pipa. Porque por fin fumaré pipa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-07Omr8F8Ezw/TX6a69oMG7I/AAAAAAAAAvY/jeuXmRBR0ag/s1600/9william-burroughs-1985-nyc.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 394px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-07Omr8F8Ezw/TX6a69oMG7I/AAAAAAAAAvY/jeuXmRBR0ag/s400/9william-burroughs-1985-nyc.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5584070925752212402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-7322363201824621419?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/7322363201824621419/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=7322363201824621419' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7322363201824621419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/7322363201824621419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/la-pinta-de-los-fantasmas.html' title='La pinta de los fantasmas'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/A8ft2ZaLoDI/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-4444108460609871860</id><published>2011-03-10T12:04:00.005-04:30</published><updated>2011-04-20T09:44:27.283-04:30</updated><title type='text'>Bailar de arquitectura: The King of Limbs de Radiohead</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-8Mm4eSjx6_c/TXj9lmIVRhI/AAAAAAAAAvQ/x4zCZLEP_Pw/s1600/king-of-limbs.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 225px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5582490560458212882" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-8Mm4eSjx6_c/TXj9lmIVRhI/AAAAAAAAAvQ/x4zCZLEP_Pw/s400/king-of-limbs.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;Aquella sentencia de Frank Zappa: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;escribir&lt;/i&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;sobre música es como bailar de arquitectura&lt;/i&gt;, tiene ecos de resonancia en mí. Y sin embargo no puedo evitarlo, cada cierto tiempo tengo la imperiosa necesidad de echar un pie sobre la azotea de algunos edificios. Así que hoy no sólo voy a volver a bailar sobre arquitectura sino que además lo voy a hacer con una pelota de fútbol.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;!--?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Thom Yorke, vocalista y cerebro de Radiohead, siempre se me ha parecido a Lionel Messi. Tienen una locura similar. Están tocados por una bendición (o maldición, depende desde dónde se mire) que los convierte en unos superdotados para ejecutar sus respectivas artes, pero en detrimento de su incapacidad para relacionarse con el mundo en otros ámbitos. No les pidan entrevistas, no les pidan sesiones fotográficas, no les pidan ser modelos de ropa interior, colonias o autos. A Yorke sólo le interesa cerrar los ojos y hacer música, refugiarse en ese mundo interior desgarrado que traduce magistralmente en canciones. Lo mismo pasa con Messi, vive del fútbol, en el fútbol y para el fútbol. Como suele suceder con los genios, ambos tienen mucho de freaks.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;He sido admirador incondicional de Radiohed desde la adolescencia. Me parece una banda que siempre se las ha ingeniado para estar un paso por delante, unos metros más allá. E incluso un mal disco de Radiohed, en mi opinión, sigue siendo como el menos apasionante de los cuentos de Bioy Casares: mejor que el 95% de las cosas que uno pueda escuchar o leer por ahí. Sin embargo mi afecto y admiración por Radiohead (como me pasa con el glorioso equipo merengue del Real Madrid) no pueden nublarme las entendederas, asumo que cuando no me gusta cómo están jugando lo tengo que reconocer y decir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;The King of Limbs, el último disco de Radiohead, dista bastante de lo que podría haber esperado de Thom Yorke y compañía. Es el disco de Cristiano Ronaldo más que el de Messi. Está demasiado pendiente de ganarse el balón de oro, demasiado pendiente del peinado armado con gelatina, de los abdominales, de la manera en que le queda perfectamente entallado el uniforme, preocupadísimo por lo que dirán los críticos y el autoproclamado público de conocedores. Mientras tanto Messi anda por la vida y por la cancha con el pelo indomable del que se acaba de despertar, le quedan largas las mangas y le cuelgan de las manos como a un espantapájaros (y poco le importa), a Messi no le interesa el balón de oro ni la foto que saldrá mañana en la portada del Marca, él no está pendiente de la imagen para la posteridad y de la alabanza, él sólo está interesado en hacer ese pase de la muerte con tiralíneas para que otro la corone o cruzarla con toquecito sutil para meter el gol más bonito jamás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;The King of Limbs pareciera ser un disco para gente que sabe mucho. Un disco hecho por inteligentes para que le agrade a los inteligentes. Le sobran florituras y regates, se empeña –como Cristiano- en hacer bicicletas y taconcitos, en forzar un túnel, un sombrerito o un dribling cuando se impone (y se agradecería) la sencillez de la línea recta. Cuando hubiéramos esperado mayor economía de recursos, ruiditos y colores, la magia de la simpleza, no más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Nadie le quita a Ronaldo sus dotes como grandísimo futbolista, a medio camino entre Beckham y Zidane, su problema se agudiza cuando sus inclinaciones por la fama, el reconocimiento y el aplauso lo llevan por un derrotero donde absorbe todo lo malo de Beckham y nada de lo bueno de Zidane. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pienso que Yorke y Radiohead siempre han hecho música para sí mismos. Son como esos escritores que escriben sin estar pensando en destinatarios definidos, en premios, en publicaciones o en otros lectores implícitos distintos a sí mismos. Esa franqueza, esa voz interior tan honesta que se deja translucir en lo que hacen es lo que se agradece, es lo que realmente los hace una piedra especial que escogemos para llevárnosla a casa entre todo el mar de piedras de la playa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Miguel de Montaigne en una de sus máximas sostenía que no había en el mundo cosa más implacable que el juicio de la propia consciencia. Eso mismo que le sobró a Kafka cuando decidió que el mejor destino para lo que había escrito era el fuego (los testamentos traicionados que su amigo más tarde publicó). Y quizás lo mismo que le faltó a Radiohead para permitirse esta jugada llamada The King of Limbs que no acabó por convertirse en golazo genial de Messi sino en foto de primera plana de Cristiano Ronaldo decepcionado por haberla fallado (una vez más).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-4444108460609871860?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/4444108460609871860/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=4444108460609871860' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4444108460609871860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/4444108460609871860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/bailar-de-arquitectura-king-of-limbs-de.html' title='Bailar de arquitectura: The King of Limbs de Radiohead'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-8Mm4eSjx6_c/TXj9lmIVRhI/AAAAAAAAAvQ/x4zCZLEP_Pw/s72-c/king-of-limbs.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-5239683063820311263</id><published>2011-03-01T11:52:00.003-04:30</published><updated>2011-03-01T12:05:28.857-04:30</updated><title type='text'>Los asesinos ortográficos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ZY8gL1_gO5s/TW0e0uR278I/AAAAAAAAAuw/DDPTOIEBZ0U/s1600/ORTOGRAFIA-1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 267px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5579149404506877890" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-ZY8gL1_gO5s/TW0e0uR278I/AAAAAAAAAuw/DDPTOIEBZ0U/s400/ORTOGRAFIA-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hace dos años, a eso de las 3.15 de la madrugada, sonó mi celular y -como a esa hora sólo se llama para anunciar la muerte de alguien o dar parte sobre alguna fatalidad- me apresuré en responder. El identificador de llamadas titilaba con un “número desconocido”. Del otro lado de la línea se escuchaba una fiesta, al tercer aló lanzado al vacío me respondió la voz inconfundible de un malandro de esos que habla algo lejanamente parecido al castellano pero que cualquier lingüista con un poco de cariño por este idioma diría que indudablemente se trata de otra lengua (algo parecido a lo que hablaría un chimpancé si le operan las cuerdas vocales). La traducción del diálogo vendría a ser aproximadamente así:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-Mira, el mío, te estoy llamando para una vaina que es seria. A mí me contrataron para quemarte mañana a las 9, una jeva que tiene culebra contigo. Así que tú me dirás…&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Silencio de mi parte hasta que se me ocurre preguntar: ¿Que te diga más o menos qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-Bueno, esta mujer hizo una oferta para que te asesinemos mañana… pero tú dirás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-No señor, usted está equivocado… buenas noches- cuelgo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;(Estuve a punto de agregar, además, que no estaba interesado).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pasan dos minutos y justo después del interrogatorio de mi mujer: quién era, qué quería, por qué llama a esta hora, de dónde llamaba, cómo te van a matar y qué mujer será esa, vuelve a sonar el celular.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-Mira, el mío, ponte serio, déjate de comiquitas y no me vuelvas a trancar el teléfono porque entonces no negociamos y te quebramos mañana a las 9…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mi esposa se levanta y susurra a gritos: cuelga, no atiendas más ese teléfono, te quieren extorsionar, mándalo al carajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Obedezco. Apago el teléfono. Pero a &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;las dos horas lo enciendo sin que mi mujer se entere (yo prefiero enfrentar al malandro), entra entonces un mensaje de texto con la siguiente belleza que he memorizado letra a letra:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mire cabayero si uste valora su vida o la de su muje yame ya a este numero. es un hasunto de vida o muerte. sabemo donde estas hubicado y si no apareses lo acesinamo manana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y yo, ciertamente, me preocupé por la amenaza; pero lo que más me angustió fue la ortografía de mi victimario.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Coño, porque yo soy de los que cree que se merece una muerte más digna. Yo le ruego a Dios que si alguien me quiere ajustar cuentas por lo menos sea alguien con un conocimiento mínimo de gramática. Alguien que sea capaz de escribir correctamente: te vamos a asesinar mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mi amigo Joaquín sostiene que cuando este horror criollo se acabe tenemos que asumir la responsabilidad de hacer que esta cuerda de maleantes que nos gobiernan paguen por sus fechorías, pero sugiere que el castigo sea a través simulador tridimensional de metrobús. Que durante años los condenados no hagan otra cosa que manejar un metrobús virtual donde la gente se suba en cambote, donde no paguen, o donde paguen con billetes de 100 y hay que darles cambio mientras se conduce por las avenidas Lecuna y Universidad, se sortea a los motorizados, se atraviesan peatones, hay que aplicar manejo defensivo contra los carritos por puesto y donde te paran los fiscales de tránsito para martillarte mientras los 80 pasajeros allá atrás se amotinan y te empiezan a quemar la unidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Yo sugiero también que a esta infinita gama de funcionarios mamarrachos y, sobre todo, de asesinos de la ortografía y el habla que nos gobiernan hoy, también se les condene de por vida a un simulador de segundos grados de colegios de monja. “Me va a escribir usted con caligrafía Palmer, sin salirse de la raya y sin borrones, la palabra “transparencia” 200 veces y luego me va a poner 200 veces la transcripción de la definición del término “transparencia” tal como aparece en el Pequeño Larousse ilustrado”. Y siempre, irremediablemente siempre, en la transcripción 167, al asesino ortográfico se le olvida la S (vélcia, ¿en serio tranparencia es con S?) y tiene volver a empezar desde cero, en loop, para toda la eternidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y a veces en el simulador se le rompe la punta al lápiz. Y no hay sacapuntas. Y ahí viene la monja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuando toda esta pesadilla acabe, y como dicen Los Planetas &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;van a sacarte los dientes/ y van a televisarlo/ simplemente por las cosas que has pensado&lt;/i&gt;, se abrirán juicios sumariales y seguramente los sentados en el banquillo protestarán: pero yo no robé, tampoco abusé del poder, yo simplemente cumplía con órdenes de mis superiores; ante lo cual a todos ellos se les responderá de idéntica manera: “Sí, pero es que usted está siendo juzgado por cargos relacionados con su inconmensurable (búsquelo en el diccionario que tiene sobre la mesa, por la “i”, eso no es con “h”) incapacidad para ejercer el cargo que asumió y por crímenes de lesa hispanidad (un crimen recién tipificado que no prescribe). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 10pt" class="MsoNormal" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28486669-5239683063820311263?l=joseurriola.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://joseurriola.blogspot.com/feeds/5239683063820311263/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28486669&amp;postID=5239683063820311263' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5239683063820311263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28486669/posts/default/5239683063820311263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://joseurriola.blogspot.com/2011/03/los-asesinos-ortograficos.html' title='Los asesinos ortográficos'/><author><name>Jose Urriola</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17703522656397557440</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-trWgNQpmdMw/ThMMoIp7bII/AAAAAAAAA30/OFEoG_shUFo/s220/foto%2Btuya.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ZY8gL1_gO5s/TW0e0uR278I/AAAAAAAAAuw/DDPTOIEBZ0U/s72-c/ORTOGRAFIA-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28486669.post-3925798929004034726</id><published>2011-02-21T12:11:00.004-04:30</published><updated>2011-02-21T14:13:11.804-04:30</updated><title type='text'>Historia de un martillazo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-8u098Q6INDg/TWKV6v7rJdI/AAAAAAAAAuo/Lb1lvB2pUc0/s1600/martillo-puno.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 286px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-8u098Q6INDg/TWKV6v7rJdI/AAAAAAAAAuo/Lb1lvB2pUc0/s400/martillo-puno.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576184125169804754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Amanda Inés llegó a este mundo exactamente tres meses antes que yo, tres meses que durante la infancia significaron varios años de diferencia, hasta que todo se equilibró –literalmente- a golpe de martillo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nos tocó ser los menores en una familia extensiva llena de primos mayores que nosotros por cuatro años o más. Primos que podían darse el lujo de jugar con los pequeños un rato, pero que al final se cansaban, se quitaban con hastío el disfraz de nanas y se iban a hacer sus cosas de primos grandes. Así que quedamos Amanda y yo destinados a construir nuestra propia isla a escala. Una isla donde ella era Robinson y yo Viernes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Estoy seguro de que Amanda Inés tuvo desde niña dotes de ventrílocua o de maestra marionetera. Se le ocurrían las cosas más insólitas y siempre se las arreglaba para que la chiquillada (y en especial yo) acabara haciendo exactamente eso que a ella se le había ocurrido. Manejaba los hilos, dirigía la orquesta, y pocos minutos antes de que sobreviniera el regaño inevitable, tenía el olfato para dar dos pasos atrás, uno al costado, se abría y nos dejaba (me dejaba) con las manos en la masa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A pesar de ser ambos de la misma estatura y de contextura idéntica, como mellizos que accidentalmente habían nacido de distintos vientres, Amanda Inés siempre fue más encantadora, más graciosa, más hablachenta y desinhibida, mejor bailarina y cantante. Yo era su feliz escudero, papel que desempeñé con todo gusto, porque la verdad es que la adoraba. Me sentía bien al calor de su sombra. Yo tampoco podía hacer otra cosa que rendirme a sus encantos. Bueno, casi siempre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Gracias a Amandita me partieron el labio en mi primera pelea contra un tipo más grande que le dijo idiota. Enfrenté a una rabiosa perra recién parida para quitarle sus cachorros (Amanda me convenció de que la mamá se los iba a comer y que tenía que saltar la reja coronada por alambre de púas, atravesar la maleza llena de matas de pica-pica, ir y volver las siete veces que hicieron falta para &lt;i&gt;salvar&lt;/i&gt; a los perritos), aventura que acabó cuando mi tía Matilde encontró su jardín lleno de cachorros recién destetados y dijo: “¡No sean pendejos, ahora mismo me devuelven esos perros!”. Así que fueron catorce las veces que atravesé el infierno mientras Amanda, a buen resguardo, me decía desde el otro lado de la reja: “más rápido, por ahí no, a la derecha, agáchate más, no los agarres tan fuerte, apúrate que ahí viene la mamá y te va a morder”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Por Amanda enfrenté también a los gansos que cuidaban el jardín de los Catalá, más fieros que cualquier pitbull y rápidos como caballos. “Tienes que correr por la derecha para que te sigan a ti, nosotros te esperamos aquí arriba en esta escalera”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En los tiempos en que me enamoré oficialmente por primera vez -juro que a los nueve años uno podía perder el aliento los días de gimnasia al ver a Clementina en shorts blancos- le confesé durante un recreo, comiendo empanadas de queso con un Riko Malt, a mi amigo Diego Melchert: “me gusta Clementina”, a lo que él respondió aquella prodigiosa frase para la historia: “Sí, a mí también… pero es que a mí me gustan todas” (qué belleza, qué monumento a la sinceridad). Yo estuve a punto de decirle que también quería a Amanda Inés, pero que era mi prima y no se podía, que mejor me gustaba Clementina y punto. Pero, claro está, me callé. Incluso con Clementina me callé. Aún cuando me pasó un papelito, un año más tarde, donde decía: “¿y tú por qué no te atreviste?”. Nada, yo morí callado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero entonces llegó el día del martillo. Ese día Amanda Inés decidió aplicarme, una vez más y como solía hacerlo de tanto en tanto, su ley de hielo: “hoy nadie te va a hablar, nadie va a jugar contigo, vamos a formar una pandilla de enemigos tuyos”. Y entonces acordó con sus compinches, una cuerda de carajitos hijos de no me acuerdo quién, a quienes manejaba a su antojo, que me robarían mi pelota (estuve condenado todo ese día, entre otros, en mi ostracismo a jugar con la pared, la única compañera de juegos que me quedaba) y me la iban a lanzar barranco abajo, allá donde vivían los g
