miércoles, 2 de febrero de 2011

Apuntes absurdos


Sé bien que toda generalización es absurda además de injusta; pero también creo que sin ellas es difícil de ponerle nombre y una pizca de comprensión a la novedad. He aquí una lista de anotaciones y sinsentidos que he ido recopilando por estos días.


· Los mexicanos del DF son gente silenciosa. Hablan a pocos decibeles y, aunque se reúnan por miles en una estación del metro, en el Zócalo o en un estadio, no se escuchan. Los venezolanos, frente a ellos, somos un pueblo de gritones. Será porque ancestralmente hemos tenido que lidiar con la llanura abierta o con el bramido de ese mar adolescente que es nuestro Caribe.


· He visto a tres hombres llorar a lágrima viva en tres bancos distintos regados por la ciudad. Cuarentones, en todos los casos, lloraban sin taparse la cara ni secarse los ojos. Como niños grandes que se sientan a llorar en un parque porque uno más grande les acaba de robar la pelota.


· Los mexicanos son gente cordialísima. Tanto que nos mueven el piso y nos desdoblan hasta hacernos ver desde afuera. Acostumbrados los venezolanos a reclamar con manopla y dos piedra al alcance de los dedos (por si se pone bruto el reclamado, que es lo más seguro), aquí pecamos de histéricos y de candidatos a una terapia para control de ira.


· Mi amiga Maite, luego de diez años de vivir en Barcelona, me comentó una vez que había llegado a la conclusión de que pedir permiso, perdón, buenas tardes, disculpe la molestia, gracias, es usted muy amable, mucho gusto, eran venezolanismos. Como todo buen chiste es una exageración que camufla una verdad. Pero si los catalanes suelen rozar el grado cero del venezolanismo, y nosotros somos el punto medio, los mexicanos están en el grado 10 en la escala de 0 al 10. Y hasta se pasan


· El otro día, regresando del trabajo, me encontré con dos hombres enfrascados en una discusión. Hablaban en algo que se parecía un montón al español pero que definitivamente no era. Parecía que más bien estaban contando cómo se habían peleado con un tercero. Era el tono que utilizamos los comedores de arepas para contarle a alguien cómo pusimos en su sitio a otro que no está presente. Pero, en un punto, uno de ellos se cuadró como el gran campeón de boxeo Julio César Chávez y le clavó una combinación de jab con recto al mentón al otro. El agredido se le abalanzó al pugilista al más puro estilo del Santo y lo sometió con una llave de lucha libre. Mi viejo solía decir que cada quien se arrechaba en su propio idioma… lo que me hace pensar que eso vale también para cuando te vas a las manos.


· Una mañana, caminando por el Paseo de la Reforma, me encontré de pronto atravesando por el medio de la casa de alguien. El dueño de casa, al verme la cara de confusión y espanto, me dijo: Ándele, caballero, no se preocupe… pásele por el puente. Y me señaló una toalla rosada que tenía a un costado de todos sus haberes perfectamente distribuidos por la acera. Pasé por donde se me indicaba y les juro que sentí que esa era la única vía para salir de aquel castillo.


· En Ciudad de México las parejas se besan en los lugares públicos. Besos de esos que se dan con todo, barriga contra barriga, con las dos palmas acopladas a esa carita que es el objeto del deseo. Se besan los jóvenes, los señores, los gordos y las flacas. Se besan sabroso y sin pudor. Recuerdo que en Buenos Aires también vi a las parejitas besarse así, unos besos que ruborizaban a cualquiera. En Barcelona no recuerdo ni un solo beso público, la gente si se besaba lo hacía a puerta cerrada. En Caracas es imposible besarse en público, no por falta de ganas ni por exceso de pudor, sino porque siempre, irremediablemente siempre, saldrá de la nada un jodedor que a grito pelado exclamará desde la otra acera: “¡Chúpatelaaaaaaaaaa!”.

7 comentarios:

Humberto dijo...

Coño Jose, está bueno el post. Me reí mucho con el último "caso". Hace como un mes estaba en chacaíto y había una pareja adolescente (como 16 años) besándose y pasó un tipo y les dijo: "uuupa, qué rico". No pude aguantar la risa, y ahora que leo esto, pues no puedo evitar contarlo. Saludos. Hm.

María Antonieta Arnal dijo...

Está bueno. Aunque sean apuntes absurdos, nos dicen como son los catalanes, mexicanos y venezolanos.

german dijo...

jajajajajajaja qué buena manera de cerrar la lista xD

Anónimo dijo...

Que interesantes tus observaciones y experiencias mejicanas, espero continúes con tus "apuntes absurdos",o sensatos, igual los vamos a disfrutar ,C.Casano.

Anónimo dijo...

Buenas letras desde el exilio de la reinvención.

DINOBAT dijo...

Cada quien es lo que es...lo que pasa es que hay algunos que deberían auto-aniquilarse...

Anónimo dijo...

Que bueno mi chamo querido!!!! un fuerte abrazo y mi carino de siempre.