viernes, 9 de noviembre de 2012

Documento de falsedad




Nanook, el esquimal (Robert Flaherty, 1921) es considerada la primera película documental de la historia del cine. Esto no es del todo cierto, pues anteriormente ya se habían filmado otros documentales pero, como suele suceder, ninguno tuvo la difusión ni el éxito de esa película “documental” dirigida por Flaherty. Ocurre con Nanook lo que ocurre con la fecha a la que se le adjudica el nacimiento del cine: 28 de diciembre de 1895 (un guiño histórico que haya sido precisamente el día de los inocentes) pues en esa fecha, citando a Jean-Luc Godard, realmente no nace el cine, lo que nace es la taquilla. Ese día, por primera vez en la historia, se cobró una entrada para que un colectivo de espectadores pudiera ver los primeros filmes de los hermanos Lumière; y sí, es cierto que se divirtieron un montón con la emperifollada salida de los trabajadores de la fábrica Lumière y que se asustaron otro tanto con la llegada del tren a la estación al pensar que aquel bólido metálico se les abalanzaba encima. Ciertamente fue un momento histórico el hecho de haber pagado una entrada para que una proyección sobre la pantalla del teatro oscuro los sometiera colectivamente a semejante montaña rusa de emociones; pero el cine ya existía, simplemente quedaba bautizado ese día bajo la bendición de la primera taquilla cinematográfica.

El gran Bob Flaherty, a quien el cine le debe tanto, era realmente un ingeniero de minas que estaba haciendo un trabajo de exploración en la bahía de Hudson, Canadá. En 1913 su jefe, el adinerado William McKenzie, le propone llevar para su tercera expedición al área una cámara de cine para registrar la vida de la comunidad Inuit oriunda de la zona. Se trataba de una película de encargo, incluso se podría decir –aunque el término estaba a siglos de acuñarse- que era un audiovisual corporativo. Flaherty se pasó una larga temporada con los Allakariallak y estrechó lazos con a quien hoy conocemos como Nanook y sus familiares, se dedicó a registrarlos con su cámara mientras cazaban focas, mientras construían su iglú, mientras daban de comer a sus perros de trineo. Pero quiso la mala fortuna que una colilla mal apagada de un cigarrillo del propio Flaherty cayera sobre las cintas filmadas, en segundos ardió toda la evidencia que durante meses había recogido para la posteridad (una posteridad que nunca llegó, o que llegó por caminos alternativos, pues esas filmaciones originales jamás llegaron a verse). Flaherty volvió donde su jefazo con las manos vacías y éste le volvió a exigir que regresara con Nanook y compañía para volver a filmarlo todo, ahora con menos tiempo y con menor presupuesto. Entonces Flaherty, ya muy consciente de lo que le interesaba y de lo que podía hacer, volvió con sus Allakariallak pero para hacer esta vez un falso documental. Toda la película que conocemos es una puesta en escena, calculada plano a plano, escena por escena, una realidad ordenada y al servicio de un guión cinematográfico.

Sin mayores pérdidas de tiempo procedieron de nuevo a reproducir ante la lente de la cámara la construcción del iglú de Nanook, pero sólo la mitad, de manera que la cámara de Flaherty pudiera entrar en su interior para filmar su supuesta culminación desde dentro. De la misma manera, se puso en escena –como en cualquier película de ficción- la cacería de la foca, la alimentación de los perros esquimales, las secuencias de los Inuit comiendo alrededor del fuego: “Nanook, tú entras por este lado, no más a la derecha, dos pasos más, allí no que me tapas la foca, aquí para que se vea el agujero que abriste en el hielo, vamos a repetir la escena pero esta vez no mires a cámara, actúa como si no estuvieras actuando”.

Toda una ironía que el primer documental, la película que sirve de piedra angular sobre la que se levanta el cine de no ficción, el llamado “cine de lo real”, haya sido una puesta en escena que se disfraza y se maquilla como documento de realidad. En pocas palabras: el primer gran documental no es otra cosa que un falso documental.

Con el paso de los años el falso documental (también llamado a veces mockumentary) fue afinándose y ocupando su espacio como una de las propuestas más agudas, divertidas, paródicas y reflexivas del género. Una de las expresiones cinematográficas que más nos ayuda a pensar sobre los mecanismos de construcción y los códigos cinematográficos, una verdadera puesta en abismo que nos permite reflexionar sobre la naturaleza de eso que llamamos no sólo cine documental, sino “cine” a secas. El falso documental es una suerte de travesti artístico, una obra que está disfrazada, que le quita las ropas prestadas a eso que conocemos como no ficción, como documental, como cine de lo real, pero que en el fondo es una película de ficción con un guión muy bien definido, con actuaciones rigurosamente dirigidas para que no parezcan tales y con una puesta en escena muy bien diseñada a la que a veces prácticamente no le podemos ver las costuras.

Hay falsos documentales que se señalan a sí mismos con el dedo y hacen gestos alevosos para gritarnos “soy un falso documental”. A veces, con toda premeditación y consciencia,  esos guiños son muy leves, construidos con máxima delicadeza, casi imperceptibles; de manera que sólo un ojo muy crítico y bien aguzado es capaz de decir: descreo de este documento de supuesta realidad porque tengo conocimientos y evidencias  que me permiten desmontarlo. Y al final, el vértigo, podemos acabar sospechando de todo documental y pensando que eso que llamamos documental no es otra cosa que un género muy bien codificado, como lo es la narrativa disfrazada de Historia o como esos supuestos reportajes periodísticos cuidadosamente sesgados y manipulados para engatusar al espectador.

Hoy día, un sujeto crítico y debidamente formado, se enfrenta a Nanook, el equimal y es capaz perfectamente de percibir que se trata de un montaje sin necesidad de que le cuenten la anécdota de las filmaciones originales que sucumbieron bajo los efectos de la colilla de Flaherty. Simplemente tiene el criterio y las herramientas para desconstruirlo.

Y todo esto lleva a pensar en que hemos desarrollado esa mirada reflexiva y crítica para blindarnos contra ciertas obras audiovisuales y así ser capaces de descreer de ellas, pero padecemos de una ceguera crónica (quién sabe si selectiva) para percibir la falsedad de otros documentos, de otras historias que nos pretenden vender. La proliferación actual de “democracias” que no son otra cosa que dictaduras o autocracias bien disfrazadas con los ropajes y maquillajes característicos de lo “democrático” son una muestra contundente. Y preocupa, preocupa un montón, que a estas alturas no hayamos desarrollado un ojo crítico para desmontarlas, para saber reírnos de ellas o señalarlas pertinentemente con el dedo: “señores, no se crean la fachada, miren las costuras del disfraz, es obvio que se trata de otro falso documental”.



4 comentarios:

German Herrera dijo...

nahh eso de la mirada critica y reflexiva es ir muy lejos Urriola... lo que pasa es que Los Simpsons hicieron su mockumentary Behind The Laughter y con eso expusieron los códigos del documental al público masivo, lo que le permite a cualquiera tomar esos códigos y hacer lo que quiera con ellos (reflexión y deconstrucción no necesariamente incluídas).

Digamos que es más un instinto de meme del hombre posmoderno.

Da la casualidad que agarré un seminario sobre el tema y me dieron unas lecturas de lo más entretenidas ^^

Anónimo dijo...

Excelente comparación entre "dictaduras disfrazadas de democracia" y este "documento de falsedad" dirigido por Flaherty y contado magistralmente por Urriola. Felicitaciones por tu nuevo libro, la novela: Experimento a un perfecto extraño.

Begoña Collado dijo...

No viene a cuento en este foro, pero no sé dónde preguntártelo. ¿Alguna editoria lpubliac tu novela en España? ¿Dónde se puede adquirir en el "viejo continente"?
Siempre es un placer leerte.
Un saludo,

Jose Urriola dijo...

Gracias queridos lectores por sus comentarios. Siempre es un placer tener ese retorno de parte de ustedes.

Begoña, la novela Experimento a un perfecto extraño se consigue por Amazon España, en este enlace conseguirás la información. Mil gracias y un abrazo.

http://www.amazon.es/Experimento-perfecto-extra%C3%B1o-Jose-Urriola/dp/1938978056/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1352907784&sr=8-1