martes, 22 de agosto de 2006

Respuestas insólitas (Capítulo 3: con Richard en ascensor)




Estábamos cubriendo el Festival de Cine de Toronto, por allá por septiembre del 2000. Nos tocaba entrevistar en la suite 428 del Hotel Four Seasons al cineasta argentino Marcelo Piñeyro, quien presentaba su adaptación cinematográfica de la novela “Plata Quemada” de Ricardo Piglia.

Veníamos Emil Guevara (cámara), Richard Hernández (asistente de cámara) y yo (productor) enfrascados en una amena charla alimentada por la resaca causada por los excesos de cierto licor noruego impronunciable y casi imbebible al que nos habíamos sometido con toda responsabilidad la noche anterior. No nos dimos cuenta y nos bajamos en el piso equivocado y cuando quisimos entrar a la supuesta suite 428 nos percatamos de que estábamos tocando a una puerta 20 pisos más abajo de dónde nos esperaba Piñeyro.

Yo: Panas, nos pelamos. Estamos en la 228 y esta vaina es en la 428. Volvamos al ascensor.
Richard: Sí va, papá.

Regresamos al área de ascensores, tocamos el botón de subida y a los pocos segundos se abren las puertas. En el interior del ascensor está el actor Richard Gere con una mujer rubia de unos 50 años que imaginamos es su publicista. Nos quedamos atónitos viéndonos los unos a los otros (es de mal gusto en estos eventos que los periodistas se acerquen a los actores y directores sin tener pautada una entrevista, así que nuestra primera reacción fue no subir al ascensor para esperar al siguiente).

Richard Gere (haciendo señas desde el interior del ascensor): Oh, come on, guys! Don’t be shy! (¡Vengan, chicos, no sean tímidos!)

Nos subimos al ascensor y respetuosamente nos ubicamos al otro extremo de la cabina. Intercambiamos sonrisas de reconocimiento (bueno, nosotros reconocíamos y él sonreía al sentirse reconocido). Me le quedo viendo a Richard Gere, que se me antojó como un roedor gigantesco, como un gran acure plateado o un chigüire canoso, que desprendía una vibra afable, una energía buena-nota de tipo budista al que las cosas le han salido bien porque la naturaleza y la vida lo han consentido.

Y en eso… y aunque Ud. no lo crea… ha sobrevenido un apagón en Toronto. ¡Plaf!, se apagan las luces, se encienden las de emergencia y se para abruptamente el ascensor entre los pisos 32 y 33.

Estamos encerrados en un ascensor con Richard Gere y este cuento mis amigos –y sobre todo mis amigas- no se me lo van a creer jamás aunque les jure por mi papá y mi mamá que sí, coño, que ocurrió tal cual.

Yo (dirigiéndome a gritos a Richard -al de apellido Hernández, el panita de Guarenas-): ¡Richard, güevón, la alarma, toca la alarma!
Y me responde Richard (pero el que se apellida Gere, actor, el de Beverly Hills): Ah, sí, la alarma muchacho, oh, en español, clarro la alarm (y hace gesto tipo piloto con el dedo pulgar hacia arriba mientras con la otra mano toca el botón rojo de la alarma sobre el tablero).

Nos reímos. Mucho. Tanto que no pude encontrar la manera de explicarle a Richard Gere -mientras volvía la luz y el ascensor nos llevaba al piso 40- que yo no le estaba hablando a él, sino al otro Richard.

Me bajé del ascensor más muerto de la pena que de la risa. Richard Gere quedó atrás, se despidió con la mano y desapareció tras las puertas metálicas.

- ¡Qué bolas, papá, ese tipo es bulda e’ famoso! ¿Cómo es que se llama ése? –comenta Richard, el de Guarenas.

13 comentarios:

CABINA AÉREA dijo...

ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja...todavía no son las 5 am por aquí en mi casa y ando muerta de la risa...casi despierto a mis pipiolos...
demasiado bueno!!!
..y yo me la paso cazando que actualizes tu blog...adicta y confesa.
Saludos

Anónimo dijo...

Esto está tan, pero tan genial, que da pena no tener un comentario brillante y ocurrente, más allá de un sencillo "¡demasiado bueno!" Lo del chigüire plateado me dejó pasmada, ¡así es el tipo exactamente! ¿Alguien le habrá traducido lo de güevón?

Anónimo dijo...

Me acaba de pasar algo similar a lo del ascensor: no había leído el comentario anterior, y puse "demasiado bueno" porque es una frase que uso en exceso, o sea, que la pena es mía, yo soy mucho sorry, Richard, gracias.

Marie Claire dijo...

Carcajadas y aplausos.
Escucharlo es de las cosas más divertidas que he vivido. Leerlo es definitivamente genial.
Gracias por el buen rato.

german dijo...

jajajajajaja, insólito en verdad... chiguire canoso y amistoso, que bien!

Linus Lowell dijo...

No sé qué es más divertido, si la situación en sí misma o la descripción del chigüire amistoso. Finalmente diste con el epíteto de Richard Gere.
Por cierto, Junichiro Koizumi, el primer ministro japonés, es otro roedor de la misma especie que Richard

Anónimo dijo...

Oye no se si el relato es cierto pero si que es genial, ademas debes ser buenisimo poniendole sobrenombres a los demas porque eso de un gran roedor o chiguire canoso no puede ser mas explicito, ademas como dice el anterior comentario debe ser primo del primer ministro japones otro roedor famoso, jejeje. Jose definitivamente debes escribir un libro sobre estas anecdotas con respuestas insolitas, seria un clasico de buen humor y comedia, aun recuerdola la direccion de la tipa en Espana a seis euros de la fiesta otra respuesta insolita, me gusta mas este tipo de escritos q los del tipo melancolico que aunque algunas veces estan plagados de amor y sentimiento, suelen ser tristes y melancolicos, sigue escribiendo para el deleite de muchos. BYE, BYE.

Jose Urriola dijo...

Mi estimado amigo anónimo:

Gracias por tus comentarios y sugerencias. Te confesaré que la historia es tal cual como la cuento aquí, lamentablemente no tengo tanta imaginación como para inventar una situación así, en compensación la vida se ha encargado de regalarme unas cuantas para que las pueda contar.

Me encantaría ciertamente hacer un libro con estas sitauciones insólitas y estas respuestas desquiciadas. Con las melancólicas también me gustaría hacer otro librito, pues también forman parte de mí (aunque a algunos les gusten menos).

Va un abrazo.

Anónimo dijo...

¡Muy bueno eso de chigüire canoso!

Anónimo dijo...

Genial. He escuchado este cuento en varias oportunidades y me parece además de lo insólito de la situación, una de las cosas más cómicas del mundo. En lo personal me encanta Richard Gere pero debo reconocer entre carcajadas y un profundo dolor ya de esómago de tanto reir que el tipo es idéntico a un chigüire plateado. jajajajaja

Black Hollow dijo...

Sencillamente atípico, genial, indiscutiblemente plausible, "reíble" a carcajadas!
qué bueno que lo hayas vivido! tienes la suerte de haber arrancado una sonrisa y unas cuantas palabras en español a ese chigüire plateado!
te leo incansablemente! no pares de escribir!

Fedosy dijo...

Pana, que vaina tan buena!

norell dijo...

y en medio de todo esto...
Que pensaban uds de la rubia publicista de Richard...?