viernes, 17 de septiembre de 2010

Por Plutón



La Unión Astronómica Internacional, reunida en Praga el 24 de agosto de 2006, en un momento de hipercordura y paroxismo racionalista, decidió en una sesión memorable (para ellos, porque para el resto de la humanidad debería ser digna de olvido), que Plutón no merecía la categoría de planeta, así que luego de medirlo, pesarlo y compararlo -con ese pulso de quien tiene todos los conocimientos y toda la razón- le rebautizaron con el término de “planeta enano”.

A partir de entonces el sistema solar ya no se compone de los 9 planetas que giran en órbitas concéntricas alrededor del sol, sino que son 8 los planetas más “unos cuerpos celestes trasneptunianos entre los cuales se cuenta Plutón”.

Es decir, para estos Astrónomos (con A mayúscula) que saben tanto de física, de telescopios, de nebulosas y agujeros negros, una persona que hasta ahora había sido considerada “persona” deja de serlo cuando no mide los centímetros estipulados por las normas interplanetarias y cuando no pesa los suficientes kilos. A partir de ese momento del “viejito, qué pena contigo pero no superas la línea roja ni en la altura ni en la balanza”, uno pasa a formar parte de la categoría “persona enana” que sería como una casi persona, una personita o un personoide. Puede que hasta le acaben diciendo “Usted ahora es un ente transpersonal”.

Febrero, si lo miramos bien, no debería ser tampoco un mes como abril o noviembre, es más corto, le faltan dos y hasta tres días, no es más que un miserable mes enano. Es un mesecito, un mesoide cuya masa no es la reglamentaria. Mañana podemos amanecer, luego de una junta de inteligentes, con la noticia de que los meses del año son 11 más un cuerpo transeneriano (un apéndice, una verruga, la simpática prolongación de enero). O a lo mejor deciden repartir equitativamente esos 28 días y se desmiembra al enano para poder nutrir a sus hermanos, los meses de verdad. Tendremos entonces once meses grandes, gordos, robustos, de hasta 34 días. Los almanaques tendrán que ser más grandes (y con más espacio para la publicidad); y la gente dirá cosas como: “Yo nací el 16 de febrero, pero ahora me toca cumplir años el 33 de julio”.

Se podría proponer, en otro evento de sabihondos como el de Praga, que el día más corto del año, por ejemplo si es un lunes que cae el solsticio de invierno este año, sea también considerado un día enano. La semana se compondría entonces de seis días de verdad más un día enano, una prolongación del domingo, un cuerpo transdominical. “Esta comunicación es para notificarles oficialmente que este año no va a haber lunes, así que los domingos serán más largos y lentos y las clases empezarán los martes”.

Alguien me comentaba hace poco que había salido mal en su evaluación de desempeño de la compañía y que no recibiría aumento salarial porque el vicepresidente (que ahora se llaman ViPí Sínior, con una pronunciación que daría envidia a un catedrático de Harvard) en su tabla Excel que lo mide TODO había dictaminado que un buen trabajador es aquel que produce mucho en poco tiempo, independientemente de la calidad de lo producido. Resulta que mi amigo produce cosas muy buenas pero en cantidades promedio. Visto así -gracias por aclararlo a quienes saben tanto- uno es buen escritor si escribe muchos caracteres por minuto y la calidad literaria está determinada en la medida de que al final de la semana haya 200 cuartillas llenas de tinta. Si ese chorrero de letras no dice nada o es una total mamarrachada poco importa, al final todo es un asunto de volumen, de cantidades que den buenos picos en el gráfico, de números gordos, en fin, lo bueno es la capacidad de ocupar todo el espacio posible.

Ese es el mundo que nos ha tocado y desde este planeta (que lo sigue siendo, por ahora) vamos midiendo, con esa misma regla y con el mismo gráfico de barras, las cosas de la Tierra y las del más allá también.

Mientras tanto, una banda de marcianos entre los que me cuento, exigimos la devolución del planeta Plutón (sin el enano ni adjetivos de ninguna índole), por algo que va más allá de los números, las estadísticas y los razonamientos científicos; lo exigimos precisamente por todo eso inconmensurable que significa Plutón y que cualquier explicación sesuda o experta arruinaría.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como me haces reir, entonces los que no crecimos mucho tenemos un planeta enano y colega, gracias por la defensa

Cinzia Ricciuti dijo...

jejeje ¿osea que según esas escalas nosotros somos "escritoroides" o "poetoides"?

No deja de ser simbólico que en esta civilización tan llena de luz intenten desaparecer a Plutón a toda costa...como si fuera tan fácil.

Abrazo

norellex dijo...

me Asombra con A mayuscula la capacida genial, unica y origianl de escribir las cosas, los problemas, las historias y hasta las defenzas de planetas enanos...

Eres mi heroe...

Personas como tú hacen que la vida sea mas divertida y queramos ser alguien mejor...

Gracias miles por estos relatos...
Me encata leerte y re-leerte...

the goddamn devil dijo...

muy bueno...
como se notan que esos eruditos no conocieron a un basketbolista llamado Tyrone Bogues, alguien que llego a ser un tremendo jugador hasta en la Nba solo midiendo 1.60 centimetros, cosa ENORME, en un deporte donde todo el mundo mide casi 2 metros...
digamos que a veces los cientificos, y los eruditos estan tan concentrados en el conocimiento y las leyes que no conocern mucho del sudor y del corazon...
saludos mister, simplemente sublime...

El Público dijo...

Estimado y respetado José,
me parece que tu apasionada defensa de plutón es demasiado apasionada, y más allá de que pueda estar de acuerdo contigo, creo que es un asunto menor si plutón es o no un planeta, más me importa con lo que asocias esa reflexión, que no sé si va en el mismo camino.
Con respecto a Plutón, ten en cuenta que muchas formas cambian, que uno puede cambiar de nombre o nacionalidad, pero hay cosas que siguen girando sobre su mismo eje...
Te dejo una belleza escrita por un amigo, mi mejor amigo...

http://vian-ordenarlabiblioteca.blogspot.com/2010/06/pluton-o-sobre-aquello-que-dejo-de-ser.html.

También te recomiendo todo lo demás que ha escrito...

Ophir Alviárez dijo...

Imagina cómo quedamos nosotros los escorpio que ni regente tenemos...Cuando esto pasó mi hermana me dijo, yo sabía que tú eras rara, ya ni planeta tienes...y sí, vi esa misma foto que ilustra tu post recientemente en el planetario del museo de ciencias y pensé en cuán "rara", ahora te leo y sonrío por no ser la única.

Besos!

Ophir

María Antonieta Arnal dijo...

Creo que se le está dando más importancia a pequeñeces y se está dejando de lado lo más importante, la esencia, que es Dios. ¿Qué importa si plutón ya no es como era antes o si una persona es distinta a las demás? Como dices, no por eso deja de ser el último de los nueve planetas del Sistema Solar que siempre nos enseñaron, y se deja de ser persona. Hay cosas que no se pueden cambiar. En vez de ocuparnos de cosas superficiales, ocupémonos de mejorar nuestras relaciones, de amar a los que nos rodean, a los que nos quieren y a los que no nos quieren. Al final, el amor es lo que importa. La tierra también puede desaparecer en un tiempo. Todo tiene un principio y un final. Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo.