lunes, 18 de junio de 2007

El otro poder de Sasturain.


No tenía mucho dinero y tampoco era lo que buscaba, pero fue el librito el que me silbó desde una esquina. Eché una última ojeada a los lomos ya caminando de espaldas para salir de la librería cuando de pronto lo descubrí: “Picado grueso” de Juan Sasturain. Un flaquito de100 páginas y menos de 15 centímetros de alto. Me acordé del hombre que apagó el sol años atrás y sentí que era una pequeña deuda histórica llevarlo conmigo. Se lo debía. Me lo debía a mí mismo.

Picado grueso contiene una curiosa selección de cuentos de fútbol. Al parecer Sasturain estuvo a punto de ser futbolista de primera división, era un delantero prometedor, pero una lesión de rodilla lo apartó de la cancha y lo sentó más cerca de la máquina de escribir. Para quienes nos gustan el fútbol y la literatura estas cosas tienen gusto a justo empate. Sobre todo cuando uno se topa con “Veo meo” un extraño híbrido a medio camino entre el cuento fantástico y la crónica periodística que relata sobre los descubrimientos hechos por las autoridades responsables de remodelar el estadio Maracaná de Rio de Janeiro.

Sasturain cita en medio del cuento (no sabemos si es una cita real o si es un falso documental surgido de su imaginación) una supuesta nota de prensa publicada en el diario carioca “O Dia” del sábado 8 de septiembre, donde las autoridades Luis Eduardo Cardoso y Francisco Carvalho declaran: “La puesta a punto del Maracaná, 50 años después de su construcción para el mundial costará al estado 30 millones de dólares. Los daños provocados por la manía de los hinchas brasileños de orinar fuera de los lugares habilitados provocó la corrosión de las estructuras del Maracaná. Estamos impresionados. Los daños son tan importantes que tuvimos que duplicar las inversiones destinadas a la recuperación de la estructura de hormigón armado de las principales rampas de acceso a las graderías del estadio. El amoníaco de la orina actúa como un ácido sobre los armazones de acero, que terminan por oxidarse”. Y dicho esto colocaron sobre la mesa, para que los reporteros gráficos y televisivos pudieran registrarlo, un pedazo de metal achicharrado a meos que había sido testigo de las altas y bajas de la torcida brasileña. Agregaron, para culminar la rueda de prensa, que habían comprobado que los hinchas se contienen hasta el entretiempo para no perderse ni un minuto del partido. Pero cuando llega el momento de ir al baño les da pereza hacer la cola. Los hombres brasileños –y sabemos que esto no es en lo absoluto algo exclusivo de ellos- aprenden desde muy pequeños a que son libres de orinar en cualquier parte donde la gana apremie.

Se me ocurre leyendo a Sasturain que se pudiera organizar un masivo acto psicomágico de esos que predica el gran Alejandro Jodorowsky. Un gran performance colectivo para estos tiempos de la Copa América en los que el estado se quiere robar la fiesta, apropiarse de la vinotinto, ponerle otros colores a la fanaticada y convencer a la humanidad a fuerza de propaganda de que los comedores de arepa somos más futboleros que el resto del continente. Y que nadamos en la marea roja de la felicidad. Es inevitable pensar en esos enormes y costosos estadios con capacidades para cincuenta mil hinchas que se verán rojísimos y plenísimos durante la copa pero que luego no tendrán ni cinco mil entradas cuando se acabe la fiesta y sobrevenga la cruda realidad del fútbol nacional. Para lograr ese acto reivindicativo en que metafóricamente alcancemos la cura tendríamos que traer –cordialmente invitado o secuestrado de llegar a negarse- a Juan Sasturain para que lea públicamente “Veo meo” y en medio de la lectura, justo cuando se exhibe el trozo achicharrado a punta de orines como evidencia, que ocurra un eclipse –porque no olvidemos que Sasturain tiene el poder de apagar el sol-. Masivamente, en trance, la audiencia se dirigirá en marchas colosales hasta el estadio más cercano y entonces todos vaciarán al unísono sus vejigas sobre las enormes estructuras de acero y hormigón. Yo quisiera registrar con mi cámara esa manifestación masiva de poder. Será, literalmente, un chorro de gente.

Y, claro, pueden apostar que ocurrirá contra viento y marea la copa América. Aunque estratégicamente haya que poner una que otra tanqueta en las autopistas, para resguardar la seguridad de quién sabe quién o porque no sea cosa que. Y la vinotinto y su fanaticada se vestirán como nunca de rojas rojísimas. El fútbol no tiene la culpa. El rojo tampoco. Pero al menos luego de este acto psicomágico cada uno de los participantes volverá a casa definitivamente más aliviado, con la convicción de haber hecho algo para protestar que le surgió realmente de adentro. Así cura Jodorowsky a sus pacientes ¿Y por qué no?


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Los resultados de actos psicomágicos en masa pueden acarrear resultados muy negativos, o por lo menos eso reza el librito. Admito que sólo por verles la cara a muchos, me arriesgaría... hasta con el secuestro de Sasturain.

Anónimo dijo...

jajajajaja, José, esa imagen es como de Spencer Tunnick (el de las fotos de todo el mundo en pelota) pero con topping líquido amarillo. Hermoso.

Cinzia Ricciuti dijo...

Lastima que a nosotras se nos dificulte un poco mas el trabajito, si no, con gusto me anotaria en esa corrosion.
Un abrazo Jose.

Lemur dijo...

La meada perfecta, aquella que te libere no sólo del apremio de vaciar la vejiga, sino también de la rabia impotente.

Exorcizar demonios a punta de micciones prolongadas y abundantes.

Erosionar las bases del sistema con un ataque mingitorio.

Revivir a “La Orden de la Meada” de la España Franquista.

“V” de Vendetta, “V” de Vejiga...

C.Casano. dijo...

Jose: Lo malo es que si actuamos asi , copiamos los métodos de ellos. Aunque en verdad rechazamos tanta injusticia , destrucción y maltratos.

Carlota dijo...

Tienes razón, es una tristeza pensar lo que vendrá despúes, porque aunque ampliaron el número de equipos en la Liga, lo que se debería ampliar es la mente de la gente para que asista a los Estadios y se ocupe del fútbol nacional.
Me he acordado mucho de tí y de todos por lo que hemos vivido estos días en la UCAB: las protestas, la creatividad de los muchachos, la universidad llena de grupos discutiendo y analizando los siguientes pasos...
El otro día, hice un ejercicio de aquello que el Padre Arruza llamaba "futurible" y traté de imaginarnos en esa protestas, qué estaríamos haciendo y cómo las llevaríamos adelante... la verdad es que me divertí mucho con solo imaginarlo...
Han sido unos días muy intensos, el trabajo con los estudiantes ha dado un vuelco impresionante... ha sido muy grato dejarlos ser, sentir y hacer...
Recibe mil besos

Carlota dijo...

Luego de leer tu respuesta (gracias) me quedé pensando: Qué te parece si inventas una Materia Electiva y la presentas? En la Escuela están abiertos a recibir nuevos proyectos y sé que nadie mejor que tú para formar parte de esta Historia...
En este momento, lo que se busca con las electivas son materias que tengan que ver con Comunicación Social y que no formen parte del pensum regular, algo, quizás, más práctico...
Piénsalo: qué materia te hubiera gustado ver cuando estudiábamos??
Estoy a la orden para hacer el Diseño Curricular...
Piénsalo, Jose...
Un besito!!!
PD en mi blog de la UCAB están mis teléfonos

Anónimo dijo...

Me mearía en cualquier cosa roja rojita, con el unico fin de verla oxidarse y acabarse para siempre. Lastima que los estadios, tan buenos y útiles sirvan para la propaganda. No importa quedarán a menos que nos los meemos también....
Saludos,
IERL

La Gata Insomne dijo...

achicharrado a meos!!! apendo literatura y de la buena

Ya pensaba yo abajo en el post I en el loco de Jodorowsky, que sería una especie de homeópata psicológico: cura a través del veneno.

Apartando los estadios, se me ocurre que el susodicho "Viaducto" y otra cantidad de estructuras capitalinas se han venido abajo gracias a la costumbre viril de mear donde les apetece.

uánto metal achicharrado a meos no habrá debajo del Parque Central de las Torres del Silencio, del Universitario, y quién sabe si a la propia María Lionza no se le rompió el esqueleto de tantos meos megalómanos!!!