jueves, 28 de octubre de 2010

Mi sentido pésame (pero por twitter)


Dar pésames es de las cosas más incómodas que nos pueda tocar en la vida. Es el intento –vano, la más de las veces- de ofrecerle una frase feliz o medianamente reconfortante a alguien que está deshecho por una pérdida reciente. Sí, la verdad es que no hay palabras, por eso muchos optan por un abrazo, por un apretón sentido, un gesto que sólo puede ser acompañado por el silencio.

En una ocasión, hace varios años, murió en un accidente lamentable un amigo del colegio. Llegamos a la funeraria y preguntamos por la capilla donde lo velaban, nos tocó formarnos en la larga fila de gente que deseaba saludar a la madre quien, por supuesto, estaba sonámbula del desgarro; entonces, cuando estaba a punto de tocarnos el turno para darle el pésame a la señora, se le acercó una persona –de esas que gritan más que los demás, de las que lloran más fuerte, de las que necesitan demostrar que el duelo les duele el doble- y le dijo: “¡Ay, no te imaginas lo que me duele esto!” a lo que la madre del amigo respondió: “Sí, claro que lo sé, te duele mucho menos que a mí”.

Yo por eso me quedo callado. Hay que aprender a aprovechar las oportunidades que da la vida para quedarse callado.

Y por eso, me perdonan la resistencia tecnológica, no logro entender –creo que jamás lo lograré- el uso que algunos le suelen dar al facebook y al twitter. No entiendo a la gente que se da pésames por twitter así como tampoco a quienes ventilan públicamente sus bemoles más íntimos en ese espacio en blanco al que invita el facebook con su “qué estás pensando…”. No puedo creer que ahora hasta los presidentes se den el pésame por twitter. Es insólito que la noticia que transmiten los medios internacionales sea que @chavezcandanga haya manifestado su sentido pesar a la Sra. Kirchner por medio de un sentido pésame vía twitter: “@CFKArgentina Ay mi querida Cristina...Cuánto dolor! Qué gran pérdida sufre la Argentina y Nuestra América! Viva Kirchner para siempre!!”.

Me pregunto dónde quedaron aquellas sanas formalidades en las que el gobierno publicaba un comunicado oficial, o aquellos momentos dignos y solemnes en los que el presidente, sabiendo que le tocaba subirse a un avión para hacer acto de presencia en otro país, esperaba a llegar al velorio para dar el abrazo silencioso de rigor y solidarizarse simplemente con su muda presencia.

Me pregunto también qué pasó con aquella sana costumbre en la que, cuando uno se sentía mal por algún problema personal, llamaba -o buscaba directamente- a un familiar o un amigo de esos de verdad y le decía: “coño, chamo, necesito hablar de algo importante… ¿será que nos tomamos una cerveza?”. Y claro, uno entonces se despechaba, decía sinsentidos, ventilaba sus costuras y miserias, se regodeaba en el propio patetismo, todo eso que hoy la gente se empeña en hacer en facebook y por twitter, pero con la sutil diferencia de recordar aquella cosa llamada dignidad, hacerlo a puerta cerrada y con alguien de confianza.

Dar pésames por twitter o declarar por facebook cosas como “estoy deprimido… me quiero suicidar” es un desatino similar a subirse al escritorio en un salón de clases y bailar un tap. Es idéntico a decir una sarta de groserías y de chistes de doble sentido mientras nos tomamos un cafecito a solas con la abuelita de nuestra pareja. Nos estamos acostumbrando a decir idioteces a 140 caracteres o en millones de gigas en el lugar y el momento equivocados. Estamos abusando del derecho de palabra desde una ausencia ruidosa y omnipresente, mientras desaprovechamos las ocasiones de estar allí tan sólo para acompañar en silencio.

Y lo más grave, estamos empeñados en convertir al mundo en un reflejo de esa estupidez.


8 comentarios:

Señorita Cometa dijo...

so very true...

Omar dijo...

Cierto, se han trivializado aspectos tan entrañables de la cotidianidad (la muerte , por ejemplo, es cotidiana) que resulta patético.

Mira que venir a dar pésame por twitter, qué falta de educación.

Saludos, buen trabajo.

Anónimo dijo...

buenas como quitaste el modo que yo uso me toca usar este de forma poco honorable...
sencillamente esa es una forma muy ladilla de demostrar que queremos que nos presten atencion...
yo tenia una compañera de trabajo que ponia vainas enormes en el facebook, mostrando lo feliz o triste que estaba en ciertos momentos, y se la pasaba de rato en rato preguntando si lo habiamos leido, me empezo a dejar de hablar la vez 17 que le dije que no habia leido nada de lo que escribio, no se lo tomen a mal, pero solo respondo esos estados geniales que me hacen reir, incluso ya estoy empezando a citarlos como fuente, en un alarde de sequia creativa, ni modo que se hace...
saludos master de un admirador que a veces se suele llamar The Goddamn Devil...

Ma Antonieta dijo...

Y un caso aparte, quizás digno de otro post, son los mensajes por chat del blackberry. Por allí felicitamos a alguien, le decimos lo que no nos gusta, le decimos cuánto sentimos la muerte de alguien o alguna mala noticia y hasta cuan enamorados estamos. Me parece que hemos abusado del recurso tecnológico y olvidado el impacto de la palabra dicha sobre esa persona a quien le queremos decir algo. Un "te amo, lo siento tanto, estoy contigo en este momento" dicho a través de una teclas y además endulzado con un emoticon me parece insólito.
Me encantó este post Jose!

Anónimo dijo...

En esa onda de pesames hace poco enterre a mi celular, el pobre ya no recibia llamadas. Todo lo que escribes es verdad, ya no hay mucha comunicacion real solo virtual. No he abierto un twitter en parte por no saber como y en parte porque hasta ahora no le habia visto la necesidad (Lo tendre que hacer por la FILUC 2010) y del facebook he estado cerrandolo y abriendolo este año porque es un rincon muy hipocrita. Muy pocos responden al hola porque creen que uno se mete en su vida (¿Por Que entonces se meten en una red social?)

María Antonieta Arnal dijo...

Sí. Por eso en twitter ahora sólo pongo enlaces de mis blogs o pensamientos de Juan Pablo II o de la Biblia.

José M. Ramírez dijo...

Acaso debía enviarte un Tweet con mi comentario y editarlo una y otra vez hasta que entrara en 140 caracteres. La vida digital amigo mío es un camino de desarraigo, sin sabor, olor ni color. Comparto tu post y reafirmo mi elegía.

Anónimo dijo...

Así es Jose, de esto ya hablaba el profe Guillermo Sucre a propósito del golpe del 1992 y aún no exitían ni faceboock ni twitter. Acá de dejo el comienzo de su ensayo.
¿Cuántas no son ya las palabras que, en mi país, han sido pervertidas por este alegre desenfado? Entre otras muchas, vivimos en la indefensión de las palabras. Parecerá algo sin importancia. Sin embargo, de esta indefensión se alimenta, en gran parte, el malestar general que hoy vivimos.
Un beso.